Jornadas y CongresosNúmero 14 - diciembre 2019

Hacer valer la diferencia

VI JORNADAS ANUALES EOL SECCIÓN LA PLATA: INTERPRETAR LA VIOLENCIA- 2 de noviembre de 2019

 

Verónica Di Batista

 

 

El obstáculo de lo imposible de significantizar

La época actual, caracterizada por la caída o vacilación de la garantía paterna, nos muestra nuevas formas de agrupamientos en torno a los modos de goce y ya no solo en torno al ideal.

Se ha concluido en que la identificación freudiana como concepto, no deja ver el goce en primer plano, el cual se erige como modo de lazo social, en las llamadas por Miller comunidades de goce.

Pero el problema es que el goce, que mantiene una relación éxtima con los seres hablantes, no siempre esta subjetivado; hay una porción del mismo que puede presentarse bajo los significantes amos (S1) del sujeto y en ese sentido promover el lazo, y otra porción imposible de significantizar, que hace obstáculo al lazo social, y es lo que podemos encontrar en la base de los fenómenos de odio.

El odio al semejante y las diversas maneras de conformar las grupalidadesconstituyen desde siempre temas de interés para el Psicoanálisis.

En El malestar en la cultura (1), Freud dice que “Las pasiones pulsionales son más poderosas que los intereses racionales, por lo que, siempre se podrá vincular amorosamente entre sí a mayor número de hombres con la condición de que sobren otros en quienes descargar los golpes.”

Y en ese mismo texto, explica que la inclinación agresiva es una disposición pulsional autónoma, originaria del ser humano, encontrando ahí la cultura su obstáculo más poderoso. Siendo esta pulsión agresiva el retorno y principal subrogado de la pulsión de muerte, la que puede llevar al intento de satisfacer esta necesidad de agresión a expensas del prójimo.

Para Miller será el goce que no está subjetivado, y se reconoce en el otro pero no como propio, haciendo de cada uno el Otro de sí mismo.  Es eso lo que se odia en el prójimo.

Llamó racismo al odio, a la manera particular en que el otro goza. Siendo la raíz del mismo el odio al propio goce que nos retorna del Otro.(2)

Es decir que tanto Freud, Lacan y Miller plantean lo complejo e insoluble que resulta el lazo social entre los seres hablantes, por estar habitados por el goce.

 

Eso no homogeneizable: formas del odio

 

En los sujetos que escuchamos aparecen con frecuencia, como retorno de lo que se intenta suprimir manifestaciones como odio, agresividad, violencia; que pueden ser en contra del otro, de sí mismos o de sus propios cuerpos, dando lugar a variadas presentaciones que no siempre podríamos elevar a la categoría de síntomas.

Abordar lo inabordable

La oferta de abordajes integrales de ciertas terapias psicologizantes y de la ciencia médica misma, ve en lo diferente o lo heterogéneo aquello disfuncional, y apunta a suprimir la anomalía, haciendo tratamientos para todos iguales. Asepsia en la que se intenta evitarle al sujeto la confrontación con su propio goce y elde los demás. Métodos que sueñan con un ser humano libre de todo goce, para el que nada es imposible y todo puede ser dicho.

Este furor curandis de la época produce por supuesto, sujetos que quedan por fuera del sistema, aquellos que rompen el engranaje aséptico, no susceptibles de aceptar el placebo terapéutico, o que se han aliviado pero en los cuales, luego de un corto lapso de tiempo, el mal retorna con mayor virulencia. Estos sujetos pueden quedar aplastados por el efecto de segregación o por la amenaza que su diferencia parecería comportar.

 

La diferencia no reconocida

 

¿Será entonces, que cuando no es posible subjetivar la diferencia, en el intento de homogeneizar a todos, el otro como alteridad pierde validez?

Pienso que en esa diferencia no reconocida,abreva la posibilidad de atacar al otro, reduciéndolo a sus objetos, violentando su cuerpo, desposeyéndolo de su tiempo, o inclusive de su vida que no vale más que la propia.

Podemos decir, entonces que si lo heterogéneo no está subjetivado, e intenta ser suprimido o eliminado, la agresividad, la violencia, el rechazo, entre otras variantes del odio se convierten en las respuestas.

El problema sin salida así planteado es que lo heterogéneo no es posible de ser subjetivado.

¿Cuáles serán entonces los modos de tratar al odio que como elemento estructural y constituyente nos habita como seres hablantes?

 

El discurso analítico

Será función y causa del psicoanálisis, como discurso que toma en cuenta el goce que habita el núcleo más íntimo y a la vez mas ajeno -éxtimo– de los seres humanos, comprender el odio como condición, apuntando a civilizarlo, trabajarlo, sublimarlo -como indicó Eric Laurent (3)–, dirigiendo la mirada a soportar la alteridad y la diferencia, funcionando alejados del furor curandis, respetando los arreglos diversos que cada quien va forjando con su modo de gozar y de vivir, haciendo valer la diferencia.

 

 

 

Referencias bibliográficas

 

(1) Freud, S.: Obras Completas. Tomo XXI. Pág. 111. Amorrortu Editores. Buenos Aires

 

(2) Miller J-A.:Curso Extimidad. Capítulo 3. Ed. Paidós. Buenos Aires

 

(3)Laurent, E.: OCI 3. Boletín virtual rumbo al ENAPOL 2019