Número 4 - diciembre 2014Preguntas y respuestas

Preguntas del blog. Responde Paula Vallejo

ecos-primer-año-pregunta-paula-vallejoPrimer Aniversario de la Sección La Plata de la Escuela de la Orientación Lacaniana

 

-Blog de la Sección: La Sección La Plata de la EOL cumple un año; su creación fue un acontecimiento en nuestra comunidad analítica.

Como integrante de la Sección, luego de haber participado del trabajo en las actividades durante este primer año: ¿Qué impacto particular ha tenido en tu formación esta experiencia? ¿Consideras que ya comienzan a manifestarse algunas repercusiones, en el psicoanálisis de la ciudad, de esta nueva presencia de la Escuela?, ¿cuáles?

 

-Paula Vallejo: Esta experiencia de Escuela ha quedado para mí muy ligada al lugar que me tocó ocupar en la gestión, como parte del Directorio. Si bien ya había participado en la gestión de dos instituciones analíticas, lo que ubico como un verdadero impacto en mi formación fue el encuentro con la lógica de la Escuela. Se trata de una lógica que atraviesa todas las instancias institucionales, desde la preparación de las Noches de Escuela, de Carteles, de Biblioteca, el armado de las secretarías en las que se organiza el trabajo, e inclusive la preparación de un evento más amplio como la Jornada Anual. Tanto en intensión como en extensión, la lógica con la cual se conciben las cosas está hecha para impedir que se cristalicen las identificaciones que hacen masa y favorecer, más bien, la diversidad y lo heterogéneo, respetando, en lo posible, lo singular de cada quien. La tensión entre Escuela e institución lejos de ser un problema, me parece que resuelve muchas cuestiones que se producen de modo natural en los grupos de afinidad y pertenencia. Vivir la Escuela ha sido y es, en muchas ocasiones, una experiencia de subversión del sentido común, lo cual permite capitalizar lo más propio; otras veces, me ha permitido alcanzar una perspectiva compartida, pero orientada por el síntoma, esto es, haciéndole lugar al síntoma, sin lo cual la vida grupal se convierte en un infierno. No hay manera de convivir en una Escuela si se la pretende infalible, si se cree que la Escuela nos va a dar respuesta para todo o si se imagina que basta con cumplir las reglas para que todo funcione. Entender esto es una enseñanza enorme.

Me parece que hay repercusiones de la presencia de la Escuela en la ciudad y eso se lee en el interés por lo que propone la Escuela. Nos han llegado consultas de todo tipo vía mail, la gente se acerca a pedir referencias de atención analítica a la hora de iniciar un análisis. Contamos, para ello, con un anuario de miembros y asociados de la Sección que se puede consultar en la página web. También recibimos demandas de formación, a las cuales orientamos según convenga, hacia el cartel, los seminarios diurnos, e inclusive hacia el control. La EOL tiene un nombre en nuestra ciudad y tratamos de estar a la altura de eso, alojando las formas singulares de cada quien de acercarse a la Escuela.

Durante la I Jornada de la Sección, el pasado 25 de octubre, se acercó mucha gente interesada en las “reformulaciones de la práctica”, que fue la propuesta de nuestra jornada. Estamos al tanto de que es necesario un aggiornamiento de la práctica en este nuevo contexto donde lo simbólico ya no tiene el poder que antes le atribuíamos y hay que arreglárselas con un real cada vez más desbocado en el mundo. Pero es necesaria una política de Escuela para que los analistas no olvidemos que tenemos que hacerle la contra a este real, no rechazándolo sino tratándolo. Hace unas semanas, el director de la Sección fue entrevistado por un diario de la ciudad sobre un tema candente como es el abuso del consumo de pornografía. Si bien es una entrevista personal, no deja de hacer resonar una orientación respecto de la posición que los analistas de la Orientación Lacaniana queremos mantener frente a cuestiones que hacen a lo social. En este sentido, considero que la presencia de la Escuela en la ciudad es absolutamente necesaria para hacer escuchar otras voces en el debate al que nos confronta nuestro tiempo.