Jornadas y CongresosNúmero 10 - diciembre 2017

La Plata-Barcelona. Última escala

IV JORNADAS ANUALES DE LA EOL SECCIÓN LA PLATA, EL CUERPO: GOCES Y FICCIONESLa Plata, 28 de octubre de 2017

 

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José Lachevsky

 

 

 

Tomo el epígrafe del argumento de estas Jornadas para orientar este trabajo en la mesa de cierre de las mismas. La división del cuerpo hablante en cuanto a su goce –que indica Miller, retomando a Lacan de “La Tercera”–, me sirve para pensar de qué hablamos cuando decimos “el analista y sus ficciones”.

El psicoanálisis es una práctica que ha debido servirse de ficciones para encarar la inconmensurable tarea de cernir un real a partir de una práctica hecha de palabras. Valiéndose de ellas, en particular con el complejo de Edipo y el Nombre del Padre, ha hecho todos los desarrollos posibles para acceder a ese real recorriendo los caminos del significante. Simultáneamente contribuyó en el socavamiento de los semblantes que sostenían las ficciones que lo orientaban, entonces el Edipo y el Nombre del Padre sufrieron los avatares que tanto la cultura como el propio psicoanálisis les propinaron. Nos servimos de ellos para ir más allá pero cada vez nos vemos llevados a abandonar toda nostalgia de recuperar algo de aquello que, de tanto declinar, se perdió para muchísimos seres hablantes en nuestros tiempos.

Esto nos obliga a tomar una posición inédita en nuestra clínica, en la que, perseverando en la orientación a lo real, podemos rescatar el esfuerzo de Lacan en su última enseñanza, anunciada por su “recomienzo” en el “Seminario 21” (1), en la que rescata al registro de lo Imaginario: “es siempre una intuición de lo que hay que simbolizar” (2), y le da el mismo estatuto que a lo real y a lo simbólico. Acá Lacan encuentra un punto de imposible en su enseñanza desarrollada entre el Seminario 1 y el Seminario 20, en la que había dos registros reinantes, Simbólico y Real, y uno que había quedado relegado como obstáculo, el Imaginario. Señala, en la primera clase, que hay ahí un vago goce.

Difícil ficcionar frente a la debilidad mental a la que nos somete lo real de los nudos, pero es un camino en el que el psicoanálisis vuelve a poner a prueba su eficacia.

“¿Por qué nos comprometimos a seguirlo (a Lacan) en esa difícil última rama de su enseñanza? No vamos a desestimar el gusto por el desciframiento. Lo tengo, lo tenemos, porque somos analistas. Y lo somos lo bastante como para percibir, en algunos relámpagos, aquellos que agujerean las nubes oscuras del discurso de Lacan, que consigue destacar algún relieve que nos instruye acerca de eso en lo que el psicoanálisis se convierte y que ya no es del todo conforme a lo que se pensaba que era” (3). Ahí lanza el desafío de tener que aprender a decir qué es lo que hacemos con nuestra práctica en la actualidad.

En eso estamos, en intentar perforar las nubes oscuras de la última enseñanza, sin sacar un ojo de la eficacia clínica de lo que podemos hacer cuando los semblantes que ordenaban ya no operan.

¿Habrá un rayo de luz en “La Tercera” cuando introduce la partición de los goces: uno en el cuerpo y otro fuera de él? Ahí dice que el síntoma es la irrupción de esa anomalía en la que consiste el goce fálico, a medida que en él se despliega la no relación sexual. Y señala como evidencia que el goce fálico se vuelve anómalo al goce del cuerpo. Debilitado, decaído el operador con que se trataba esta anomalía de goce, es decir la castración, y sin lugar para la restauración que no sea bajo las cicatrices del Nombre de Padre –con su secuela de segregación–, no nos queda otra que seguir la indicación de J.-A. Miller de adentrarnos en estos temas sin esperanzas en lo que ya fue.  El camino se va despejando con las cuestiones que plantea el texto, ya que si el síntoma no se reduce sólo al goce fálico y no es éste el único que nos habita, ¿qué función tendría ese otro goce, en el cuerpo? ¿Existe la posibilidad de distribuir estos goces de otra manera? ¿Podrá ser que una ganancia de este goce en el cuerpo opere como límite a la lógica de vacío y exceso del goce fuera del cuerpo?

Hay muchas preguntas más que podría realizar, pero las modestas respuestas que he ido encontrando surgieron a partir del trabajo con distintos casos, de pacientes que consultaron a un analista con el padecimiento de no tener un cuerpo, de no sentirlo y la proliferación de experiencias de estallido de la pantalla. ¿Con qué ficción operar cuando la vía simbólico-real está desbocada?

El imperativo al goce (fuera de cuerpo) marcado por el ascenso del objeto a al cénit social, determina una proliferación de imágenes que testimonian la imposibilidad de armar fantasmas que contengan ese goce. Por esto es interesante retomar la propuesta de Lacan que da todo su valor al registro de lo imaginario, en tanto hay un límite real al empuje al goce que se encuentra en la manera en que cada cuerpo logra anudar las tres consistencias.

Hay un dato clínico a considerar, y que se vio en tres casos presentados en la Sección, que muestra un uso paradojal de determinados consumos, drogas, comida, que a priori estarían en la serie de los goces fuera del cuerpo, pero que en cada caso consisten en una manera de detener esos modos ilimitados de gozar para poder sentir el cuerpo. Lo notable es que son soluciones encontradas en análisis, más allá de la intervención de los analistas, pero que han sido acompañados frente a la certeza de los propios pacientes de que por ahí venía una solución. ¿Podemos considerarlos acontecimientos de cuerpo con todo su valor anudante?

Estas aproximaciones son una vía de entrada al próximo Congreso de la AMP, ya que es en el campo de las psicosis ordinarias y las otras, donde se juega esta partida con el futuro del psicoanálisis. Vemos en el argumento del Congreso una invitación que, al cierre de estas jornadas, nos lleva a un paso más en esta elaboración incipiente e inconclusa: “La singularidad de las invenciones subjetivas llama a una clínica instrumental y flexible que hoy por hoy se encuentra –hay que reconocerlo– en una etapa de balbuceo. Este es el campo de investigación que se abre como consecuencia de haber puesto en primer plano el goce y sus tratamientos singulares, lo que conlleva tener que reconsiderar, con el resorte de las psicosis ordinarias, la perspectiva general sobre la clínica”. (3)

 

 

Texto presentado en la Mesa Plenaria: “El analista y sus ficciones”, IV Jornadas Anuales de la EOL Sección La Plata: El cuerpo: goces & ficciones, 28 de octubre de 2017.

 

Notas:

(1) Lacan J.: “Seminario 21: Los no incautos yerran”, clase 1, inédito.

(2) Ibíd.

(3) Miller J.-A.: “El inconsciente y el cuerpo hablante” en Revista Lacaniana de Psicoanálisis N° 17, Grama, Buenos Aires, 2014.

(4) Aromí, A.  y Esqué, X.: “Presentación del tema: Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, Dedalus 01, https://congresoamp2018.com/el-tema/presentacion/