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Presentación de dos estados de trabajo de las conversaciones hacia el ENAPOL
26 de agosto, 20 hs.

Responsables: María Laura Errecarte y Paula Vallejo

Reseña

El miércoles 26 de agosto y frente a un numeroso marco, tuvo lugar, en la sede de nuestra Sección, la última actividad preparatoria de cara al próximo ENAPOL VII, "El imperio de las Imágenes". El encuentro consistió en la presentación de los dos trabajos que serán expuestos en dicho congreso: "La función omnivoyeur de las pantallas", a cargo de María Laura Errecarte, y "Mujeres frente al espejo; nuevas virilidades", que tiene como responsable a Paula Vallejo.

Eduardo Suárez abrió la actividad y, luego de presentar a ambas participantes, alentó a una posterior conversación.

En primer lugar tomó la palabra María Laura Errecarte para agradecer a cada uno de los integrantes del grupo de trabajo, que se formó bajo la modalidad de cartel: Manuel Carrasco Quintana, Belén Zubillaga, Laura Ambrosino, Graciela González, Lisa Erbin, José Ioskyn, Mariella Lorenzi, Ana Laura Piovano, Gabriela Rodríguez, y Paula Szavo.

Luego de postular la hipótesis de trabajo que sostiene que, a diferencia de lo que plantea Lacan en el Seminario 11, el mundo actual no sólo es omnivoyeur, sino también exhibicionista, María Laura explicó que a la propuesta del título se le agregó "una pista" denominada "Consecuencias de la frase de Lacan: el mundo es omnivoyeur, encarnada hoy en las pantallas". Este significante "encarnada" permitió al grupo pensar el lugar del cuerpo y lo imaginario en el nuevo orden simbólico.

El trabajo se centró en el término función: " como Lacan lo enuncia en el seminario 19, ...O peor, destacando el valor del lugar vacío, de los puntos suspensivos, e intentando localizar allí el modo en el que las imágenes impactan en el cuerpo y pueden ser operativas en nuestra práctica, tomando hacia el final una viñeta clínica".

María Laura pasó entonces al desarrollo, vinculó el significante "pantalla" al campo escópico y al fantasma, y señaló la importancia de que el análisis permita localizar el objeto mirada, ya que "sólo a condición de la extracción de dicho objeto, es posible la conformación del marco fantasmático". Puso de manifiesto la proliferación de las pantallas en nuestros días, sus distintos modos de intromisión en los cuerpos y resaltó la paradoja que muestra que, frente al imperativo actual, que exige un cuerpo cada vez más visible y trasparente, se evidencia en nuestra clínica, graves dificultades para el anudamiento corporal. Allí señaló la posición del psicoanálisis como la que debería permitir la esquizia entre el ojo y la mirada.

Partiendo de "La función omnivouyer-exhibicionista" se abordó el concepto de perversión, con el fin de esclarecer el imaginario de nuestra época y cuestionar el lazo actual, que parece sostener un Otro omnipresente. Así fue que enfatizó que el gran secreto del psicoanálisis es que no hay Otro del Otro, lo que permite orientarnos en la clínica actual.

Por último, presentó algunos de los temas que se desarrollan en el trabajo: "La pantalla, ¿gadget o fantasma?"; "imágenes que adormecen y dispositivos de control" y otros cuestionamientos que serán discutidos en el marco del próximo congreso en Brasil.

Luego llegó el turno de Paula Vallejo, quien comenzó por agradecer el aporte de sus compañeros: Laura Arroyo, Mónica Boada, Camilo Cazalla, Laura Petrosino, Marisol Gutiérrez, Verónica Escudero, Cecilia Fasano, Adriana Etchegoin y Paula Lagunas.

Comenzó señalando que la puntuación del título ‑"Mujeres frente al espejo; nuevas virilidades"‑ generó para el grupo un equívoco que, al decidir darle lugar, permitió ubicar dos vías para el abordaje del tema. Por un lado, considerar a las nuevas virilidades como un modo de ser de las mujeres contemporáneas, donde lo viril adquiere, al nivel del semblante, una consistencia superlativa. Y otra vía, que permite considerar las nuevas virilidades como un modo de respuesta masculino ante la posición de las mujeres.

El trabajo final, que se expondrá en San Pablo, tuvo como brújula orientativa la pregunta "¿cómo se arma un cuerpo una mujer?", lo que permitió plantear dos ejes: el narcisismo y la función del semblante.

Presentó un breve desarrollo de los distintos puntos abordados en el trabajo y recortó tres perspectivas de investigación.

El primer abordaje se centró en una lectura renovada del estadio del espejo, para intentar pensar cómo funciona el narcisismo en una época en la que el orden simbólico ya no es lo que era. Situó entonces, el sintagma "mujeres frente al espejo", como un intento de búsqueda de identidad, en la vía del yo ideal, sin la distancia que permite el Ideal del yo.

Se preguntó si la dificultad de sostener una identificación con un amarre simbólico, libidinal, y dada la rigidez que ello implica, es un intento de renegación de lo real propio de nuestra época. Allí situó la posición del psicoanálisis como lo que permite confrontar al parlêtre con lo que no tiene arreglo, para que se produzca una solución singular.

La segunda perspectiva de investigación fue denominada "una clínica del espejo por fuera del semblante" y, tomando como referencia algunos desarrollos de Lacan del Seminario 23, se centró en algunas presentaciones que revelan la puesta en acto, sin velo, de las fallas del espejo.

Por último, se centró en lo que el trabajo nombra como "prescindencia del amor al padre" para intentar responder al traumatismo de lo sexual. Nos invitó a interrogarnos sobre el modo en que se reformula la práctica analítica a la luz de la nueva configuración clínica que esto produce y que nos presenta a sujetos que, sin el recurso del Ideal, intentan, solos, ordenar la experiencia subjetiva.


Reseña: Camilo Cazalla