Prescindir de creer en él

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NOCHE DE BIBLIOTECA, PRESENTACIÓN DE LA REVISTA LACANIANA DE PSICOANÁLISIS N° 20 “CARTA AL PADRE” –EOL Sección La Plata, 19 de octubre de 2016

 

 

José María Damiano

 

Agradezco a Carlos Jurado y por su intermedio al Directorio de la Sección EOL La Plata esta invitación a presentar la Revista Lacaniana de Psicoanálisis. Es muy frecuente decir que fue una alegría recibir esta invitación, pero esta vez fue una alegría recibir esta invitación.

La Revista Lacaniana tuvo un lugar privilegiado en mi formación (no sé si eso es común), sobre todo en el momento de su surgimiento (el primer número aparece en el mes de agosto del año 2003), que acompañó un momento decisivo de la Orientación Lacaniana, lo que podemos llamar el Rerum Novarum del Psicoanálisis, tal fue el título dado a la improvisación hecha por J.-A. Miller en el Palazzo delle Stelline en Milán.  Este fue el segundo artículo  publicado por la revista en la sección “Orientación Lacaniana”, que abría el ejemplar y marcaba el hilo de la revista. El primer texto publicado en esa sección había sido “El inconsciente es político” que tomaba una clase del curso El Desencanto del Psicoanálisis (a la que hemos vuelto recientemente en una conversación con los miembros de la Sección propuesta por la Instancia Diagonal); y el tercero, para completar lo que fue la primera serie de la revista bajo la dirección de Juan Carlos Indart, fue la conferencia dada en el Congreso Internacional en Comandatuba: “Una fantasía”, Congreso decisivo en el nuevo posicionamiento del psicoanálisis para el siglo XXI de donde salió también una declaración pública de los principios que sostiene el psicoanalista en su práctica, para no entregarse totalmente a la cultura de la evaluación; esto era algo inédito. Como podrán apreciar acompañó un momento inaugural decisivo del psicoanálisis y de mi relación al mismo, pues el “momento Lacan” había tenido sus batallas y aquí comenzaban las nuestras. No cesamos de volver a esos textos. Quien quiera interiorizarse en el giro que llevó al psicoanálisis en el que estamos en este momento solo tiene que volver a estos números de la Lacaniana. La revista digital Virtualia n° 32, de reciente aparición, publica un artículo de Jorge Santopolo donde el autor se sorprende del programa de trabajo allí contenido cuyas temáticas son las que nos ocupan hoy en día.

Voy ahora a la Lacaniana N°20, última en publicarse.

Nadie puede privarse de la felicidad de leer la Lacaniana N°20. (Parafraseo a Borges quien dice esto de La Divina Comedia).

La propuesta de la nueva Directora (Daniela Fernández), a quien no conozco personalmente, interesa inmediatamente pues sus palabras manifiestan un wunsch (un anhelo que no es cualquiera): “transmitir a los lectores el gusto de leer Lacan” (1) (esto no es tan frecuente como puede parecer) a través de una revista convertida ahora en temática, y que toma prestado su título de la inolvidable Carta al Padre de Franz Kafka, con un propósito de “devolver su dignidad a la compleja concepción lacaniana del padre (muchas veces tan degradada) y elaborar sus consecuencias para la práctica analítica”(2). Y para mostrar que lo dice en serio subraya –ya como saldo producido por este trabajo– una decisiva distinción: “que la declinación utilitaria del padre operada por Lacan en su enseñanza no es lo mismo que estar festejando o penando sus funerales” (3). Esto me parece, le da seriedad al planteo, así claro que, al decir de un Poe lacanizado o de un Lacan poetizado, esta letter llega a destino, como siempre.

Me adentro entonces en un hilo de lectura que privilegia este sesgo que quiere destacar la Directora.

“El inédito de Lacan” marca el hilo rojo del tema que no es solamente el padre, sino el padre y la segregación (un tema que tiene “un poquito” de actualidad). Es un hallazgo precioso a mi juicio ya que nos precisa una clave que no habíamos considerado en relación al tema de la segregación, al que con justas razones se han dedicado enormes esfuerzos los últimos años, se trata de la fórmula que dice que: “el rastro, la cicatriz de la evaporación del padre, es algo que podríamos poner bajo la rúbrica y el título general de la segregación” (Nota de 1968). (4)

Efectivamente en continuidad con esta nota, en el año 2003, en ocasión de la guerra declarada por Bush (hijo) a Irak, habiendo en psicoanálisis reflexionado profundamente sobre la declinación del discurso del amo y de la época del Otro que no existe, creíamos haber entrado definitivamente en la posmodernidad, en el régimen más allá del Edipo, en el régimen del no-todo; y por eso J.-A. Miller se sorprendía y hablaba de “un retorno sensacional del discurso del amo”, por si quedan dudas, un retorno a las fórmulas masculinas y edípicas del “para todo” y la excepción.

Aquí debemos reconocer que ha crecido una paradoja en nuestra comunidad, a veces fuente de confusiones y malos entendidos; si pensamos nuestro siglo con la teoría de los discursos y con las fórmulas de la sexuación… ¿El mundo se feminiza, como gusta decir a algunos, o el mundo se masculiniza, incluso se pone cada vez más “fachista”, como también oímos con frecuencia?

Esta Lacaniana no da tregua y permite agregarles otros ingredientes actuales fundamentales: el fenómeno Papa Francisco (sobre lo cual tenemos una carta directamente desde Roma de nuestro colega Antonio Di Ciaccia) y las consideraciones de J.-A. Miller sobre el sacrificio, nos remiten al choque de Oriente y Occidente y a la aparición con todas sus fuerzas del fundamentalismo Islámico.

Comento en esta línea importantísimos problemas que ustedes podrán debatir con los autores de los artículos de Lacaniana.

En la sección “Leer Lacan”, Fabián Naparstek en su artículo titulado “La segregación más allá del Padre” nos propone una lectura de “La Nota sobre el Padre”, estableciendo la diferencia entre la segregación edípica y otra que propone situarla más allá del padre.

Raquel Vargas en su artículo titulado: “El padre del que Lacan prometió no hablar nunca más”;  aborda una cita crucial del “Seminario 21: Les noms du Pere, inédito, tomada de la clase del 19 de marzo de 1974 (quisiera recordar que a las cuestiones sobre el padre en Lacan es necesario ubicarlas antes y después del “Seminario 21″. Aquí comienza algo nuevo sobre el padre). Se trata en este caso de una nueva propuesta de Lacan sobre la cuestión de cómo se amoneda el Nombre de Padre y de la sustitución de ese orden, con su corolario de la castración y el amor ejercitable entre los hombres; por uno nuevo que da en llamar Orden de Hierro, cuya principal caracterización es la de ser un orden sin amor y su modo de nombrar lo que Lacan llamó “ser nombrado para”. Esta propuesta tiene un desarrollo importantísimo en la práctica del psicoanálisis del siglo XXI en relación al campo de investigación de las psicosis ordinarias que nos convocarán en Barcelona 2018.

El artículo de Paula Vallejo aborda el complejo tema de “la verdadera fórmula del ateísmo” según J. Lacan; que no es “Dios ha muerto”, sino “Dios es inconsciente”. No es poco cuestionar la fórmula de Niestzche. Y no solo eso, ya Freud consideraba en la misma línea la religión como algo que sería rápidamente superado por la era de la ciencia. Lacan dijo, por el contrario, “el triunfo es de la religión” y quien se diga ateo tiene que demostrarlo. ¿Qué quiere decir en boca de Lacan “Dios es inconsciente”? No son temas sencillos de elucidar (los que lo crean así lean el libro publicado en el año 1986 por Françoise Regnault y luego me lo cuentan).                                                                                                                                                                                   Aquí en esta Lacaniana tenemos como dicen los editores “un riguroso trabajo de lectura y escritura”, en este caso de la aguda pluma de Paula, donde luego de un recorrido por el sueño del “Padre ¿acaso no ves que ardo?” reubicando el lugar lógico de la castración del padre y del seminario inexistente, nos propone que “Ahí donde estaba la garantía de Dios para la Metafísica, Lacan ubica lo real del inconsciente en la práctica psicoanalítica” (5). Nos recuerda también que es atribuible a la imposibilidad de Freud en ir más allá del padre, sus dificultades con el enigma de lo femenino.

Y finalmente, en la serie que elegí comentar, tenemos un artículo de Graciela Brodsky recién sacado del Río 2016: “De creyentes e incautos”, donde se prosigue y se persigue el tema de la creencia hasta sus confines, pasando por la creencia en el inconsciente, la creencia en el síntoma, la creencia en el goce de La Mujer y la creencia en el sinthome, hasta perderlo de vista en el goce opaco del síntoma. Linda propuesta para abordar los testimonios de Pase.

Si tuviese que situar un aporte a esta elaboración colectiva sin duda no elegiría la novedad que nadie dijo, ya tenemos bastante de eso por el momento, sino que volvería a subrayar la potencia de esas fórmulas muy simples que nos propone J.-A. Miller, y que muchas veces las repetimos pero no las trabajamos; en este caso la propuesta era para el Congreso en Roma (2006) sobre “El nombre-del-padre”. Ni siquiera me refiero al binomio prescindir de él, servirse de él, sino a aquella formulación más simple aún que opone la creencia al uso; para mostrar el alcance que quería darle Miller recordaré que proponía: “el hiato de la creencia y del uso no recubre sino que desplaza a aquel de la teoría y la práctica. (…)   Este hiato esta en el principio mismo del “bricolaje” que consiste en reutilizar en reciclar como se dice, los productos ahora deshabitados de las creencias de otras épocas (…) El hiato de la creencia y del uso es esencial en la práctica analítica en tanto que es por cesar de creer en su síntoma que el sujeto tiene chances de poder servirse de él  (…) Tratándose del Nombre-del-Padre prescindir de él sirviéndose de él quiere decir exactamente, prescindir de creer en él, sirviéndose de él como un instrumento”. (6)

Obsérvese que todo lo comentado en este trabajo puede leerse con este binomio, y la más mínima consideración, por ejemplo sobre el ateísmo como la hemos hecho, no pasa porque repitamos la fórmula sino porque para poder usarlo es necesario no creer en él. Y es necesario poder usarlo como un instrumento en la cura.

Solo queda analizarse.

Si ustedes no se interesan por esta revista…

Muchas Gracias.

 

Notas:

(1) Fernández, D.: “Nota editorial”, en Revista Lacaniana de psicoanálisis N°20. Carta al Padre, Publicación de la EOL, Buenos Aires, 2016, págs. 5-6.

(2) Ibíd.

(3) Ibíd.

(4) Miller, J.-A.: “Nota sobre el padre”, en Revista Lacaniana de psicoanálisis N°20. Carta al Padre, Publicación de la EOL, Buenos Aires, 2016, pág. 9

(5) Vallejo, P.: “El inconsciente real y la castración del padre”, en Revista Lacaniana de psicoanálisis N°20. Carta al Padre, Publicación de la EOL, Buenos Aires, 2016, pág. 111.

(6) Miller, J.-A.: “Angustia constituida, angustia constituyente”, Devaluación del nombre del padre, Cita ediciones, la Plata, 2005., pág 12.

 

Bibliografía:

-Revista Lacaniana de psicoanálisis n°1. La economía del Psicoanálisis, Publicación de la EOL, Año 1 N°1, Buenos Aires, 2003.

-Revista Lacaniana de psicoanálisis N°2. Las prácticas de la escucha y sus argumentos, Publicación de la EOL, Año 2 N°2, Buenos Aires, 2004.

-Revista Lacaniana de psicoanálisis N°3. Curar con el psicoanálisis. Publicación de la EOL, Año 3 N°3, Buenos Aires, agosto de 2005.

-Revista Lacaniana de psicoanálisis N°20. Carta al Padre, Publicación de la EOL, Año 11 N°20, Buenos Aires, 2016.

-Miller, J.-A.: “Angustia constituida, angustia constituyente”, Devaluación del nombre del padre, Cita ediciones, la Plata, 2005.

-Regnault, R.: Dios es inconsciente, Manantial, Buenos Aires, 1986.

 

 

 

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