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Jornadas y eventos

Jornadas y eventos Hacia el XI Congreso de la AMP

Segunda Noche Preparatoria hacia el XI Congreso de la AMP
"Las Psicosis Ordinarias y las otras, bajo transferencia"

Reseña

La cálida noche tuvo lugar el pasado 28 de febrero en la Sede de la EOL Sección La Plata, impregnada con los aires del "recomienzo" y a semanas nomás del Congreso que se llevará a cabo en Barcelona.

En esta ocasión, el texto de J.-A. Miller –"Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria" y particularmente las tres externalidades planteadas por el autor– servirá de marco a las tres exposiciones

Camilo Cazalla, Asociado de la EOL Sección La Plata, fue el primero en tomar la palabra. Para la ocasión se abocó al desarrollo de la externalidad social, haciendo un repaso por las dos vías planteadas por Miller. La negativa, descripta en los episodios de errancia y desconexión del lazo, y la positiva en su carácter de sobreidentificación y de captura de rasgo que encauza el goce a falta de la falicización del nombre.

Poniendo en práctica la orientación hacia las sutilezas y arreglos que el sintagma "psicosis ordinaria" pregona –en consonancia con la última enseñanza de Lacan de la que se desprende y con la generalización del Nombre del Padre a su función de predicado– nos ilustró la externalidad social con una noticia que extrajo del diario. Un hombre vagabundo y huérfano de lazos consanguíneos ha logrado hacerse un nombre en el club de fútbol del cual es barrendero "Ser el socio número uno" figurando en tablones y remeras, a fuerza de no faltar a ningún partido durante 41 años y de entregar al club el billete que ganó en la lotería por considerarse ¨un poco flojo" para los asuntos de dinero.

En segundo lugar, Adriana Fanjul, analista miembro de la EOL, a cargo de la externalidad corporal, inició su texto resaltando que la expresión "psicosis ordinaria" permite abordar los fenómenos sutiles en su especificidad, "en el interior mismo del campo de las psicosis".

Luego de un recorrido, por donde anda y se desanda la noción de cuerpo en relación a los registros simbólico, imaginario y real, sus junturas y preminencias, sus disyunturas y disoluciones se detuvo en la aparición del cuerpo en su dimensión de extranjeridad y en la necesidad de reparar en la discreción con que se delata la perturbación "en la juntura más íntima de la vida de un sujeto". En esta dirección trajo a colación –del texto Los inclasificables de la clínica analítica– una viñeta clínica presentada por Jean Pierre Deffieux, donde el "no tengo energía" que aqueja al paciente se constituye como un síntoma, un arreglo sutil, que el analista pudo reconducir a partir de otros indicios –rupturas laborales y afectivas, un brusco adelgazamiento y prácticas que involucraban el cuerpo– , hasta el recuerdo de una escena infantil que sitúa el abandono del cuerpo, en el punto donde frente a una terrible golpiza el sujeto es incapaz de decidir si su cuerpo sintió dolor alguno.

En tercer término, Gabriel Racki quien, antes de abocarse al desarrollo de la externalidad subjetiva, desmarcó a la psicosis ordinaria de cualquier clasificación, proponiendo concebirla decididamente como el nombre de una orientación clínica, tejida entre la última enseñanza de Lacan y el discurso imperante, donde el falo ya no tiene el privilegio de orientador fundamental.

Con precisas referencias –pasando por la psiquiatría clásica, Freud y el Seminario3 de Lacan–ubicó una clínica del funcionamiento en oposición a la deficitaria, localizando en el centro de lo que hace al funcionamiento sintomático, a la juntura de trauma, cuerpo y sentido. Juntura que definió como el lugar "por donde le pulsa la vida al sujeto", como el modo en que se transmuta el cuerpo por el destino de una pulsión.

En este sentido las externalidades –como expresión del desorden en la juntura del sentimiento de vida– son propuestas como un continuo trabajo de auto reparación. Trabajo que se perpetua a falta de continuidad de la vida libidinal. A orillas del agujero, la externalidad subjetiva –en su fijación al vacío, dirección al desecho y popurrí de identificaciones– gravita queriendo enganchar alguna fibra de vida.

Antes de finalizar, Jorge Santopolo agradeció los trabajos, e hizo resonar la puesta en común poniendo en tensión la sutileza del detalle, con que se arriba al diagnóstico, con el desafío que Miller propone de hacer el esfuerzo por ajustarse a la tipología clínica. Interrogándose acerca de la posibilidad de plantear entonces para cada externalidad una predominancia de la psicosis en juego, si en cada sujeto vamos a encontrarnos con fenómenos que corresponden a las tres externalidades y con qué procedimiento contamos si se trata de un quantum para orientarnos en la transferencia.

A partir de ello se produjo una interesante conversación e intercambio en el que se destacó el término "provocado" utilizado por Lacan en la expresión "del desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida" en relación a la coyuntura, y se sugirió, señalando la discreción de la psicosis ordinaria versus estallido y ruptura, la posibilidad de subjetivación y reenganche a partir del ordenamiento y conceptualización por parte del sujeto en el marco de un análisis.

La noche concluyó con "agitadas" preguntas en torno al hacer y saber decir del analista, y con la enseñanza de estar a la altura de la época, ella misma forclusiva y desamarrada. Escuchando al detalle, no creyendo en las vestiduras.


Reseña realizada por Martina Petti