BibliotecaNúmero 14 - diciembre 2019

Iluminaciones opacas

TERCERA NOCHE DE BIBLIOTECA –UNHEIMLICH:   “…ALGO QUE DESTINADO A PERMANECER OCULTO, HA SALIDO A LA LUZ”-  EOL Sección La Plata, 13 de noviembre de 2019

 

Pablo Martínez Samper

 

Volviendo a leer el texto de Freud y, empujado por esta invitación, pude aclarar/cernir una intuición. Una intuición se tradujo en las siguientes palabras: lo siniestro siempre estuvo ahí. Esta afirmación es sin duda una “iluminación opaca”.Esto es lo que quiero compartir esta noche con ustedes, una serie de iluminaciones opacas. Una primera explicación de ese sintagma proviene del libro del filósofo Eugenio Trías, “Lo bello y lo siniestro”. Un libro que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 1983 y se convirtió en lectura obligatoria de todos los estudiantes de filosofía en España.La tesis principal del libro es la siguiente: lo siniestro es condición y es límite de la «belleza» de la representación. La exhibición de lo siniestro (cruda, sin mediaciones simbólicas, escribe el filósofo) es un límite porque destruye el efecto estético pero sobre todo es condición, porque sin su referencia el efecto estético no se produce. Esta condición es la que Trías recoge de Freud: “lo ominoso es aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo consabido de antiguo a lo familiar desde hace largo tiempo.”(1) Para Freud lo siniestro no sería lo nuevo, sino que en una estructura topológica, lo nuevo emerge desde el pasado.

Si intentamos traducir lógicamente las palabras de Trías podríamos decir que en la obra de arte existe un núcleo ominoso,y si intentamos lo mismo con las de Freud podríamos decir que en lo siniestro existe un núcleo familiar. Lo siniestro sería entonces un concepto perteneciente y ubicado en la extimidad, tal y como señaló Jacques Alain Miller en el curso que lleva por título ese neologismo lacaniano. ¿Qué es lo éxtimo ?se pregunta Miller en su curso: “Lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior. El término extimidad se construye sobre intimidad. No es su contrario, porque lo éxtimo es precisamente lo íntimo, incluso lo más íntimo.”(2)

Lo siniestro es algo íntimo pero sobre todo es un cuerpo extraño. Siendo esta la primera iluminación opaca.

Segunda: Extimidad y filosofía

Para la filosofía el cuerpo siempre fue algo extraño. La filosofía nos dice Platón en la República es “un volverse del alma desde un día nocturna hasta uno verdadero”, y aquí ya resuena la definición de Schelling. O dicho más rotundamente en los términos platónicos, la filosofía es “un camino de ascenso hacia lo que es”(3). Para el filósofo griego todos los sujetos vivimos en un mundo de sombras, en el mundo del no-ser, o más precisamente vivimos desdoblados entre dos mundos, sólo que no lo sabemos. El mundo sensible y el mundo de las ideas. ¿Cómo participa lo ideal en la realidad? ¿Existe lo real para Platón?  Dejemos de lado por un momento estas complejas preguntas. ¿Y el filósofo? ¿También es un extranjero en este mundo? Ciertamente. El problema es que él es doblemente extranjero. Extranjero porque, como el resto, vive entre sombras pero extranjero también porque tras un largo trayecto hasta poder alcanzar lo verdadero tiene que volver y expandir esa verdad en un mundo de no-creyentes. Platón, al igual que Lacan, tampoco apostada por la salida cínica.

Más de XX siglos libros Heidegger, el último filósofo que intentó pensar la totalidad, confirmaba el diagnóstico de Platón. Lo que define al ser-ahí es existir en la inhospitalidad. El yo, para el pensador alemán,sería una huida ante la forma fundamental del ser-en-el-mundo que es esta inhospitalidad. O en palabras del propio Heidegger: “es el ser-ahí en su inhospitalidad, original y yecto ser-en-el-mundo como no-en-su-casa, el nudo hecho de “que” se es en la nada del mundo.”(4) El psicoanálisis no necesitó tanto tiempo para descubrir ese estatuto del sujeto de exiliado respecto del discurso del Otro.

Tercera iluminación opaca: Freud nos lleva la delantera.

Todos los presentes conocemos la famosa afirmación de Lacan en su homenaje a Marguerite Duras: “la única ventaja que un psicoanalista tiene derecho de sacar de su posición, aun cuando esta le fuera pues reconocida como tal, es la de recordar con Freud que en su materia, el artista siempre lo precede, y que no tiene por qué hacerse entonces el psicólogo allí donde el artista le abre el camino.”(5) A veces se traduce esta frase diciendo que el artista lleva la delantera. Quizás sea el momento de leerla de otro modo. Es verdad que probablemente el psicoanálisis no existiría sin la tragedia griega pero también, al decir de Lacan,es verdad que el amor no existiría sin esa invención poética que es el amor cortés. En el seminario 6 Lacan llegará a decir “que las creaciones poéticas engendran las creaciones psicológicas, más que reflejarlas.” (6) Volviendo a la frase de Lacan quisiera destacar el verbo “preceder”, “el artista siempre lo precede”. De acuerdo pero amparado en la segunda acepción del dicciionario de la real academia que señala que preceder también significa “Anteceder o estar antepuesto” quisiera proponerles la siguiente afirmación, es el analista quien lleva la delantera al artista. El artista “tan sólo” le pre-cede, le cede el paso. Y digo esto también y principalmente apoyándome en este texto de Freud, lo siniestro. Porque es un hecho histórico que este texto pre-figuró todas las vanguardias artísticas del siglo XX, recordemos que el primer manifiesto surrealista fue publicado por Breton en 1924.

 

El siglo XIX aún perseguía la belleza como un ideal. En su curso sobre estética Hegel lo expone enfáticamente, “estas lecciones se ocupan de la estética; su objeto es el vasto reino de lo bello, y, más precisamente, su campo es el arte, vale decir, el arte bello”(7), pero a partir de la pintura post-figurativa, de los ready-mades de Duchamp y del surgimiento de performance el impulso del arte moderno consistía en destruir la belleza y, por tanto, en hacer surgir lo ominoso. Sólo hace falta recordar la imagen más imborrable que Luis Buñuel consiguió crear en 1929 en su película “Un perro andaluz”, el ojo rasgado por una Navajo en un primerísimo primer plano. Hay un punto que quiero establecer muy claramente, escribía en 1961 Marcel Duchamp a propósito de los ready-mades, “y es que la elección de éstos nunca me vino dictada por ningún deleite estético.” El siglo XX es, por tanto, un arte que gira en torno a lo siniestro. En el 2004 el museo de arte contemporáneo de Londres, la Tate Modern, legitimó esta afirmación al realizar una exposición del artista Mike  Kelly, con el freudiano título de  “Theuncanny”, y crear simultáneamente un recorrido en su web centrado en este concepto y distintas obras del siglo XX. (8)

Última iluminación opaca de este serie:

La noche de la biblioteca eligió la frase de Schelling que recoge Freud como motivo de este encuentro, “se llama unheimlich a todo lo que estando destinado a permanecer en el secreto, en lo oculto, ha salido a la luz”. Cuando la leí me pareció una decisión acertada aún sin saber porqué. No repetir la canónica definición de Freud volvía al texto de Freud algo unhemlich. ¿Por qué eligieron la definición de un filósofo? ¿acaso la comisión se había vuelto extraña a si misma? En todo caso poco importa el porqué sino los efectos que produjo, y con ello estamos de nuevo en el ámbito de la estética.

El arte, y aquí esto parafraseando a Ricardo Piglia en sus “tesis sobre el cuento”, se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto. Reproduce la búsqueda siempre renovada de una experiencia única que nos permita ver, bajo la superficie opaca de la vida, una verdad secreta.

Esa iluminación opaca es la forma del arte.

Para terminar quisiera leer un cuento de Augusto Monterroso: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

En el arte hay un saber pero se oculta en sus efectos.

 

Notas

(1) Freud, S.: Lo Ominoso (1919). Obras completas, Volumen XVII, Buenos Aires: Amorrortu, 1988, p. 224

(2) Miller, J-A.: Extimidad, Paidós, Buenos Aires, 2010, pág. 13

(3) Platón: Diálogos IV República, Gredos, Madrid, 1988, pág. 348

(4) Heidegger, M.: El Ser y el Tiempo, Fondo de Cultura Económica, México, 1993,  pág. 301

(5) Lacan, J.: Otros escritos, Paidós, Buenos Aires., 2012, pág. 211

(6) Lacan, J.: El Seminario, libro 6, El deseo y su interpretación, Paidós, Buenos Aires., 2014, pág. 275.

(7) Hegel: Lecciones sobre la estética, Akal, Madrid, 1989, pág. 7

(8)web del museo de arte contemporáneo de Londres dedicada al concepto de lo siniestro: https://www.tate.org.uk/art/art-terms/t/uncanny

 

Bibliografía

Freud, S.: Lo Ominoso (1919). Obras completas, Volumen XVII,Amorrortu, Buenos Aires, 1988.

Hegel: Lecciones sobre la estética, Akal, Madrid, 1989.

Heidegger, M.: El Ser y el Tiempo, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.

Lacan, J.: Otros escritos, Paidós, Buenos Aires., 2012.

Lacan, J.: El Seminario, libro 6, El deseo y su interpretación, Paidós, Buenos Aires, 2014.

Miller, J-A.: Extimidad, Paidós, Buenos Aires, 2010.

Piglia, R.: “Tesis sobre el cuento”, en Formas Breves, Anagrama, Buenos Aires, 1986.

Platón: Diálogos IV República, Gredos, Madrid, 1988.

Trías, E.: Lo bello y lo siniestro, PenguinRandom House, Madrid, 2011.