Ecos y reseñasNúmero 2 - marzo 2014

Un real para el Siglo XXI. Presentación del IX Congreso de la AMP. Leonardo Gorostiza y Silvia Salman – Buenos Aires, 25 de Noviembre de 2013 – XXII Jornadas anuales de la EOL: Encrucijadas del análisis. Una cita con lo real

 

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Reseña por Adriana Fanjul

 

El lunes 25 de Noviembre de 2013, en el marco de las XXII Jornadas anuales de la EOL, tuvo lugar la presentación del IX Congreso de la AMP: Un real para el Siglo XXI. La misma estuvo a cargo de Silvia Salman –responsable del Comité de Acción de la Escuela Una en la EOL– y Leonardo Gorostiza –actual presidente de la AMP– quienes de manera clara y precisa disertaron en torno a uno de los aspectos de la noción de real –un real que excluye el sentido– y las consecuencias que esta noción tiene para la práctica analítica.

Toma la palabra Silvia Salman e inicia su disertación a partir de una indicación de Lacan presente en los últimos años de su enseñanza: “dejarse aspirar por lo real”. Salman señala que –con ella– Lacan nos advertía de los desvíos de un psicoanálisis que se deja aspirar por el inconsciente. En consecuencia, se pregunta si el siglo XXI radicaliza esta orientación. Sirviéndose de la temática del último Congreso de la AMP (Buenos Aires, Abril de 2012) y del próximo (París, Abril 2014) traza el panorama en que nos encontramos: el de un orden simbólico en el siglo XXI que no es más lo que era y tiene consecuencias para la dirección de la cura; y el de un real que no es ajeno a ese desorden y requiere de una formación del analista cada vez más aguda, para alojarlo y tratarlo.

Salman retoma uno de los aspectos de la noción de real –que es preciso distinguir de lo simbólico y de lo imaginario– que Lacan destaca en los últimos años de su enseñanza, el de un real que no tiene sentido. Para ello, se sirve de una cita del Seminario 23, El sinthome (páginas 62-63): “si ustedes profundizan lo que quiero decir con esta noción de lo real, parece que lo real se funda en la medida en que no tiene sentido, que excluye el sentido; o más exactamente, que se decanta por estar excluido de él”. Salman subraya el término “decantar” y se pregunta qué se decanta en una experiencia de análisis. En tanto, sostiene, se constata –tal como lo expresan los testimonios de pase– que en una experiencia analítica se decante un real que queda cernido en “las vueltas dichas del trabajo analítico”. A los fines de poder responder dicho interrogante, se detiene en los pasos que comporta, para la física, el proceso de decantación. En tal sentido, señala que es un método que consiste en la separación de mezclas heterogéneas y supone –para ello– de un tiempo de reposo necesario para que el elemento sólido sedimente y sea posible la extracción. El proceso finaliza con la obtención de un elemento nuevo, presente desde siempre aunque impregnado y recubierto por otras sustancias.

En lo que concierne al análisis, Salman dirá que, lo real y el sentido habrán de mezclarse de diferentes maneras tanto bajo la forma del síntoma como la del fantasma; y también será necesario tiempo para que ese real, producto del trabajo analítico, decante. Ese trozo de real permite constatar la presencia de un núcleo, imposible de transformar: es lo que queda una vez que se han podido “deshacer los nudos entre el goce y el sentido que le permitieron al analizante contarse una vida a través de una historia”, dirá.

Se pregunta cómo atrapar ese trozo de real, cómo distinguirlo del que se encuentra en otros discursos, y cómo los modos que tenemos de teorizarlo inciden en nuestra práctica. Preguntas éstas que sirvieron de punto de partida del trabajo realizado, junto a Gabriela Basz y Carlos Rossi, por el  Comité de Acción de la Escuela Una del cual Silvia Salman es responsable en la EOL.

A continuación presenta a modo de contribución para los futuros trabajos el producto de la tarea realizada, “lo que ha decantado”. En primer término, el desplazamiento de la noción totalizante de “lo real” a la noción singular de “un real”. Desplazamiento que el título del Congreso adoptó y permitió poner en juego una variedad de modulaciones con que lo real se presenta en la experiencia analítica.

En segundo lugar, el abordaje del concepto freudiano de defensa del que Lacan se sirve para calificar de manera electiva la relación que el sujeto mantiene con lo real. En consecuencia y tomando la lectura que Miller hace de ello para resituar la práctica –que acompaña la última enseñanza de Lacan– en términos de “perturbar la defensa”, se pregunta si perturbarla es desbaratarla o conmoverla. O más aún, si sería dar lugar a una nueva configuración de la defensa.

En tercer término, el abordaje de la sexuación en lo que ella interroga sobre lo real. Sostiene que el siglo XXI pone de manifiesto, en “los modos renovados del goce”, un real que excede las formas clásicas de concebir la sexualidad, resultando insuficiente –el binario hombre/mujer– para nombrar lo que al sexo se refiere.

Por último, la distinción de “un real necesario” para la ciencia y de “un real contingente e imposible” para el discurso analítico. Distinción que traza las vías para continuar explorando, por un lado, qué posición conviene al analista para objetar los imperativos de la época –enmarcados en el discurso capitalista– y, por otro, qué redefinición del deseo del analista corresponde para ocupar ese lugar. Salman señala que el lugar que la causa ocupa en  nuestro discurso hace prevalecer la idea de un real para el psicoanálisis del siglo XXI que por su contingencia siempre será singular. De este modo desemboca en los finales de análisis para captar ese real que los testimonios del pase reducen –al decir de Miller– a un núcleo que expresa el puro encuentro con la lengua y sus efectos de goce sobre el cuerpo. Allí se encuentra “su real”, el de cada uno. Por último, se pregunta cómo cercarlo, atraparlo y si es posible nombrar ese real. Preguntas éstas que orientan el último tramo de trabajo hacia el Congreso. Finaliza su disertación con una afirmación que suena a invitación: dejarnos aspirar no sólo por lo real, sino también por la AMP.

 

 

Toma la palabra Leonardo Gorostiza destacando el trabajo amplio y sostenido que se ha venido realizando “en ambos hemisferios”, trabajo que orienta, prepara y traza el camino para el próximo congreso de la AMP. En primer término retoma la temática abordada en las 43ª Jornadas de la ECF (París, Noviembre de 2013): “Los traumatismos en la cura analítica. Buenos y malos encuentros con lo real”, en tanto –dirá– fue la ocasión propicia para que la interrogación en torno a lo real se hiciera presente a lo largo de todo el debate que allí tuvo lugar. En consecuencia, considera a estas jornadas como una “estación muy importante” en el camino hacia próximo Congreso. Asignándole igual importancia, retoma lo que fue el encuentro de las cuatro Escuelas europeas, en PIPOL 6 (Bruselas, Julio de 2013), para discutir en torno al tema: “Después del Edipo, las mujeres se conjugan en futuro”. Por último, destaca el trabajo de las tres Escuelas americanas que se pudo apreciar en la Buenos Aires Lacaniana 2 (Buenos Aires, Noviembre de 2013).

Tres “estaciones” que anticipan lo que será el trabajo del próximo Congreso; donde se intentará dar cuenta a qué llamamos “Un real para el siglo XXI”. Gorostiza advierte que no valdrán allí respuestas generales ya que, como recordó Salman, se trata de un real que hay que entender como un “real analítico”, que aun dependiendo de la agitación del desorden que la tecnociencia introduce, no ha de manifestarse sino de manera singular. Retoma –a modo de orientación– una cita de Lacan del año ’74 que dice: “lo real no va a depender para nada de los psicoanalistas pero si deberán, deberemos hacerle frente”.

En tal sentido, señala que el próximo Congreso continuará con el programa propuesto por J-A Miller, hace ya tiempo, que implica proseguir inventando la práctica lacaniana. Esta práctica –dirá–  con la que “cada vez y cada uno” debe hacer frente a un real que se hace presente, de manera singular, en cada experiencia de análisis.

Gorostiza sostiene –tal como lo hizo oportunamente, en la apertura del pasado Congreso de la AMP, Bs. As. 2013– que no se tratará de propiciar el establecimiento de una suerte de sociología  psicoanalítica de la época con el acento puesto en lo real. En tanto, ubicar las coordenadas de la época no tiene para los practicantes del psicoanálisis otra función más que permitir orientarnos en lo que es nuestra práctica, a partir de los instrumentos que Lacan nos dejó en su última enseñanza. Y fundamentalmente,  poder demostrar  por qué esa práctica no es del orden de la magia.

Retoma lo que ha sido una interrogación continúa en Lacan sobre la práctica y que puede sintetizarse del siguiente modo: ¿en qué consiste una práctica como la del psicoanálisis, que opera con la palabra, cuando lo real es concebido como lo que escapa a la palabra misma? En este punto, ubica una indicación precisa de Miller, que nos recordaba que Lacan al final de su enseñanza no dudaba en preguntarse si el psicoanálisis –cuando ya no conservaba la ambición de volverlo científico– no sería una suerte de magia. Cuestión que no puede soslayarse, en tanto el mismo Lacan llegó a interrogarse sobre los riesgos del psicoanálisis de deslizarse hacia la estafa. Tal es la referencia del seminario 24, donde Lacan plantea: “no hay verdad sobre lo real, puesto que lo real se perfila como excluyendo el sentido. Sería todavía demasiado decir que hay lo real, porque decirlo es suponer un sentido. La palabra real tiene ella misma un sentido e incluso yo he jugado en su momento evocando el eco de la palabra reus que en latín quiere decir culpable. Uno es más o menos culpable en lo real. Es por eso que el psicoanálisis es una cosa seria y que no es absurdo decir que puede deslizarse en la estafa”.

Gorostiza señala que esta advertencia encuentra, en unos párrafos previos, las coordenadas del problema: cuando sostiene que el si el psicoanálisis es una estafa, lo es respecto de lo que es el significante, es decir, “algo especial que tiene efectos de sentido”; y en esto –dice– no sería más estafa que la poesía, que se funda en el doble sentido. No obstante ello y en lo tocante al psicoanálisis, afirma que resulta evidente que la estafa sería hacer pasar el significante y sus efectos de sentido por lo real. En otros términos, “pasar gato por liebre”. Desde esta perspectiva, afirma que no estamos lejos de las consideraciones sobre la magia. No sólo porque en la magia, la liebre que se saca de la galera fue puesta con anterioridad y, tanto escondida o develada, mantiene su función de liebre; sino porque la magia supone al significante respondiendo como tal al significante, como Lacan lo expresa en “La ciencia y la verdad”.

Es decir, sostiene que la intervención del mago es de un orden homogéneo al orden de lo que responderá: el orden significante y sus efectos de sentido. Aquí,  justamente, reside el “meollo del problema” que Gorostiza nos sintetiza a partir de una pregunta de la que se desprenden otras: cómo hacer para que lo real, aquello que es heterogéneo al significante, que es un resto por estructura desordenado, responda a la acción del significante. Qué ocasión tiene el significante para localizar ese real, y además, si es posible hacerlo sin poner en forma aquello que –paradojalmente– constituye una defensa contra él: el inconsciente transferencial. Preguntas éstas que constituirán la apuesta central del próximo Congreso. Finaliza la exposición con una contundente invitación: “la AMP los espera”.

 

Un comentario en “Un real para el Siglo XXI. Presentación del IX Congreso de la AMP. Leonardo Gorostiza y Silvia Salman – Buenos Aires, 25 de Noviembre de 2013 – XXII Jornadas anuales de la EOL: Encrucijadas del análisis. Una cita con lo real

  1. Leo la reseñas sobre el tema del futuro Congreso y tomo también las declaraciones de Graciela Brodsky; nos enfrentamos a una permanente paradoja: dar cuenta de un real que no se atrapa por el significante, que no cesa de no inscribirse y también de escribirse,que es lo imposible de soportar pero es lo que permite crear.¿Cómo trasmitirlo? ¿Cómo formalizar un caso a través de esta clínica de lo singular? Podríamos pensar la inhibición del lado de la defensa, el síntoma como goce no descifrable y la angustia como experiencia en al cuerpo de la presencia de un trozo de real.¿Por qué no volver también a Freud?

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