CartelesNúmero 6 - diciembre 2015

Trazos, sobre la experiencia viva del Cartel

TrazosNoche de Carteles: Hablan los cartelizantes IV, Trazos ‑ EOL Sección La Plata, 14 de octubre de 2015

 

Ramiro Tejo

 

“Si tuvieran un hilito, cualquiera sea, valdría más que cualquier cosa, tanto más cuanto que eso los llevaría de todos modos necesariamente a aquello de lo que se trata”. (1)

 

Tomaré como referencia la convocatoria denominada “Trazos” para intentar transmitir brevemente mi experiencia en el dispositivo del Cartel.

Lacan nos enseña, sirviéndose de la escritura china, que un trazo es un modo en que lo singular aplasta un universal, subrayando que lo importante es lo que éste agrega. El trazo es una marca singular posible en un sistema de escritura universal. Sirviéndome de esto, haré el esfuerzo por transmitir qué de lo singular pudo hacerse lugar en el dispositivo del Cartel como órgano de funcionamiento de la Escuela.

Arribé al cartel, buscando un modo posible de hacer un recorrido por las preguntas que en ese momento me interpelaban. Intentando que eso fuese con otros, y no sólo con mis semejantes, sino con un otro que oriente, que oficie de Más Uno. Además, y tal vez este sea el detalle más importante, intentando habitar un dispositivo que se incluya en el funcionamiento de la Escuela, haciendo de éste, mi puerta de entrada.

El rasgo singular con el que trabajé en el cartel, asomó, tomando la expresión de Paula Vallejo, del “tejido” de mi análisis. Los penachos del hilo con el que formulé la pregunta que me iría a guiar, qué acontece con la categoría de semblante en el trayecto de un análisis, no eran ajenos a eso que se tejía en él análisis. No por azar el cartel se denominó: “Los síntomas del analista y su práctica”. De entrada ya estábamos implicados.

Tirando de ese hilo, solos y acompañados, transitamos un tiempo en el que el dialogo, la lectura y el propio análisis, como espacio en el que se anudaban las preguntas teóricas con la búsqueda de un saber hacer con el síntoma, fueron dando forma a una producción escrita.

Esa escritura producto del cartel, advino como una escritura seca, parca, lacónica, ordenada en caracteres. Más cercana a la lógica o a la poesía, que a la novela o el cuento, géneros, estos últimos, en donde se asienta un goce propio ligado a un “saber hacer”. En esa escritura sobria aparecieron los ecos de la erección de la lógica y de la topología. Elementos con los que en el “tejido de mi análisis”, he ido encontrando la puerta de salida a la profusión novelesca en mi propia vida; en correlación con la posibilidad de la producción de lo ficcional a partir de un saber hacer. Distancia con la ficción como condición para hacer con la ficción.

Entiendo que en mi caso, el producto del cartel, es también un producto del análisis. Eso que se plasma en un momento, de modo escrito como “decir”, es, si se quiere, los ensayos de un trazo, un modo de ir intentando ubicar lo singular de una saber hacer con el síntoma.

 

Notas:

(1) Lacan, J.: «Breve discurso a los psiquiatras», 10 de noviembre de 1967, inédito.