Extraordinario - septiembre 2020Lecturas

De lo real a “esa bagatela”

LECTURAS EN LA SECCIÓN: «LA TERCERA» ¿QUÉ REAL PARA EL PSICOANÁLISIS? – EOL Sección La Plata, 8 de julio 2020.

Verónica Escudero

La rutina con la que organizamos nuestro estar (y andar) en el mundo ha sido modificada, interrumpida. Esto supone también que los circuitos libidinales que uno se arma en su vida se han visto modificados, y con ello quienes nos dedicamos a la práctica del psicoanálisis, no hemos estado exentos. En este sentido entiendo cómo ha resonado entre nosotros el debate sobre la práctica analítica virtual-presencial, sobre qué entendemos por presencia del analista e incluso sobre la formación del analista. En nuestra Sección el dispositivo elegido frente a esta contingencia que nos impone una discontinuidad ha sido la conversación. La primera fue sobre el tema del tiempo, de la que recorto como saldo:  transitar el tiempo de comprender sin precipitar el momento de concluir, y el hecho que haya que sostener cada vez, que el acto individual no es sin lo colectivo. Podría decir que, para mí, conversar con algunos otros toca ambas cuestiones…En esta ocasión, conversar respecto qué real importa al psicoanálisis puede ser otra fecunda orientación en los tiempos que corren.

Para plantear el temaelegí dos párrafos de Lacan de “La Tercera”, lo cito:

«Lo real no es el mundo. No hay esperanza alguna de alcanzar lo real a través de la representación. No me pondré a discutir aquí la teoría de los quanta,ni la onda y el corpúsculo. Más les valdría ponerse al tanto, por lo menos, aunque no les interese. Pero pónganse al tanto por sí mismos; basta con abrir algunos libritos de ciencia.

Lo real, por eso mismo, no es universal, lo cual significa que no es todo más que en el sentido estricto de que cada uno de sus elementos es idéntico a sí mismo, pero sin que puedan llamarse pantés, todos. No hay todos los elementos, no hay más que conjuntos a determinar en cada caso -y no vale la pena agregar es todo. Mi S1 sólo tiene el sentido de puntuar esa bagatela, ese significante-letra que escribo S1 -que sólo se escribe si se lo hace sin ningún efecto de sentido. En suma, es homólogo a lo que acabo de decirles del objeto a.»(1)

“La tercera” es una conferencia que da Lacan en Roma en el año 1974, período de su enseñanza que él mismo ha denominado “recomienzo”. Allí Lacan toma el tema de lo real, especifica el real que esta tercera comporta, pero además hace referencia a la ciencia, al real de la ciencia.

Dicho esto, paso a la cita de la cual me gustaría señalar: “Lo real no es el mundo. No hay esperanza alguna de alcanzar lo real a través de la representación”. Partir de esto: lo real no se alcanza en la representación del mundo, no se alcanza por la función de representación que Lacan en este texto la ubica en la función del cuerpo, del que nos dice además que pertenece al registro de lo imaginario, que el mundo es imaginario. De esta manera define el “fenómeno” como lo que “se nos aparece a través de la debilidad de nuestros sentidos y no sospechamos lo que puede suceder con su real” (2). Y allí hace una referencia a la física moderna. Esta referencia permite situar que el real también cambió para la ciencia. Ya no es el real articulado a las leyes de la naturaleza, un real ordenado, previsible, que vuelve siempre al mismo lugar. La física moderna (referida en la teoría de los quanta)nos aclara Miller que, “ha debido dar lugar a la incertidumbre probabilista proveniente de la economía, es decir, a un conjunto de nociones que amenazan al sujeto supuesto saber. No se ha podido, tampoco, volver equivalentes lo real y la materia. Con la física subatómica, los niveles de la materia se multiplican y, vamos a decir, el La de la materia como el La de la mujer, se desvanece”(3)

Para la ciencia lo real ya tampoco es homologo a la naturaleza. ¿Pero eso torna equivalentes el real de la ciencia con el del psicoanálisis?

Lacan dice, además: “lo real no es universal”: no arma un “todo”, no se puede llamar “pantes”. No habría un real del cual se pueda predicar “todo x es real”, es decir el real del psicoanálisis no pertenece a la significación compartida, ni arma una clase, del tipo “todas las pandemias son un real”. Es en cada caso un conjunto a determinar y del cual no se puede decir “es”. Allí sigue Lacan “No hay todos los elementos, no hay más que conjuntos a determinar en cada caso -y no vale la pena agregar es todo(…) el S1 el significante-letra tiene el sentido de puntuar esa bagatela” (4). Lo real para Lacan se escribe, a condición “que se lo escriba (…) sin ningún efecto de sentido”. Entonces Lacan avanza en esa dirección, que Miller nos señaló como “trozo de real”.

En los últimos años hemos trabajado mucho en la orientación lacaniana la cuestión que lo real para el psicoanálisis es el encuentro de lalengua con el cuerpo. Eso es lo que escribe el S1 solo, esa bagatela sin sentido, sin ley que la ordene o la explique. En esto hay que ubicar la especificidad de lo real en el psicoanálisis: en las consecuencias que tiene la materialidad misma del significante, y que esto se escriba hace suponer un cuerpo, que como consecuencia será gozante a partir de ese efecto -habrá así sustancia gozante-.

Es un real que, si bien se escribe sin efecto de sentido, tiene la sombra del sentido. Esta entre la “sierra” y la “sombra” del sentido.

Entonces, tenemos un real que, de alguna peculiar manera, tiene que ver con lo simbólico y con lo imaginario.

¿Cómo nos anoticiamos de esto en un psicoanálisis? Lacan lo dice unos párrafos después: lo real que comporta esta Tercera es el síntoma. Es decir, el síntoma, -¿podemos agregar ahí también ala inhibición y la angustia?- es lo que comporta este real singular y contingente del psicoanálisis, que habrá que escribir en la experiencia de un análisis. Esto me parece una orientación, porque no se trata de suponer que un acontecimiento por más “pan-traumático” que sea se vaya a escribir para cada uno, ni tampoco hay que suponer que de hacerlo se hará de la misma manera para todos. Orientarnos por un real así, en algún sentido, ¿no hace resonar una indicación clásica para la práctica? Aquella de “no comprender”, en este caso de que está afectado un sujeto, sino orientarnos por lo que se escribe de eso.

Por último, quería señalar la parte de la cita donde Lacan homologa lo real y el objeto a. Los homologa en tanto “se escriben” sin efecto de sentido, pero no en lo que atañe a su función. Lacan pone en el centro del nudo la escritura del agujero, donde escribe el objeto a y su función, la “núcleo elaborable” del goce. También es la época en la que Lacan dice que lo real es el nudo mismo. Entonces, lo real es el nudo, pero también lo que ex -siste al nudo. La pregunta que me surge es ¿son dos reales?, ¿es el nudo lo que hace que un real tenga algún efecto de localización?, … ya que hay “decires” que operan sobre ese real, localizándolo, escribiéndolo de a trozos.

Entonces, y esto me interesaría poder conversar ES: ¿qué entendemos acerca de que lo real está anudado para el psicoanálisis?

A esta pregunta y al párrafo elegido de “La tercera” me había llevado también un artículo de Marie-Hélène Brousse(5), publicado por el mes de marzo, a propósito de los tiempos de aislamiento que empezaban a regir por la irrupción del virus y declaración de la pandemia. Allí ella decía: “Está claro que lo real no constituye un límite: los seres hablantes necesitan interdicción para tratarlo. Lo real, porque es de orden aleatorio (azaroso) nunca es suficiente para crear un límite para los seres hablantes”. Y continúa diciendo que la única herramienta que tenemos en tanto parlêtre para tratar lo real es el deseo, deseo que se articula para cada uno a partir del síntoma.

Aparece así, nudo y síntoma como lo que permite escribir algo de lo real, escribirlo como un trozo por el cual cada uno se siente concernido a estar vivo, y a las maneras muy paradójicas en que eso afecta a un ser hablante.

Fecha de recepción 3/8/2020

Notas