CartelesNoches de Carteles 2021

La transferencia de trabajo y el cartel: un asunto de política. Por María Cristina Piro

María Cristina Piro

La transferencia de trabajo y el cartel: un asunto de política

En un texto de reciente publicación, Patrick Monribot se pregunta: “¿Por qué una Escuela, como experiencia colectiva, es necesaria para la supervivencia del psicoanálisis, cuando es, al contrario, una experiencia más bien individual?” (1).

Esta tensión se replica al interior del dispositivo cartel, en el cual varias personas se juntan con el objetivo de producir algo adoptando el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo (2). Sin embargo, esa producción es una producción singular. En otras palabras, se trata de una producción que no es el resultado de una identificación a un ideal grupal, sino de un efecto que se produce gracias a la transferencia de trabajo en el cartel. Se trata de una transferencia con características particulares. Al decir de Bassols (3), la lógica de la transferencia en el grupo analítico puede pensarse como una “extensión” de la transferencia tal como sucede en la experiencia analítica. Así, si bien en el cartel la causa es común, el vínculo a dicha causa no lo es, puesto que se apoya en el deseo de cada quién, que no se puede despejar ni discutir colectivamente. Es el goce ineliminable y solitario que conecta a cada uno con el Ideal.

¿Para qué agruparnos, entonces? Podemos aproximar una respuesta considerando la dimensión política. En efecto, la incidencia del discurso analítico en la política es una prioridad de la Escuela. Existen varios ejemplos de ello. Puede considerarse, por caso, el modo en el que el psicoanálisis viene resistiendo, de modo colectivo, los ataques que se le dirigen desde posiciones biologicistas reduccionistas que buscan volverse hegemónicas en lo que al tratamiento del autismo se refiere. Otro ejemplo elocuente es el Movimiento Zadig (Zero Abjection Democratic International Group), creado por Miller en 2017. Como recuerda Stiglitz, “Zadig es el esfuerzo por llevar lo que el psicoanálisis como experiencia individual enseña a cada analizante, lo que es puesto al trabajo en la comunidad Escuela a partir del dispositivo del Pase, hacia el campo social” (4). Se trata de una ambición de escala social; de que el trabajo de la Escuela pueda extenderse al campo de los grandes debates políticos actuales. Si, como indica Miller, “en cuanto a los procedimientos de Zadig y a las causas que defenderá a escala nacional y a nivel transnacional, todo está por inventarse” (5) y la orientación de la Escuela es una construcción argumentada, discutida y sostenida por más de uno, entonces, estar con otros resulta insoslayable y la transferencia de trabajo, como instanciación de la crítica recíproca, también.

Ahora bien, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo aggiornar ese goce que se experimenta en soledad para hacer vínculo social al servicio del grupo? ¿Cómo establecer, a partir de lo no colectivizable, un lazo con los otros? ¿Cómo pasar del uno por unoal todos? Vale la pena recordar que el cartel, en tanto órgano de base, no pretende estandarizar a sus integrantes, sino poner a trabajar sus diferencias. Se presenta como un dispositivo de trabajo, de producción de un saber no acabado, inscrito en la lógica del no-todo, producto de cada uno y no colectivo. Este agujero es lo que empuja a la elaboración permanente y a la invención de saber, entre la posible elaboración colectiva y la particularidad de la enunciación de cada uno (6). Después de todo, el cartel, como otros dispositivos de la Escuela, es un dispositivo analítico. Se trata de un aspecto clave que Miller nos recuerda cuando dice que en una Escuela todo es de orden analítico (7). Recuperando la dimensión institucional a la que he aludido antes, propongo cerrar este texto con una reflexión final: la experiencia en el cartel, en tanto experiencia analítica, posee una relevancia política superlativa. Sostener una posición de cartelizante es, a la vez, sostener la orientación de la Escuela y, con ello, una política del psicoanálisis.

Notas bibliográficas

(1) Monribot, P., Recorridos, ELP, Madrid, 2016, pág. 129.

(2) Lacan, J., “Acta de fundación”, en Otros escritos. Paidós, Buenos Aires, 1946/2012, pág. 247–259.

(3) Bassols, M., “La orientación es la transferencia de trabajo”, en Boletín nº 2 de la VI Jornada de Elucidación de Escuela, 2021, s/p.

(4) Stiglitz, G. “¿Qué es Zadig?”, en La Libertad de la Pluma 1-2, 2017, s/p.

(5) Miller, J.-A. “Campo freudiano. Año cero”, enBlog ELP, 2017, s/p, https://elp.org.es/campo-freudiano-ano-cero-jacques-alain-miller/

(6) Tarrab, M., Las huellas del síntoma, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2005.

(7) Miller, J.-A., “Théorie de Turin sur le sujet de l’École (2000)”, en La Cause Freudienne 74, 2010, pág. 132–142.