Extraordinario - septiembre 2020Lecturas

Qué humanidad…

LECTURAS DE LA SECCIÓN: «EL TIEMPO LÓGICO Y EL ASERTO DE CERTIDUMBRE ANTICIPADA. UN NUEVO SOFISMA» – EOL Sección La Plata, 22 de abril 2020

Por Gabriela Rodríguez

“La idea de humanidad universal se encuentra fuera de la historia y la domestica, convirtiéndola en agente de variaciones menores en un guion decidido de antemano.”

Joan Copjec

La humanidad podría ser nada más que una infección en el planeta, aventura Lacan al decir de Jacques-Alain Miller (1), destruye su entorno y se destruye una condición para la que no hay remedio.  Con el recurso a la distopía el mismo Miller pudo imaginar, en el reportaje que viene como referencia, la producción de una otra especie futura de la mano de la ciencia y su brazo biotecnológico que por asexuada y muda se portaría de una vez como es debido, resta saber si aquella especie seguiría siendo llamada humanidad.

En uno de los textos que fuera referencia central para la Orientación Lacaniana desde que comenzó la pandemia porque distingue con especial cuidado la “ley de la naturaleza” (hoy suficientemente desnaturalizada) del “real sin ley” que incumbiría al psicoanálisis, Miquel Bassol (2) se refería a “la Humanidad -así, escrita con mayúscula-” que en estos aciagos días “puede y debe reconocerse a sí misma como un único sujeto” ante la irrupción de lo real (cabe decir, un efecto que no es independiente de la “magnánima” globalización técnica).

Tal observación toma apoyo en esa modalidad de lo colectivo definida por Lacan (3) de manera enigmática con la frase “lo colectivo no es nada sino el sujeto de lo individual” que aparece en la nota con la que finaliza el escrito sobre “El tiempo lógico…” de 1945, definición en la que resuena, además, aquella otra de Freud que volviera a poner en circulación Jacques-Alain Miller (4) en su conferencia de Madrid “la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado”.

Pero volvamos al argumento esgrimido por Lacan en el escrito, que va a dar el estatuto de colectivo (que hay que diferenciar de la generalidad sin más, la clase que “comprende de manera abstracta un número indefinido de individuos”) a un sujeto que enfrenta con otros una prueba, por caso en el escrito la prueba a la que los somete el director de la cárcel en el famoso apólogo de los prisioneros; por caso, para nosotros, la situación de pandemia, amenaza que nos obliga a permanecer en nuestras casa, pruebas de las que solo se podrá salir airoso si lo hace de manera colectiva, si el otro participa del cálculo de la acción que será necesariamente por tanto colectiva.

Ahora bien, la nota final del escrito viene a cuento de una paradoja que no hay que descuidar, la que refiere al “movimiento que da la forma lógica de toda asimilación “humana”, (léase, la conformación de cualquier idea de humanidad); la que se plantea precisamente como “asimiladora de una barbarie”, léase ahora, que parte de un cercenamiento irremediablemente, de una segregación, de la que sin embargo surge la determinación esencial del “yo” [je], que como sabemos designa al sujeto.

La secuencia de tiempos que Lacan formula en esa conclusión in extremis a partir de la consideración del apólogo de los prisioneros, sobre la que Eric Laurent (5) había puesto la lupa, se presenta como una extraña transformación de los tiempos descriptos precedentemente, a saber:

1°, “un hombre sabe lo que no es un hombre”, y esta afirmación refiere a esa operación por la que se suprime de humanidad a todo aquel que no cumpla con la condición formulada por ese saber variable, lo que en el texto de Lacan refiere evidentemente a la “barbarie”, para retomar un término que tenía un peso específico en la época del escrito con el nazismo, y que no ha cesado de tenerla, no obstante. 2°, “los hombres se reconocen entre ellos por ser hombres”, y este segundo tiempo de común medida para los hombres, instaura una reciprocidad que a pesar de no ser el mejor de los mundos por las tensiones que la habitan (el infierno son los otros pudo afirmar Sartre para la misma época en Huis Clos–“A puertas cerradas” -, una obra de teatro estrenada en 1944), hace olvidar el primer tiempo de carácter eminentemente segregativo. Para finalmente, en el 3° tiempo de la afirmación de humanidad: “soy un hombre”, produce una declaración hecha con prisa por temor a que los otros hombres puedan convencerme de no ser uno de ellos, es decir, vuelta a la operación inicial que relanzaría los tiempos.

Así una colectividad, va a sostener Eric Laurent en sus anticipados “Seis problemas de lógica colectiva”, “no comienza por un vínculo identificador [lo que constituye en parte la hipótesis de Freud en psicología de las masas, solo si se la lee sin Tótem y tabú] sino por un rechazo”, mientras el vínculo identificador constituiría a la clase, que como se afirma con Lacan podrá nuclear a un número indefinido de individuos a partir de un atributo abstracto cualquiera; el mentado rechazo se presenta entonces como el envés del atributo positivo por el que se defina la humanidad de un hombre, y permanece como rasgo segregativo. De allí que Lacan pueda homologar toda “asimilación humana como la asimilación de una barbarie”. Yendo más lejos, con ello, va a sostener Eric Laurent, Lacan retoma la formulación freudiana según la cual “el hombre tiene con el prójimo la misma relación de odio que consigo mismo”, cuya traducción evidente es el racismo.              

Así la palabra humanismo sentencia Lacan sin miramientos, arma esa bolsa en la que silenciosamente se pudren, amontonados unos sobre otros, los cadáveres de los sucesivos brotes de una idea acerca del hombre, la que siempre por progresista se estimará superadora.

Hoy los cadáveres se amontonan debido a la letalidad de un virus, exponente mayor de una naturaleza sustancialmente perturbada, que como se ha dicho hasta el hartazgo no segrega, relativamente. No obstante, la barbarie como la animalidad no descansa, sabe tomar formas difícilmente reconocibles que nos llegan con el “caballo de Troya de la prevención” (al decir de Esteban Rodríguez Alzueta (6) )a una humanidad amenazada. El temor al contagio hace crecer un instinto gregario (“rebaño”, según la expresión de Wilfred Trotter que Freud retoma) que mira con sospecha al otro por huésped del enemigo invisible, ocasión del contagio. La identificación ciega al mandato preventivo diseminada cual infección psíquica, favorece el clima de delación para con los “violadores” de la sagrada cuarentena y/o los escraches en el hall de sus casas al personal médico vueltos blanco electivo del virus. Del mismo modo se han señalado las formas inventadas que reúne en cantos o aplausos los dispersos confinados en sus casas y hasta el “desvío irónico” que se vale de la restricción para dar un paseo, no sin la complicidad de los otros generando un tejido de fides entre los antes desconocidos igualmente confinados.

El “progreso antinómico” de nuestra época arroja nuevas sombras sobre la humanidad-infección redoblada por la infección, humanidad con la que Lacan no fuera particularmente auspiciosos, llega incluso a denegarle con ironía el triunfo de alcanzar alguna vez a algo así como “su propia destrucción” (7). En lo que sigue, qué pretendida humanidad nos espera en el “made” de la pandemia, fabricada en el sinfín babélico del pan de su lengua, a ser tomada por su reverso.

Fecha de recepción 04/05/2020

Notas:

1-Entrevista a Jaques- Alain Miller, 28 de noviembre, 2007. Ver: https://elp.org.es/lsi_la_tristeza_es_una_enfermedad_entonc/

2- Miquel Bassol, “La ley de la naturaleza y lo real sin ley”, 20 de marzo, 2020.

Ver: https://zadigespana.com/2020/03/20/coronavirus-la-ley-de-la-naturaleza-y-lo-real-sin-ley/

3-Jacques Lacan, “El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma”, Escritos 1, Siglo XXI Editores. 1998.

4-Jaques-Alain Miller, Conferencia de Madrid, 13 de mayo 2017.

Ver: https://www.wapol.org/publicaciones/images/articulos/2798/17-05-13_Conferencia-JAM-de-Madrid_ES.pdf

5-Eric Laurent, “Seis problemas de lógica colectiva”, Imaginario y lógica colectiva, EOLIA DOR, s.l. Ediciones. Madrid, 1996.

6-Entrevista Esteban Rodríguez Alzueta, 9 de abril, 2020.

Ver: http://25horas.com.ar/es/esteban-rodriguez-alzueta-con-la-prevencion-llega-la-punicion-es-un-gran-caballo-de-troya/

7-Jacques Lacan, El triunfo de la religión, Paidós, 2006.