Presentación de la ultimísima

José Matusevich (2)Noche de Biblioteca, Presentación de El ultimísimo Lacan  – EOL Sección La Plata, 24 de junio de 2015

 

José Matusevich

 

Miller comienza su seminario El ultimísimo Lacan (1), diferenciando la disancia y la lectura literal, es una cuestión de método para poder avanzar en este último tramo de la enseñanza de Lacan.

La disancia es la rutina de lo ya conocido y la lectura literal deshace el conformismo de lo ya sabido, podemos resumirlo así. O sea que leer este texto nos sitúa en el vértigo de poner en cuestión nuestros fundamentos.

En el capitulo llamado “Un-cuerpo”, Miller escribió que, bajo la forma de la sustitución, es el comienzo del ultimísimo Lacan y del cuestionamiento de nuestros fundamentos. Y por eso parto de allí para intentar una lectura literal.

 

Un cuerpo (real) misterios uno                                    cuerpo constituyente

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A (simbólico-imaginario)  ser                          cuerpo constituido y sus fanatismos

 

Para poder realizar el cometido de una lectura literal, voy a leer lo que Miller dijo del cuerpo en el último Congreso de la AMP:

“En primer lugar, el cuerpo aparece allí como imagen, imagen en el espejo, de modo que otorga al yo un estatuto que se diferencia singularmente del que Freud le reconocía en su segunda tópica. En segundo lugar, es también mediante un juego de imágenes como Lacan ilustra la articulación que prevalece entre el Ideal del yo y el yo ideal, cuyos términos toma de Freud pero para formalizarlos de un modo inédito. Esta afinidad del cuerpo y de lo imaginario también se reafirma en su enseñanza de los nudos. La construcción borromea acentúa que el cuerpo participa primero en la economía del goce a través de su imagen. En cuarto lugar, más allá de esto, el cuerpo condiciona todo aquello que el registro imaginario aloja de representaciones: significado, sentido y significación, y la propia imagen del mundo. Es en el cuerpo imaginario donde las palabras de la lengua hacen entrar las representaciones, que nos constituyen un mundo ilusorio a partir del modelo de la unidad del cuerpo. Todo esto son razones a favor de que, para el próximo congreso, hagamos variar el tema del cuerpo en la dimensión de lo imaginario.

Casi me había adherido a esta idea cuando me di cuenta de que el cuerpo cambia de registro como cuerpo hablante. ¿Qué es el cuerpo hablante? Ah, es un misterio, dijo un día Lacan. Este dicho de Lacan merece tanto más nuestra atención cuanto que misterio no es matema, es incluso lo opuesto”. (2)

Entonces siguiendo el proyecto de una lectura literal podemos, en principio, asegurar que esta sustitución no es un matema; segundo, el cuerpo del parlêtre no es imaginario-simbólico; tercero, es misterio y real.

Miller nos da los instrumentos para entrar en esos misterios, primero subrayando que en Descartes hay una tercera sustancia entre la res cogitan y la extensa, y luego la reflexión fenomenológica que introduce la idea de “mi carne” opuesta al cuerpo del sujeto como objeto encontrado en la res extensa.

Husserl para demostrar la existencia de mi carne recurre a la siguiente experiencia: si mi mano derecha toca mi mano izquierda ella descubre su curvatura, las diferencias entre la palma y los dedos, etc., así descubro dos dimensiones diferentes, lo que toca y lo tocado; si invierto las manos y lo que es ahora la que toca es la izquierda se vuelve a repetir la diferencia entre lo que toca y lo tocado. Lo mismo que con el ojo, ve pero no se ve a sí mismo.

Descubrimos así el dualismo que hay entre mi carne (viva), y la imagen del mundo (parafraseando el texto de Heidegger “La época como imagen del mundo”, que debería figurar entre la bibliografía para nuestras próximas jornadas) donde descubro el cuerpo objeto.

No variaría la sustitución de la que partimos si la escribo así:

 

Un cuerpo real // cuerpo imaginario simbólico

 

Las dos barras marcan que no hay relación entre los dos modos de darse los cuerpos.

Los misterios del cuerpo son los de mi carne pero no de las “cinestesias” como lo es para Husserl, sino del cuerpo vivo que goza.

El cuerpo objeto es el subjetivo, es el que puedo conocer, mortificado y, como dice Sartre, es siempre “el cuerpo del otro”.

Mi carne es lo constituyente y el cuerpo-objeto, lo constituido, cuando se trata del parlêtre. Y para nosotros, psicoanalistas, ahora el dualismo irreversible es entre el cuerpo que goza con lalengua y el cuerpo constituido a partir del Otro y mortificado por el lenguaje.

 

El cuerpo carne y lalengua

En el texto “Joyce el síntoma” (3), Lacan escribió: “LOM: en francés eso (ça) dice (dit) bien lo que eso (ça) quiere decir (dire). Es suficiente escribirlo fonéticamente: eso (ça) la faunetique (faun…)…” (4). Es necesario percatarse que Lacan hace un juego fonético entre o y au, que suenan igual en francés, que remite a fonética y fauna.

LOM pertenece a la fauna fonética, si leemos esta primera página del texto en vos alta se lo puede escuchar.

Dos acotaciones, la primera: Lacan no dice el sujeto sino LOM, o sea que entre el decir y el dicho no está el sujeto sino el LOM. La segunda se aparta de la lingüística y merece la siguiente aclaración: Lacan hace la operación contraria a la de Saussure quien expulsa la fonética para fundar la lingüística optando por el fonema, la oposición y no la materialidad del sonido.

Dos antecedentes que nos llevan a esa conclusión: a) la introducción del concepto de lalengua, y la definición, en el Seminario El sinthome, de la pulsión  como “… el eco en el cuerpo del hecho que hay un decir”. (5)

Partir de que el hombre es un animal fonético, permite entender porque el S1 de la lalengua puede ser desde un fonema, una frase y hasta una vida, porque el S1 no está en oposición a otro significante sino corresponde a una semejante emisión sonora. Se hace fonema solo a través de volverse opuesto a otro.

Entonces tenemos dos dimensiones diferentes: por un lado, la carne, la lalengua y el goce que hay y, por otro, la del lenguaje y del goce sentido.

Mais enfin, n’oublions pas la phrase dont nous avons fait un slogan le Nom du père on peut s’en passer à conditionde s’en servir; oui, on verrait très bien ça sur de la poudre de perlimpinpin”. Esta frase, que está en la quinta clase, la escribo en francés porque para mí se perdió algo en la traducción. L’expression « poudre de perlimpinpin » fait référence aux diverses poudres  vendues jadis par des bonimenteurs et charlatans, qui les présentaient comme dotées de vertus merveilleuses et guérissant toute sorte de maux, alors qu’elles n’avaient aucun effet bénéfique. Le nom fantaisiste de « perlimpinpin » serait une onomatopée dont la sonorité évoque une formule magique.

Le lexicographe Joseph-Philibert Le Roux écrivait dans son Dictionnaire comique, satyrique, critique, burlesque, libre et proverbial en 1750: « On dit encore de la poudre d’oribus. Pour se moquer de ces poudres, auxquelles les Charlatans attribuent de merveilleuses vertus, comme si elles étaient d’or, ou pouvaient faire l’or. On dit de la poudre de perlimpinpin. En parlant des choses qui n’ont aucune vertu. »

L’expression « poudre de perlimpinpin » s’utilise toujours pour désigner un médicament sans vertu, une chose sans valeur. (6)

La expresión poudre de perlimpinpin jaquea a una de las frases más importantes de nuestra disancia, el padre, que garantiza la oposición significante posibilitando la subjetividad, y está en el surgimiento del deseo, pues el goce de mi carne es correlativo al la relación S1- S2.

Del lado del parlêtre, el significante solo es emisión sonora de la lengua materna, es el aspecto fónico del fonema que produce goce en los misterios de la carne (eco en el cuerpo) y que llamamos sinthome.

La  ultimísima, entonces, lleva a un punto de desesperación tal que hacia el final del texto alguien cercano le comenta a Miller que parece que no queda nada del psicoanálisis, él parece recibir el golpe.

Quizás sea una buena forma de empezar a reinventar el psicoanálisis como lo espero Lacan sentando sus bases.

 

El S.K.bello, saber hacer con o El escabello, el fanatismo del cuerpo

Anteriormente había planteado que entre las dos nociones de cuerpo que introduje no hay relación por responder a mecanismos antinómicos. El cuerpo carne es el del goce real, el que hay ligado a lalengua y el cuerpo objeto es el del goce del lenguaje, goce sentido o sea, el goce fálico.

En la primera clase del Seminario 23, Lacan recrea el mito bíblico del génesis y ubica el goce fálico en el parloteo del parlêtre, hace la siguiente serie: falla, falta, falo. Puede así redefinir la castración como lo que no cesa de fallar (lo necesario) y sorprende al redefinir lo posible como si cesaría de fallar (posible), la castración se realizaría y entonces habría el discurso que no sería del semblante.

Triple sorpresa, la definición de castración, el cambio en la modalización (falla por escritura), y que él insista con un discurso que fuese de lo real, para lo cual la castración debería cumplirse.

Es mi hipótesis que en el seminario sobre Joyce, Lacan busca el camino que lo lleve al discurso que fuese de lo real y lo que encuentra es el S.K.bello y Joyce se convierte así, en el ejemplo de alguien que con su obra lo consiguió.

Esta hipótesis se pude deducir de esta frase de la conferencia de Miller “El Inconsciente y el cuerpo hablante”, “Exactamente, Joyce hizo del síntoma mismo, como fuera de sentido, como ininteligible, el escabel de su arte” (7). También agrega que el escabel que se hace Joyce es con su cuerpo (carne) no con la palabra.

Muchos nos hicimos la pregunta: ¿por qué Lacan escribe en la conferencia Joyce el síntoma algunas veces así, escabeau, y otras así, S.K.beau?

Primero: tengamos en cuenta  que escabeau es una palabra que pertenece a la lengua francesa, la encontramos en el diccionario, no así S.K.beau que es un significante que crea Lacan, al poner a la palabra beau las iniciales S.K.

Segundo: él las ubica en distintos contextos, uno: “Testimoniando así el hecho que chamulla para atarearse con la esfera con la que hacerse un escabeau” y a renglón seguido “Digo eso para hacerme uno, y justamente por rebajar así a la esfera hasta ahora indestronable en su supremo escabeau. Así demuestro que el S.K.beau es primero porque preside a la producción de esferas”.

Esta semana trabajando con mi amigo, Gerardo Maeso, como todos los domingos a la mañana, él me dijo que K en alemán es la inicial de castración, S es homofónico. Es el ello freudiano, y como justo estábamos viendo la crítica de Lacan al Es, recordamos la frase que comenté sobre el discurso que fuese de lo real y nos pareció sensato pensar que S.K. se refiere a la castración y que el S.K. no se hace a partir del chamullo.

Y como es anterior a la esfera, es con el goce real que se puede hacer de su síntoma un escabeau.

El hacer del analista cambia, apunta a callar el goce de la palabra para que la castración se cumpla, para que el analizante pueda hacer con. Lacan escribió tener es hacer con, agrego con Un-cuerpo ya que el sinthome es un acontecimiento en el cuerpo (carne) ligado a la lalengua.

El S.K.beau no hace discurso, el goce real es solitario, no hace relaciones, no hay comunidad posible para ese goce, lo demuestra que, si bien Joyce pone a trabajar a los universitarios, él no es parte de ese discurso ni de ningún otro. Su otro es el aplauso parafraseando a Miller.

Como ejemplo de estas categorías que parecen ir brotando y que necesitamos, me decía que podría ensayar una comparación entre el sinthome y el escabel. ¿Quién fomenta el escabel? El parlêtre, en su lado de goce de la palabra. Es este goce de la palabra el que da a luz los grandes ideales del Bien, de lo Verdadero y de lo Bello. El sinthome, en cambio, como síntoma del parlêtre, depende por su parte del cuerpo del parlêtre. El síntoma surge de la marca que excava la palabra cuando adquiere el giro del decir y produce acontecimiento en el cuerpo. El escabel está del lado del goce de la palabra que incluye el sentido. Por el contrario, el goce propio del sinthome excluye el sentido, señaló Miller en la conferencia de la AMP.

No cabe ninguna duda que Miller diferencia dos escabeles; uno de la palabra, fomentado por el parlêtre, y otro del goce del sinthome.

Del lado del goce del sinthome hay iteración o sea repetición de lo mismo, lo que no cambia.

El fanatismo del cuerpo es del cuerpo objeto, y la época lo muestra a través del lugar que tiene en el hombre de este siglo.

Que la imagen del cuerpo es lo que pone el paréntesis al objeto a, está pensado por Lacan desde el estadio del espejo. Y el esquema óptico muestra como esa imagen, para poder salir de la insuficiencia, necesita de la identificación al ideal del yo.

Es en la identificación donde lo simbólico se relaciona con lo imaginario.

En el Seminario Aún (8), lo simbólico cambia y por ende la función de la palabra, en el capitulo “Aristóteles y la otra satisfacción”, Lacan sostiene que “la realidad es abordada con los aparatos de goce… no hay otro que el lenguaje”. Y más adelante dice: “ahora bien, goce del cuerpo si no hay relación sexual es necesario ver para que puede servir”. (9)

Nuevamente encontramos el dualismo entre dos goces: uno del lenguaje y la palabra, el otro, del cuerpo.

El escabel hecho con el aparato que es la palabra nos permite abordar la realidad, y en ella esta nuestro cuerpo como objeto que se ha convertido en agalma de la época.

El fanatismo del cuerpo y por el cuerpo es equivalente a que el objeto a ocupa el lugar del cenit en nuestra época.

Para finalizar, si Miller situó la ultimísima enseñanza de Lacan en el anteúltimo capítulo del Seminario 23, él, empieza a construir su enseñanza en la lectura, en la sustitución del Otro por un Un-cuerpo.

La escisión entre mi carne y el cuerpo objeto, es un punto de llegada por partir del cuerpo constituido, que no es el que se constituye por el Otro.

 

Notas

(1) Miller, J.-A.: El ultimísimo Lacan, Paidós, Buenos Aires, 2013.

(2) Miller, J.-A.: “El inconsciente y el cuerpo hablante”. Congreso de la A.M.P. París, Un real para el Siglo XXI; presentación del tema del  X Congreso de la A.M.P., Río de Janeiro 2016, Lacaniana 17, Grama, Buenos Aires, 2014.

(3) Lacan, J.: “Joyce el Síntoma”, En Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, págs. 591- 598.

(4) Ibídem, pág. 591.

(5) Lacan, J.: El Seminario, Libro 23, El Sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006.

(6) Op. Cit. (3), pág. 591.

(7) Op. Cit (2)

(8) Lacan, J.: El Seminario Libro 20, Aún, Paidós, Buenos Aires, 2007.

(9) Ibídem, pág. 69.

 

Bibliografía

Miller, J. A. El ultimísimo Lacan, Paidós, Buenos Aires, 2013

Miller, J. A: “El inconsciente y el cuerpo hablante”. Congreso de la A.M.P. París, Un real para el Siglo XXI; presentación del tema del  X Congreso de la A.M.P., Río de Janeiro 2016, Lacaniana 17, Grama, Bs. As., 2014.

Lacan, J.: “Joyce el Síntoma”, En Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, págs. 591- 598.

Lacan, J.: El Seminario, Libro 23: El Sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006.

Lacan, J. : El Seminario Libro 20: Aún, Paidós, Buenos Aires, 2007.

 

 

 

 

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