Misterios de cuerpo y alma

PreparatoriaII-CeciliaHACIA El X CONGRESO DE LA AMP: EL CUERPO HABLANTE. SOBRE EL INCONSCIENTE EN EL SIGLO XXI

Segunda actividad preparatoria: Presentación de Scilicet–EOL Sección La Plata, 30 de marzo de 2016

 

 

Cecilia Fasano

 

Recordemos que el término Scilicet  –utilizado por Lacan en el año 1968 para nombrar la revista de la Escuela Freudiana de París– proviene del latín y traducido al castellano resulta: “Desde luego/ A saber”. La frase que acompañaba el título de la revista: “Tú puedes saber lo que la Escuela Freudiana de París piensa sobre eso”, de algún modo hacía explícito el deseo de Lacan de mantener viva la transmisión del psicoanálisis. Luego, a partir del año 2005 y a propósito del V Congreso de la AMP, Scilicet reaparece bajo el formato de diccionario, con términos ordenados alfabéticamente y cada uno de ellos a cargo de un miembro de las distintas Escuelas de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Una década después, y en la misma dirección, aquí estamos atizando el fuego de esa enseñanza. Es un hecho de transferencia.

Scilicet propone una suerte de Babel psicoanalítica, valiosa, cautivante, que a su vez corre el doble riesgo, tanto de fascinar como de abrumar; de modo que corresponderá al lector recoger ese guante y tomar a su cargo el desafío que ofrece el sexto volumen de la serie Scilicet.

Elegí tomar como referencia principal para esta breve intervención la expresión de Lacan: “el misterio del cuerpo que habla” (1) porque fue la expresión que de algún modo precipitó luego de la lectura de varios textos de Scilicet. Se trata de un enunciado que tiene la potencia de la sencillez y al mismo tiempo presenta el enigma de lo complejo. Les propongo hacer del mismo un operador de lectura, con el cual leer diferentes textos. Quienes retoman esta expresión, además de Miquel Bassols y Jacques-Alain Miller, son: Patricia Moraga (EOL), Blanca Sanchéz (EOL), Carlos Augusto Nicéas (EBP), Inés Sotelo (EOL), Rose-Paul Vinciguerra (ECF) y Marisa Chamizo (EOL). Sus textos me facilitaron el puntapié inicial para este comentario.

 

“¿Cómo expresar con palabras las emociones del cuerpo?” preguntaba Virginia Woolf en su novela Al faro (2). Esta distinción tan radical entre cuerpo y espíritu rápidamente nos reenvía a Descartes, el filósofo que con su dualidad introducía un problema de difícil solución, porque si alma y cuerpo son dos sustancias distintas ¿cómo es que ideas de la mente pueden producir acciones en el cuerpo? Y a la inversa ¿cómo es que afecciones del cuerpo pueden producir ideas en la mente? Cuestión que hizo decir a Schopenhauer, uno de los filósofos predilectos de Sigmund Freud, que el problema de la relación entre el cuerpo y la mente era el nudo del mundo.

Que la relación entre el cuerpo (res extensa) y alma-espíritu-mente (res cogitans) es una relación misteriosa, es una idea en la que coinciden Descartes, Freud y Lacan, aunque hay que decir, cada cual lo hará a su modo.

Freud pensaba que la palabra era una suerte de magia atenuada y que de algún modo las palabras retienen parte de su poder mágico; así, el psicoanálisis constata el poder de la palabra sobre el cuerpo y aunque magia no es misterio, cuando subraya el lugar de la palabra, ese “instrumento esencial del tratamiento anímico” (3) y su acción sobre el cuerpo, dirá: “el ensalmo de la palabra puede eliminar fenómenos patológicos” (4). Es interesante la elección de Freud –seguramente no ingenua– del término “ensalmo”, ya que cerca del misterio, al ensalmo se le atribuyen poderes para sanar a los cuerpos enfermos.

Sabemos que los misterios son el fundamento de la teología católica, los invito a revisarlos y podrán comprobar en todos una manera inconfundible de articular palabra y cuerpo. Desde, “Un ángel incorpóreo anuncia a la virgen María, que será madre del hijo de Dios por obra y gracia del Espíritu Santo”, pasando por “Es el cuerpo de Cristo”, hasta “El verbo se hizo carne”, máximo misterio del catolicismo. En fin, la pastoral cristiana resulta un verdadero tratado sobre el misterio de unión entre la palabra y el cuerpo. Sin embargo hay que decir que si existe un misterio, no es tanto el de la palabra que se hizo carne, sino el de la carne que habla, “biología freudiana” lo llamó Lacan, “biología lacaniana” lo llamo Miller.

Descartes en la sexta de sus Meditaciones, justamente donde presenta el argumento más contundente para postular la diferencia sustancial entre el cuerpo y el alma, decía que el cuerpo es sólo una cosa extensa. Lacan retoma esta idea de Descartes en Psicoanálisis y medicina –texto que dicho sea de paso tiene una actualidad que impacta– para diferenciar el cuerpo cartesiano, del cuerpo lacaniano: “Este cuerpo no se caracteriza simplemente por la dimensión de la extensión: un cuerpo es algo que está hecho para gozar, gozar de sí mismo”. (5) Idea que lejos de abandonar, profundiza. Insistirá: “De la famosa sustancia extensa, complemento de la otra (sustancia pensante) no podemos deshacernos así nomás” a la que propone llamar “sustancia gozante” (6).

Quiere decir que desde aquel “Manifiesto lacaniano” de 1953 en Roma cuando Lacan afirmaba que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, hasta 1973, dos décadas después cuando sostenía que el lenguaje, “Es una elucubración de saber sobre lalengua. Pero el inconsciente es un saber, una habilidad, un savoir-faire con lalengua” (7), tenemos un largo camino para desandar y al respecto este volumen de Scilicet acerca precisiones muy filosas.

Para sintetizar, en Descartes el misterio se instala en la unión entre “el cuerpo y el alma”, en Freud la partida se juega entre el “cuerpo y la palabra”, mientras que Lacan realiza un desplazamiento hacia el misterio del “cuerpo y el lenguaje”. Más adelante será lalengua del cuerpo hablante.

Por otro lado, en la “Presentación del tema del X Congreso de la AMP”, Miller sugiere no sólo prestar atención a la expresión de Lacan el misterio del cuerpo que habla sino que agrega una diferencia que no va de suyo, cuando dice: “misterio no es matema, es incluso lo opuesto” (8). Hay una explicación bastante precisa de esta diferencia, justamente en Matemas I (9). Allí plantea que matema es esa palabra abreviada que puede transmitirse integralmente sin equivocación porque está hecho de letras sin significación. “Si no hubiera matema del psicoanálisis, entonces el psicoanálisis sería una experiencia inefable. Los analistas no tendrían nunca la posibilidad de entenderse. Formarían una comunidad iniciática, encerrada sobre un secreto”. Y a propósito recuerda una frase de Hegel: “´Los misterios de los egipcios son misterios para los propios egipcios´. Pues bien si no hubiera matema los misterios de los analistas serían misterios para los analistas mismos. Y cada uno se consolaría con la creencia de que el otro sabe y no pensaría más que en disimular su insuficiencia ante su vecino”. De modo que convertir los misterios en matema será uno de los desafíos propuestos por Lacan.

En esa misma dirección, el historiador Jean Starobinsky –en su libro Razones del cuerpo– plantea que no se habla más que del cuerpo, como si se le redescubriese luego de un largo olvido, y que tal vez ese mismo misterio sea el que nos empujó a preguntarnos por el cuerpo.

Para concluir, creo que el tema planteado para el Congreso en Río (2016): “El cuerpo parlante”, de algún modo se sumerge en el corazón de este misterio, dicho en términos de Lacan en la juntura misteriosa de esos dos polos: el cuerpo y el lenguaje.

Scilicet por su parte, anticipa su propia contabilidad: 334 páginas, 95 analistas pertenecientes a alguna de las siete Escuelas de la AMP, dispuestos a reflexionar y a escribir en torno a un tema tan complejo y vasto como el cuerpo. Los invito a la aventura de recorrerlos y cada cual podrá obtener su propia cuenta.

 

 

Notas:

(1) Lacan, J.: El Seminario, Libro 20, Aún, Paidós, Buenos Aires, 1992, pág. 158.

(2) Woolf, V.: Al faro, Editorial Edhasa, Buenos Aires, 2007,  pág. 193.

(3) Freud, S.: “Tratamiento Psíquico (tratamiento del alma)”,(1890), Obras Completas, Tomo I, Buenos Aires, Amorrortu, 1998, pág. 115.

(4) Ibid.  pág.124.

(5) Lacan, J.: “Psicoanálisis y medicina”, Intervenciones y Textos 1, Editorial Manantial, Buenos Aires, 1991, pág. 92.

(7) Lacan, J.: El Seminario, Libro 20, Aún, Paidós, Buenos Aires, 1992, pág. 167.

(8) Scilicet, El cuerpo Hablante, AMP  2016, Grama, Buenos Aires, 2015, pág. 26.

(9) Miller, J.-A.: Matemas I , Editorial Manantial, Buenos Aires, 1987, pág. 77.

 

Bibliografía

– Descartes, R.: Discurso del método. Meditaciones Metafísicas, Edición Gradifco, Buenos Aires, 2007, studio Preliminar Sergio Albano

– Starobinsky, J.: Razones del cuerpo, Cuatro Ediciones, Valladolid, 1999.

– Brousse, M.-H.: Conferencia “Descartes con Lacan” consultada en http://www.eol-laplata.org/blog/index.php/conferencia-de-marie-helene-brousse-descartes-con-lacan/

 

 

 

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