La fixión del parlêtre

IV JORNADAS ANUALES DE LA EOL SECCIÓN LA PLATA: EL ANALISTA Y SUS FICCIONES –La Plata, 28 de octubre de 2017

 

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Paula Vallejo

 

 

“Un psicoanálisis es sin duda una experiencia que consiste en construir una ficción (y ya puede encontrar su sentido la introducción del sujeto supuesto saber), pero al mismo tiempo, o a continuación, es una experiencia que consiste en deshacer esta ficción. De modo que el psicoanálisis no es el triunfo de la ficción, la cual es más bien puesta a prueba en relación con su impotencia para resolver la opacidad de lo real”. J.- A. Miller, Sutilezas analíticas, pág. 135.

 

En el recorrido de su enseñanza, Lacan fue cambiando de referencias para pensar la experiencia analítica. Al inicio, orientado por lo que podríamos llamar un empuje a la simbolización, concibió el análisis como una historización, es decir, la producción a partir de la articulación significante, de una historia, una ficción, en la que lo real del acontecimiento (el traumatismo) quedaba perdido al ser traducido, de entrada, en términos de verdad. Esta historia, que luego Lacan llamó h(y)storia en alusión a la histeria, para señalar la incidencia del deseo del Otro en ese relato, hacía de la experiencia del inconsciente una suerte de narratología psicoanalítica, en la que lo real quedaba evaporado. Se verifica aquí un empuje a la ficción que busca el reconocimiento simbólico y deja por fuera el goce del cuerpo.

Con la invención del objeto a, como un producto derivado de “la estructura de ficción con la que se enuncia la verdad”(1), Lacan introdujo lo real en la estructura misma del discurso.  El goce es concebido a partir del saber, como resto de la operación simbólica que implica, para cada parlêtre, el consentimiento a dejarse engañar por el padre. En estas coordenadas, la práctica analítica apunta a la producción de los S1 que permiten leer el programa de goce del analizante. Y la ficción fantasmática encuentra su término en el atravesamiento del fantasma y el nombre de goce resultante de la extracción del objeto.

Sin embargo, en su última enseñanza, la referencia es otra. A Lacan ya no le alcanza con el objeto a, porque éste demuestra ser un semblante en el abordaje de lo real. Se enfrenta a un real contingente, esto es, sin ley; un real fuera de sentido al que intenta cernir mediante el trabajo con los nudos y a partir de la noción de agujero y el concepto de sinthome. No hay verdad sobre lo real, no hay verdad última sobre el goce, lo que hay son piezas sueltas, fragmentos, restos.

 

Verdad, saber y síntoma: el camino de Lacan

En la última parte de su enseñanza Lacan trabaja en el abandono de la verdad en favor de lo real. En su “Seminario 21, Les non dupes errent” (1974), distingue un saber con aspiraciones de verdad que no viene sino a cubrir el agujero de la no relación sexual. Y señala que otra manera de hacer con ese agujero es el síntoma, que rescata la vía de la invención, en tanto no remite a un “saber sobre” sino a un “saber hacer”, a un uso. Y en ese sentido, no tranquiliza como el saber ligado a la verdad, o mejor dicho, no nos duerme. El síntoma entraña más bien un saber ligado a lo real, un saber hacer que si no es rechazado puede convertirse en una brújula para el parlêtre.

Siguiendo este recorrido, vemos que la función de las ficciones en el análisis va cambiando a la par que se modifica la idea de lo real para Lacan. No es lo mismo ubicarlas como el fin al que apunta un análisis, que concebirlas como un medio para producir los S1 del programa de goce o, hacia el final, en una inversión por completo novedosa, situarlas como aquello que, aunque necesario para logificar la cura, se revela como lo que vela e impide el saber hacer con lo real, por su constante insistencia en hacer existir al Otro.

Más que al triunfo de las ficciones, en un análisis el trabajo del analista apunta a reducir las ficciones, para no hacerlas consistir y a propiciar en el analizante la invención de una fixión (2) que recorte “su” real singular, una fixión no dependiente de ningún saber, que se ubica más bien como el límite mismo del saber (3). Aquí situaría la herejía lacaniana (4): la elección (haeresis) de no dejarse engañar por el inconsciente y alcanzar lo real del síntoma, lo que el goce comporta de opacidad irreductible.

Como señala Bassols, “La función del sinthome, a la que se reducirá el síntoma una vez vaciado del sentido que el fantasma le prestaba, es una función operada por la letra como inscripción del goce que queda fuera de sentido para el sujeto. En esta función, aquello que no cesa de no escribirse de lo real quedará inscrito por la contingencia de un encuentro” (5).

Con respecto a la verdad, Lacan señala que no se alcanza nunca sino una verdad fallada. “No hay verdad que al pasar por la atención no mienta” –escribe en el “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11” (1976). La experiencia del pase al final de su enseñanza muestra que la verdad mentirosa con la cual se construye la hystoria de cada cual no es más que semblante. Pero podemos leer ahora en esa letra “y” que irrumpe en el significante, la presencia de un elemento inhistorizable (6), con el que cada analizante tendrá que arreglárselas. Una “verdad mentirosa” que apuesta al bien-decir del pasante, tramado por las ficciones y soportado en las marcas singulares de su goce indecible (7).

 

 

 

Texto presentado en la Mesa Plenaria: “El analista y sus ficciones”, IV Jornadas Anuales de la EOL Sección La Plata: El cuerpo: goces & ficciones, 28 de octubre de 2017.

 

Notas:

(1) Lacan, J.: “Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela” en Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, pág. 261.

(2) Lacan, J.: “El atolondradicho”, en Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, pág. 503

(3) Gorostiza, L.: “La fixión de la opinión verdadera”, en Virtualia #31, 2016, http://www.revistavirtualia.com/articulos/69/pase/la-fixion-de-la-opinion-verdadera.

(4) La herejía o elección significaba elegir una doctrina o actitud doctrinal contraria a la fe común, y que contradice una verdad revelada por Dios y propuesta como tal por la Iglesia.

(5) Bassols, M.: “Fantasma y real en la clínica lacaniana”, Textos de orientación de las XXVI Jornadas Anuales de la EOL, 2017, http://www.jornadaseol.com/026/index.php?file=lecturas/textos-de-orientacion/fantasma-y-real-en-la-clinica-lacaniana.html.

(6) Salman, S.: “Hystorizar el cuerpo”, Blog #9, EOL Sección La Plata, 2017, http://www.eol-laplata.org/blog/index.php/hystorizar-el-cuerpo/#more-3770.

(7) “Por ello designé con el pase esta puesta a prueba de la hystorización del análisis… Lo dejé a disposición de los que se arriesgan a testimoniar lo mejor posible sobre la verdad mentirosa”. Lacan, J.: “Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11”, en: Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, pág. 601.