Reseña de la Segunda Actividad Preparatoria hacia las III Jornadas

13-el-poder-de-los-objetos-resenasap-g-1HACIA LAS III JORNADAS ANUALES: EL PODER DE LOS OBJETOS. EL RÉGIMEN DE LA PULSIÓN EN LA SOCIEDAD VIRTUAL –SEGUNDA ACTIVIDAD PREPARATORIA, EOL Sección La Plata, 9 de noviembre de 2016

 

por Gisel Waigand

 

El jueves 9 de noviembre se realizó la segunda actividad preparatoria hacia las III Jornadas Anuales de la EOL Sección La Plata. El encuentro tuvo lugar en la Facultad de Psicología, sede de nuestras próximas jornadas, bajo el título: “El objeto, el plus de gozar y el gadget”. Para ponernos en clima comenzamos disfrutando la proyección del video de difusión de las mismas. A continuación, Stella López, coordinadora de la mesa, presenta a los participantes, Alma Pérez Abella, Ana Laura Piovano y José Damiano, destacando que los tres son miembros de la Escuela de la Orientación Lacaniana y, al mismo tiempo, docentes de dicha facultad.

En primer lugar, toma la palabra Alma Pérez Abella con su trabajo: “La sociedad virtual y el analista real”. Allí se interroga acerca de qué objetos le interesan al psicoanálisis, planteando un contrapunto con los objetos del mercado. Subraya el “todo se contabiliza” y la “pretensión de transparencia” que el discurso capitalista propone, situando allí como central la pregunta sobre qué puede hacer cada sujeto con eso según su modalidad de goce. Distingue la prevalencia del valor de uso y del valor de cambio para cada discurso, señalando el énfasis lacaniano en el primero. Dirá entonces que el objeto que le interesa al psicoanálisis es el objeto de la pulsión. Destaca que en el campo virtual quedan en primer plano la voz y la mirada, multiplicando así los sentidos al infinito. Para finalizar trabaja el cuadro de Malévich “El cuadrado negro” y se plantea al respecto un interrogante: ¿A qué pregunta da este cuadro una respuesta?, cuestión que pone a resonar con la lógica de un análisis y el lugar del analista. El cual apunta a quitar consistencia al mundo de las imágenes que intenta hacer representable la relación sexual que no hay. Ante tanto sentido, el analista deberá ir en dirección a introducir algo del sinsentido.

Por su parte, Ana Laura Piovano nos presenta su escrito titulado. “El gadget en los tiempos que corren”. Comienza tomando una cita de “La Tercera”, en Roma, donde Lacan apunta que lo que nos procura la ciencia es algo para distraer el hambre, en lugar de lo que nos falta en la relación. Afirma: “nos procura en su lugar algo que se reduce a gadgets”. En este punto Ana hace una novedosa articulación con los widgets. Estas son aplicaciones a las que el sujeto hipermoderno se aferra para satisfacer supuestas necesidades y que hacen que los gadgets se vuelvan rápidamente obsoletos. En este punto propone que si el psicoanálisis es a un tiempo el síntoma y el remedio de la civilización, como analistas nos interesa elucubrar un saber respecto de cómo se afectan subjetividades y cuerpos, teniendo en cuenta la aceleración en nuestro modo de estar y de gozar. Concluye ilustrando su recorrido con dos recortes clínicos que ponen en evidencia distintos usos posibles del gadget y nos deja una pregunta para pensar el lugar del analista en uno de los casos: ¿Podrá ser el analista gadget, cierto “comodín” que le permita jugar su juego sin tanto “penar de más”?

Por último, toma la palabra José Damiano con su trabajo: “El plus de goce del amo y el nuestro”. Sitúa en primer lugar que su interés es precisar qué tipo de plus de gozar es el gadget. Para esto se sirve de la noción “plus de gozar” que trabaja Lacan en el capítulo “El campo lacaniano” del Seminario 17: “El sentido que tiene la sociedad de consumidores proviene de esto, que a lo que constituye su elemento calificado, entre comillas, como humano se le atribuye el equivalente homogéneo de cualquier plus de goce producto de nuestra industria, un plus de goce de imitación, por decirlo todo”. A partir de aquí empieza a desprender interrogantes que van en dirección a precisar su punto de partida. Nos presenta el plus de gozar como “imitación”, como una especie de semblante, que queda del lado del producto fabricado por la industria, para diferenciarlo luego del producto hecho con el saber hacer de un trabajador. Punto fundamental a destacar será el trabajador de nuestro sistema caracterizado como desposeído de su saber hacer, despojado, de este modo, de su inconsciente. Esto lo hace cuantificable como cualquier objeto de consumo. Concluye señalando la apuesta del psicoanálisis por anticiparse de algún modo a dicha cuantificación, teniendo como horizonte separar al sujeto del plus de goce.

Los tres trabajos toman con precisión distintos ejes del argumento de las jornadas, en los que es posible localizar interesantes entrecruzamientos.

Las intervenciones del auditorio no tardan en llegar y ponen a dialogar los tres trabajos que ensayan, cada uno desde una arista distinta, respuestas para pensar qué psicoanálisis y qué psicoanalista cuando impera el discurso capitalista y la tecnociencia. Finalmente, se genera un enriquecedor intercambio sobre el uso del gadget, que aparece, por un lado, en el orden de lo ilimitado y el enloquecimiento y, por el otro, permitiendo ciertos anudamientos. Pero ¿qué tipo de anudamientos son estos? ¿Estos tienen estatuto de suplencias? Conversación que invita, sin dudas, a ser desplegada en nuestras próximas jornadas.

 

 

 

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