Número 1 - diciembre 2013Preliminares a la Sección

Primera Conversación sobre el Cartel: “Cinco variaciones más una sobre la función y utilidad del cartel”-10 de mayo de 2013

Reseña por Ana Laura Piovano

molEl viernes 10 de mayo de 2013 se realizó, en la sede de Acción Lacaniana, la Primera Reunión de Carteles del MOL La Plata.

A casi un mes de la constitución del Movimiento de la Orientación Lacaniana en La Plata (con un aparato de gestión en el que cada comisión funciona como cartel) el encuentro fue organizado por la comisión de carteles, que previamente envió a los invitados un dossier y cuatro textos disparadores de la conversación.

La noche tuvo como título “Cinco variaciones más una sobre la función y utilidad del cartel”. María Laura Errecarte, más-uno del cartel, fue la encargada de abrir la mesa comenzando por explicitar que responde a una política del MOL comenzar con una conversación en torno a la función y utilidad del cartel. Nombró como “variaciones” los trabajos con los que habrían de presentar sus rasgos las cartelizantes y ella misma. Se leyeron en el siguiente orden: “Función y usos de la elaboración provocada”, de María Laura Errecarte; “Disponibilidad y permutación. Un modo de hacer política”, de Alma Pérez Abella; “El órgano de base no es sin inscripción. Cartel y Escuela: la experiencia platense”, de Ana Piovano; “Hacer cartel y producir rasgo(s)”, de Graciela González; “Enunciación singular y Lógica colectiva”, de Cecilia Fasano y, por último, “El cartel como lazo: la función del vacío y el resto”, de Paula Vallejo. Los trabajos fueron deliberadamente breves e invitaron a los presentes a dar cuenta de su relación con el cartel.

Una vez presentados los rasgos, Irene Kuperwajs, responsable de la secretaría de Carteles de la EOL, leyó su intervención “El cartel, una política de Escuela”. Destacando su uso del dispositivo, señaló que está atravesado por el nudo entre la política, la clínica y la episteme y puso en el tapete que lejos de cualquier idealización hay carteles que marchan bien y también hay de los otros. Subrayó el carácter de “remedio” y de “control”. Manifestó que hoy suman alrededor de mil personas que inscriben sus carteles en el catálogo de la EOL y que, a través de las Noches de Carteles y las Jornadas Nacionales, se conoce el trabajo de los miembros, pero también de los no-miembros. Para concluir, destacó que la escuela funciona provocando trabajo y la puesta a cielo abierto de los obstáculos.

Graciela González, coordinadora de la mesa abrió la lista de oradores. Los trabajos habían dejado sentados ejes que se retomarían: elaboración provocada, permutación, órgano de base, instrumento, producción epistémica y ejecución de trabajo, lógica colectiva, lazo del cartel, entre otros. La conversación, con la participación de numerosos colegas, tuvo una riqueza imposible de transmitir acabadamente. Extraeremos algunas de sus principales notas.

Lito Matusevich, recordando su aporte en la lista de correo, destacó la etimología de cartel como punto cardinal de orientación e hizo referencia a las Actas de las Jornadas de Carteles de 1976 de la Escuela Freudiana de Paris para preguntarse, en tanto esta fue disuelta cuatro años después y Lacan instó a restaurar el cartel, ¿por qué insiste con el cartel a pesar del fracaso?

Adrián Scheinkestel intervino proponiendo –en el momento del entusiasmo– poder ubicar el significado del “fracaso”, situándolo como condición misma de la constitución del cartel. Como anécdota, contó que un cartel constituido en 1980 en Caracas, en el que Eric Laurent era el más-uno, hicieron un trabajo epistolar, carta tras carta, porque no contaban con los medios de comunicación que hoy usamos.

Cecilia Fasano aclaró que no ha usado la palabra “fracaso” (con una historia en la ciudad) y que tampoco cree que el cartel sea “una herramienta de reclutamiento indiscriminado y masivo”.

Eduardo Suárez extrajo el cartel como “remedio” en la situación del MOL y orientó subrayando la producción de rasgo, como un cierto ser para presentarse ante otros. Fátima Alemán, por su parte, tomó “Lógica Colectiva” y enfatizó la segregación (entendida como lo que rechaza cada uno) como incluida dentro del cartel. Recordó su primer cartel, en el 92 para trabajar “El concepto de Escuela”. Destacó que 20 años después -en el MOL- están los miembros de ese cartel, mezclados.

La intervención de Gerardo Arenas fue en dirección a sostener abierta la pregunta acerca de qué quiere decir “órgano de base” y propuso pensar el cartel con la estructura de la extimidad, con lo cual se conservaría el lazo singular de cada uno con la causa analítica pero incrustando esa relación en la escuela.

José Lachevsky, por su lado, en una articulación entre experiencia y política, recordó que su experiencia de cartel fue –16 años antes– con otros analistas presentes en la reunión, teniendo como tema “¿Qué es un hombre?”. Destacó que tuvo como producto la fundación de un grupo. Contrastándolo con el presente del MOL, celebró el doble movimiento (el de la orientación lacaniana en La Plata y el de la EOL hacia La Plata) y también que no haya más carteles que funden grupos.

José Damiano resaltó la utilidad de zambullirse al trabajo del cartel de una manera decidida y confiar en su estructura de funcionamento con la idea de un resultado de producción de saber. Tomás Hoffman, evocando su experiencia en aquel cartel mencionado por Lachevsky, explicitó como obstáculo tanto la lectura solitaria como el seguir a un maestro. Refiere que así como Lacan pensaba la Escuela como un refugio frente al malestar, el cartel se ha pensado como un refugio frente al malestar en la escuela, razón por la cual es muy buena idea practicar el cartel.

Christian Ríos, por su parte, afirmó que su acercamiento a la escuela fue producto de una buena experiencia en el dispositivo del cartel y que el hecho de que éste funcione o no, está siempre sujeto a confirmarse, frente a lo cual Ana Piovano toma la palabra para volver sobre la referencia del texto institucional “Decolage o despegue” leyendo el cuarto punto: “Ningún progreso se ha de esperar, salvo el de poner a cielo abierto, periódicamente, tanto los resultados como las crisis del trabajo”.

Olga Molina, recordando su experiencia, destacó que el cartel sirve para “traducir lo propio” y que, en los primeros tiempos, se buscaba un más-uno que aportara un saber más.

Mauricio Tarrab intervino centrándose en la elaboración provocada y la conversación. Retomando la tensión entre el uno solo y los otros afirmó que el cartel puede ser un instrumento político pero que no siempre es tan seguro establecer qué quiere decir que es “órgano base de la escuela”. En cuanto a la conversación destacó el hecho de que –en nuestra comunidad– ésta ha sido producto de un trauma, la escisión de la AMP del año 1998. Entonces, si bien la elaboración provocada queda del lado del más-uno, hay que destacar que es causada por una pérdida, por un trauma, alrededor de un agujero. Por último, advirtiendo de no hacer del cartel un ideal, se interrogó por las razones de la importancia del cartel en la EOL y propuso sostener la pregunta ¿Qué vamos a hacer acá con el cartel, ahora? En la orientación precisa de que prime un criterio de heterogeneidad, explicitó su gusto por situar el “solo con los otros” que es “solo con los otros se alcanza algo” pero también es “solo, con los otros” ubicando allí la apuesta de la Escuela.

Adriana Testa destacó en la coyuntura argentina, la diferencia del cartel en relación al grupo de estudio. El cartel aspira a una cierta regulación de los S1, va contra la burocracia de saber y también contra la anorexia mental en la relación al maestro. Tomando la idea de “extimidad” de Arenas como una buena vía, recordó que Miller adjetiva la Escuela, entre otros adjetivos, como “dionisíaca” (esto mismo es aplicable también al rasgo que cada uno elige en el cartel) en tanto que da lugar al goce y transcurre en un colectivo que incluye un elemento no colectivizable.

Alejandra Gorriz pidió el micrófono para preguntarse: ¿Por qué trabajar el cartel en la ciudad de La Plata, cómo no hacer de esto un ideal?, retomando la cita de “El cartel en el mundo” donde Miller precisa el cartel como maquinaria contra el didacta y su pandilla, por fuera del ideal. Por su parte, Gabriela Rodríguez enfatizó que interrogar el uso y la función, en el contexto local, intenta arrancar el cartel de la lógica de mercado. Destacó que, en el trascurso de la conversación, se ha pasado de la celebración a la sospecha y que la sospecha orienta. Belén Zubillaga propuso estar advertidos y hacer uso de nuestra historia para no “encaramelizarnos”, aclarando que tampoco se trata de simplificar al modo de “el bienestar del cartel y el malestar del grupo”.

Ante esto, M. Tarrab introduce la tensión entre sospecha y confianza; y Adriana Testa, con respecto a la idealización del cartel, sitúa la no permanencia del cartel como central contra esa idealización.

En el marco de este intercambio, Kuperwajs recordó que ha habido momentos de crisis del cartel y que no resulta un dato menor que la mayoría de los cartelizantes no sean miembros de la Escuela. Esto –agregó– ha obligado a la Escuela a hacerse cargo de lo que produce y resaltó el hecho de que trabajos presentados en las Jornadas Nacionales de Carteles hayan tenido un espacio en las Jornadas Anuales de la EOL. Tarrab ubicó que el hecho de que las Jornadas Nacionales de Carteles se hagan este año en La Plata ya da cuenta de la posición de la Escuela. Respecto de la diferencia entre el grupo y el cartel, subrayó que en un grupo habla uno y en un cartel se toma la palabra; frente a lo cual, Matusevich agregó que en el grupo de estudio además se paga y que en la Escuela de Lacan (que enseñaba desde la posición analizante) es el AE quien interpreta las identificaciones que funcionan como idealizaciones.

En una última ronda, Paula Vallejo transmitió brevemente su experiencia testimoniando que –a ella– el cartel le llegó tarde y que se permite sostener que –para no idealizar– hay que practicarlo, sin obviar su incomodidad. María Laura Errecarte y Alma Pérez Abella, recuerdan el riesgo de “armar un nuevo S1, “hay que hacer carteles”, porque lo que está en juego no es otra cosa que la formación del analista.

Gerardo Arenas cuenta que, además del conformado para trabajar “Escuela”, armaron otro cartel para trabajar la bibliografía propuesta para la noche y que piensan continuar. Que “uso del cartel” también puede entenderse como “el cartel nos usa” y que el desafío es hacer esa experiencia, un trabajo de transferencia de trabajo.

En relación a este punto, la coordinadora cerró recordando que Lacan utiliza en el “Acto de fundación de la escuela” la expresión “trabajador de base”.

Tras los aplausos, Irene Kuperwajs se despide invitando a la próxima Noche de Carteles de la EOL, ocasión en la que habrán de presentar Paula Vallejo y Christian Ríos.

Un brindis final acompañó este primer encuentro del MOL. Nuevos vientos empiezan a soplar en la ciudad.