Jornadas y CongresosNúmero 7 - junio 2016

¿Qué es un cuerpo?

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHACIA El X CONGRESO DE LA AMP: EL CUERPO HABLANTE. SOBRE EL INCONSCIENTE EN EL SIGLO XXI

Tercera actividad preparatoria –EOL Sección La Plata, 13 de Abril de 2016

 

 

Cecilia Rubinetti

 

Desde distintos abordajes, la pregunta que atraviesa los tres trabajos de esta noche se dirige a precisar de qué hablamos cuando nos referimos al cuerpo desde la última enseñanza de Lacan. ¿Qué es un cuerpo? ¿De dónde obtiene su consistencia? La enseñanza de Lacan va a ir localizando distintas respuestas a esta pregunta que es crucial. Todo el movimiento de su primera enseñanza ubica que esta consistencia se obtiene a partir del Otro. El movimiento de su última enseñanza produce una ruptura, un cambio de perspectiva que implica localizar esta consistencia a partir del Uno y separada del Otro, para terminar situándola en un modo de anudamiento producido por el sinthome como cuarto. Es un giro complejísimo en el que empezamos a intentar orientarnos en el trabajo que implicó la preparación del próximo Congreso. Empezamos por lo menos a plantear los problemas que esta concepción del cuerpo introduce. El cuerpo armado a partir del sinthome y sus consecuencias, es algo todavía por esclarecer.

Este giro de la última enseñanza implica cambiar el punto de partida. Partíamos antes del cuerpo fragmentado, de la consistencia que obtiene a nivel de lo imaginario a partir del soporte de lo simbólico en el estadio del espejo. En esta perspectiva se alinean la serie de identificaciones en las que se sostiene la consistencia corporal a partir del Otro. También en esa línea se inscribe la metáfora paterna y el ordenamiento fálico que introduce a partir de su significantización con sus efectos de organización. Tenemos un primer giro en el cuerpo tal como aparece definido en «Radiofonía», un cuerpo en tanto superficie de inscripción. Ahí aparece por primera vez la noción de acontecimiento ligado al cuerpo. El acontecimiento en «Radiofonía» todavía no está referido al efecto de anudamiento del sinthome, sino que queda localizado como efecto del significante a nivel del cuerpo que funda el cuerpo simbólico. En esta versión puede localizarse el trauma como acontecimiento, tal cual lo pensó Freud. Pero estamos todavía en una zona que se articula al inconsciente.

El corte completo que viene en la última enseñanza implica deducir la consistencia corporal del cuarto como aquel que anuda, en tanto que esa operación no tiene de por sí relación alguna al inconsciente. Es un puro efecto de anudamiento que engancha al cuerpo. Puede articularse después al inconsciente o no. Para situarlo a nivel del nudo, Lacan toma como modelo el sinthome en Joyce. Es en su conferencia dedicada a Joyce que Lacan dice: “dejemos el síntoma en lo que es: un acontecimiento de cuerpo ligado a que se lo tiene. (…) en ocasiones eso se canta y Joyce no se priva de ello” (1). Es el sinthome, el que permite a un ser hablante tener un cuerpo. Ese ‘tener un cuerpo’ lo localiza también en Joyce. Sabemos los enormes problemas que tenía Joyce a nivel del cuerpo. Esto plantea una inmensa complejidad a nivel de pensar de qué cuerpo se trata, qué cuerpo se consigue a partir del sinthome. Y por qué Joyce le sirve a Lacan como modelo para formular que el anudamiento es primero y que ese anudamiento funda la posibilidad de tener un cuerpo. Estamos entonces en la función del sinthome como cuarto y en un anudamiento que no se articula al inconsciente. Es una consistencia a partir del sinthome, una escritura, absolutamente separada del inconsciente y de lalangue. Eso decíamos, puede o no articularse luego al inconsciente. En Joyce no se articuló. Joyce enseña y permite empezar a situar el estatuto del síntoma como anudamiento cuando no se engancha al inconsciente. Joyce hace de su escritura síntoma y da pruebas de un goce opaco, fuera del sentido en esa escritura. Es una escritura de goce en su dimensión fuera de discurso, autista. La escritura de Joyce demuestra lo que sería lo propio del sinthome, lo propio de ese anudamiento, que no se articula al inconsciente. Entonces la pregunta sería: ¿cómo arma ese sinthome autista de la primera consistencia una relación posible, cómo se articula a un inconsciente? ¿Cómo se produce esa articulación a partir de la que se arman las dos vertientes del síntoma que señala Jaques-Alain Miller en su conferencia hacia el próximo Congreso: una vertiente que articula un sentido y una vertiente totalmente opaca y refractaria al sentido? Esto plantea el problema del síntoma y su posible relación al inconsciente ya que como tal no la tiene. El síntoma como anudamiento no está en el inconsciente. Entonces cuando uno ubica siguiendo a Lacan al síntoma como acontecimiento de cuerpo, como acontecimiento que funda un cuerpo: ¿de qué cuerpo se trata? El cuerpo fragmentado que ubicábamos a nivel del estadio del espejo, que era el estatuto más primario que podíamos pensar del cuerpo, nos queda como segundo y ya dirigido a una articulación a un Otro. Si primero es el síntoma, eso ya arma un modo de tener un cuerpo, fragmentado pero anudado, con un goce que se escribe a partir de ese anudamiento.

Otra referencia que toma Lacan en relación al cuerpo en su conferencia sobre Joyce es el síntoma histérico. Lacan lo define ahí como síntoma tomado de otro cuerpo. Un acontecimiento en otro cuerpo produce síntoma histérico. El antecedente de esta lectura la encontramos ya en Freud, a nivel de la identificación histérica. Freud situaba que había un efecto sintomático que no era por imitación y que implicaba un acontecimiento de cuerpo que se produce a partir de lo que acontece en otro cuerpo. El ejemplo del pensionado. Miller lo toma también en su conferencia: “El sinthome del parlêtre es un acontecimiento de cuerpo, una emergencia de goce. Por otra parte nada indica que el cuerpo del que se trata sea el propio. Hay histeria cuando hay síntoma de síntoma, cuando alguien se vuelve síntoma del síntoma del otro, es decir síntoma en segundo grado” (2). Esta es la particularidad de la histeria que Lacan sostiene hasta el final de su enseñanza y que implica esta inmensa complejidad: que un síntoma de otro cuerpo pueda constituir un acontecimiento en el propio y obtener de ahí el efecto de anudamiento del que extrae su consistencia corporal. El cuerpo que le corresponde a un sinthome evidentemente no se parece a ninguna intuición o idea que podamos representarnos del cuerpo. Se pesca que no sabemos bien a dónde ir a buscarlo.

 

Notas bibliográficas:

(1) Lacan, J., Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, pág.595.

(2) Miller J-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante” Revista Lacaniana 17, Buenos Aires, 2014, Grama Ediciones, pág. 27.