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Hacia el IX ENAPOL

Noche preparatoria hacia el IX ENAPOL

El miércoles 20 de marzo tuvo lugar en la sede de la EOL Sección La Plata, la primera noche preparatoria hacia el IX Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana, que se llevará a cabo en la bella ciudad de San Pablo, Brasil, del 13 al 15 de septiembre del 2019.

Una significativa concurrencia se acercó para escuchar aquí los primeros trabajos sobre el tema que el próximo ENAPOL nos propone, “Odio, Cólera, Indignación: desafíos para el Psicoanálisis”.

La actividad contó con la presencia de Gerardo Arenas y Belén Zubillaga (miembros de la EOL Sección La Plata) y Mariana Isasi (asociada de la EOL Sección La Plata). La coordinación estuvo a cargo de Rosana Salvatori (miembro de la EOL Sección La Plata), quien dio la bienvenida celebrando el encuentro.

Salvatori, mencionó de qué manera y por quiénes estaban conformadas las distintas comisiones designadas para la organización.

Trasmitió por un lado, la invitación a leer los boletines OCI y demás contribuciones epistémicas como lo es “Entre letras”, que ya están circulando en la web. Por otro lado, la iniciativa de la Escuela de proponer la cartelización para la elaboración de trabajos, recordando a los que deseen conformar un cartel que pueden declararlo en la nueva rúbrica que figura en el catálogo: Hacia el ENAPOL.

A continuación realizó una lectura pausada del argumento, acompañada de la escucha atenta de los allí presentes, que generó un clima preparatorio fecundo para la conversación.

Posteriormente le pasó la palabra a Mariana Isasi que presentó su trabajo con el título “Indignación bajo transferencia”. Ella partió de la distinción de dos líneas temáticas, y algunos interrogantes que encontraron una precisa articulación con un caso, algunos de los cuales fueron retomados por el auditorio para el debate. En su desarrollo situó “la indignación como intento de operar simbólicamente sobre el goce; ¿una nueva manera de hacer lazo?” y “¿la indignación como respuesta a la angustia o afrenta a la dignidad?”.

Sirviéndose de su clínica, relató la construcción de un lazo bajo transferencia “basado en la indignación por el engaño”. Afecto que al sujeto “le da la idea de tener dignidad y un Otro de quien indignarse”. Arribando así a la idea de “pensar la indignación en su función de arreglo”. Del otro lado, -dijo- “quedan las experiencias que lo acercan al vacío, al sinsentido y donde su respuesta no llega más lejos que a la perplejidad, la ironía o a manifestaciones símil indignidad”. Se preguntó si era posible hablar de indignidad en este caso y bajo qué condiciones: "¿como reactiva al desmoronamiento de la solución de hombre indignado o como condición inicial –identificación al objeto indigno- que logra de a ratos camuflarse en el sujeto de la indignación?”. Abrió un abanico que propuso al diálogo “¿Es afecto, pasión, sentimiento, o “traducción delirante del autorreproche alucinado, por justificación delirante del dolor moral?”.

En segundo lugar, leyó su trabajo Belén Zubillaga, “el arca de no-él”, quien también jugó su partida por la indignación a la hora de elegir entre “Odio, cólera, indignación…”.

De su práctica recortó el relato de mujeres que sufren de “la pasión de la ignorancia, no (del) amor ni (del) odio y que desde el sentido común la podemos definir como enojo, frente a lo que se vive como injusto”.

Zubillaga organizó en tres viñetas bien distintas lo que de la indignación puede escucharse en esas sesiones, una mujer ligada al feminismo, otra al rechazo y otra a la violencia de género. En los decires de cada uno de esos casos, “la angustia invade los relatos indignantes”.

La lectura del trabajo llevó con sutil ironía hasta la pregunta que una de estas mujeres le dirige al analista: “¿Vos te vas a subir a la balsa de mujeres o te vas a hundir con ellos?” Las risas en el auditorio acompañaron, mientras los hilos de la clínica fueron señalando una orientación analítica al tema. Para responder que “la balsa de mujeres indignadas, a diferencia de la de Noé, erradicaría -entre otras cosas- la especie”, lo que sería “el éxito de la pulsión de muerte”. Se preguntó si “¡ni al menos uno!", sería la pretensión de hacer existir la relación sexual. El trabajo agregó en este punto y para articular al color de estas viñetas, las referencias necesarias para comenzar a orientar el debate clínico. Se refirió a Lacan para señalar que “queda en ellas la estrategia de obtener su al menos uno”[1], en vez de la homogenización. Y agregó, “cuanto más se impone la lógica fálica del “todos”, más reaparece la lógica del “no-todo” como intolerable”[2].

Afirmó que el analista debe “alojar el envoltorio de sufrimiento”, sin dejar de diferenciar que a veces se tratará de “la desidentificación del colectivo, en otros de reforzarla y en contados, de aspirar a implicarlo en vías de un análisis”.

Siguiendo el sesgo clínico propuso distinguir, cuando de indignación se trata, entre epidemia histérica[3], devastación subjetiva, o el impacto de las decisiones del Estado.

Hacia el final de su trabajo, retomó el argumento para emparejar dignidad y singularidad. Planteó “¿Cómo no perder (la singularidad) en el colectivo?” o “¿Acaso (la singularidad) refuerza la indignación?”. Para concluir por la vía de la dignidad del síntoma: ¡resguardarlo! sea cual sea la balsa a la que cada uno decida subirse.

Para cerrar la serie de la primera noche preparatoria, Gerardo Arenas leyó su trabajo al que denominó, “Anatomía del odioamoramiento”. Comenzó diciendo: “Un 20 de marzo, igual que hoy, Lacan presenta ante la audiencia de su seminario un neologismo acuñado por él, hainamoration (odioamoramiento)”.

Desde esa referencia subrayó que este término vino a sustituir el de ambivalencia y explicó con diferentes argumentos que el odio y el amor han sido reducidos al registro imaginario, asimilándolo a una “consecuencia natural de la relación especular”. O bien, fueron ubicados “en la cara única de una banda de Moebius”.

Afirmó que el odioamoramiento no ha sido interrogado, cuando precisamente es esa referencia la que vendría “a poner en su lugar el odio”.

En esta anatomía, introdujo un corte valiéndose de una cita de Lacan sobre el nudo, donde dice por qué el amor es odioamoramiento. Se detuvo en ese pasaje para hacer escuchar a la sala de la Sección, el énfasis puesto por Lacan en el nudo.

“Lacan subraya el hecho, constatable en todo lazo amoroso –incluido el transferencial–, de que, a partir de cierto límite, el amor se obstina (porque hay real en el asunto) todo lo contrario del bienestar del otro”.

Los presentes toman nota, la referencia es del 15 de abril de 1975; quedó el eco: el amor se obstina, hay real en el asunto…

Arenas, propuso pensar el odioamoramiento en los campos del goce, ubicando a la angustia entre amor y odio. En tanto “la renuncia a ciertos modos de goce puede experimentarse como equivalente simbólico de la castración y por ello angustiar…”.

Introdujo el tema de los gestos de amor que implican “una discontinuidad” e “inscriben un signo, -en el sentido definido por Pierce-”, cuya “función es crucial para poner fin a las peleas de pareja, en las cuales el amor suele transmutarse en odio y hasta en franca agresión, mientras profundos cambios tienen lugar en el nivel de los goces”.

Pasó luego a describir las consecuencias de la exacerbación del goce fálico, la inflación del goce sentido y el goce pulsional. Goces que conspiran en reducir al mínimo el goce de la vida; en esta economía -dijo- “un gesto será gesto de amor sólo si dignifica al partenaire: en esa voluntad de restaurar el lazo amenazado, debe reconocer esa dignidad sin comprometer la propia”.

Gerardo Arenas finalizó con algunos interrogantes que se desprenden de la lógica que desplegó en su trabajo, “Si se trata de una dignificación del lazo amoroso correlativa de la renuncia a aquellos goces cuyo incremento menoscaba el goce singular del sinthome, ¿acaso no es la misma dignificación que se espera de un análisis?”.

La conversación que continuó fue precisando algunos ejes, enriquecida por las preguntas y las intervenciones. La coordinadora se despidió y cerró el encuentro hasta la próxima preparatoria, agradecida por una noche orientadora, que adjetivó como "¡un aporte maravilloso!"

Responsable Enapol EOL Sección La Plata: Rosana Salvatori.

Comisión organizadora: Cecilia Valfiorani, Verónica Escudero, Alejandra Gorriz, Manuel Carrasco Quintana.

Reseña realizada por Graciela Gonzalez

NOTAS

  1. Indart, J. C., XIX Encuentro Brasilero del Campo Freudiano, “Mujeres de hoy”, 2012, https://marioelkin.com/blog-juan-carlos-indart-mujeres-de-hoy/.
  2. Bassols, M., Lo femenino, entre centro y ausencia, Grama, 2017, pág. 71.
  3. Laurent, E., Los objetos de la pasión, Tres haches, pág. 145.