CartelesNúmero 13 - septiembre 2019

Función del más uno y el saber

NOCHE DE CARTELES: LA FUNCIÓN DEL MÁS – UNO — EOL Sección La Plata, 8 de abril de 2019

 

Silvina Román

 

 

Como punto de partida, en lo tocante a la experiencia del Cartel, recorto aquello que me ha llevado a incluirme a dicho modo de trabajo y enseñanza propio de la Escuela y que se fundamenta en un propósito de saber.

¿Qué estatuto tiene el saber en un cartel? Es en relación a esta pregunta que intentaré circunscribir algo de lo que hace a la función del Más uno.

 

Sirviéndome de la estructura del discurso, tal como Miller propone en su texto “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada”, el Más uno vendría a ocupar el lugar del agente al que se lo convoca a los fines de tomar a su cargo una dirección.

Sin embargo, hay distintas formas que esta dirección puede adoptar, que se modula acorde al discurso en que la situemos. Hay una tendencia que empuja a ubicar al Más uno como un Amo, como  un jefe que ordena ponerse a trabajar, en la línea de adquirir un más de saber, arrojando como producto la impotencia de algo que no se puede decir, que no hace posible su transmisión al quedar fuera de lo simbólico.

Lazo en términos de sumisión que bien podría leerse también si se ubica al Más uno al mando del saber, en el lugar del que sabe, donde el trabajo de cada uno de los cartelizantes  quedaría reducido a la repetición de un saber ya constituido sin posibilidad de producirse un saber nuevo, un otro saber que marque un avance en la enseñanza.

Es así que la función de Más uno no está en la del Amo ni en la del maestro, como tampoco en la del analista cuyo deseo se orienta en la caída de los significantes amos, más bien su posición estaría sostenida en un deseo de saber que lo ubicaría en el lugar de analizante con respecto al saber que se le supone, esto es, en una relación con respecto a la ignorancia.

Entonces, siguiendo a Miller, es la estructura que mejor se adviene a un cartel, como forma de escritura,  la del discurso histérico. Esto implica ubicar al Más uno en la posición de $ (sujeto barrado), como un miembro también del cartel  -pero que no es al modo de un semejante- que al tomar a su cargo la división subjetiva  produce un efecto de descompletud, función de la falta, que propicia el efecto sujeto en los cartelizantes y al deseo que los anima.  Esto lo sitúa en un lugar de éxtimo en relación al conjunto del cartel, descompletando el saber establecido como totalidad y desplazando su función a la lógica del no todo.

En esta dirección su función se sostiene en un incitar al saber refiriéndolo, no en su propia persona al modo de los efectos de la fascinación, sino en la enseñanza de Freud y Lacan y siempre en la perspectiva de un trabajo critico.

 

Es desde este lugar que se abre la apuesta a una elaboración de saber inserta en la lógica de lo colectivo, que introduce el “carácter analítico” que marca la diferencia del cartel respecto a un grupo de personas que se juntan a estudiar, en tanto el saber que allí se elabora se sostiene en un uno por uno y no en el Uno hacia los demás,  donde se revela del saber su agujero central. Es sobre este agujero que se organiza el trabajo del cartel, que se unifican sus integrantes en el esfuerzo por subjetivar ese real, pero que a la vez conserva la heterogeneidad sostenida por la singularidad propia de cada rasgo .

Atañe a la función del Más uno el provocar el surgimiento de una posición interrogativa que señala la presencia de ese agujero, condición necesaria para recortar ese rasgo peculiar que permita definir un S1 y que en el transcurrir de la experiencia pueda ser interpelado a través de un trabajo de lectura, de interrogación de los enunciados, para dar lugar a un escrito que, en tanto producto de cada uno, nos da la chance de una escritura posible de un real al que no se lo toca sino por los otros o no sin los otros.

El Más uno como encargado de “la selección de la discusión y de los resultados de los trabajos de cada uno” conlleva en su función el alentar a que esa producción de saber pueda ser puesta a circular por fuera del conjunto del cartel, en la comunidad de los analistas.

 

Retomando en este punto, quería compartir mi experiencia en dos carteles en particular, en tanto estos quizá no se han ajustado a lo que venía pensando como un “cartel exitoso”, en términos del producto que arroja. Lo cual me conduce a la pregunta de ¿qué estatuto del saber se ligó para mí a la función del Más uno en esas experiencias?.

 

En un intento de respuesta diré que la puerta de entrada estuvo orientada por una pregunta surgida en el marco de un tratamiento en mi práctica clínica y que remitía al significado de un concepto psicoanalítico. En ambas experiencias, los encuentros que se dieron con el Más uno, circunscribieron su función a ponerle un nombre a esa pregunta que dio lugar a la emergencia de un rasgo, como así también marcar una orientación en la bibliografía en la que iniciar un recorrido e incitar a la producción escrita.

En una de estas experiencias que recorto, las vicisitudes que atravesaban los tiempos del Más uno en aquel entonces hizo imposible que se produjera un nuevo encuentro. A pesar de los intentos del grupo por sostenerse, luego de un tiempo, el mismo se desarmó. Esto me evoca aquella frase tajante de Lacan en las Jornadas de Carteles de la Escuela Freudiana, de 1975 que dice “No hay funcionamiento del grupo sin un Más uno”, lo cual remite a la condición necesaria de su presencia.

Condición necesaria que en esta experiencia puedo situar como marca, cuyo efecto para mí se reflejó en una pérdida del entusiasmo, de ese trabajo de lectura que cuestione los enunciados. Así como también ese trabajo de interlocución con otros, donde se mantiene lo irreductible de la relación de uno con el saber, singular y solitaria, pero que posibilita razonar esa soledad con otros.

La segunda de las experiencias que elijo es a partir de la lectura de los efectos  producidos allí, esto es, el de la división subjetiva puesta en relación a un ideal de saber total, tal como se presenta en el Discurso Universitario. La manera en que se me presentó  la elaboración de saber quedo reducida a la adquisición de un saber teórico. Aquí nuevamente sin un cuestionamiento de ese saber, lo que conduce a taponar ese agujero que en el saber delimita lo real y que iría a contracorriente con el saber propio del psicoanálisis.

Esto me lleva a pensar que el Más uno, lejos de quedar para mí ligado a una función de “despertar” frente al encuentro con lo real, esto sería poner en suspenso al sujeto supuesto saber, al saber acumulado, para lograr desde allí producir lo imprevisto. Se ha ligado más bien a un lugar del que surge la voz de un mando, de una indicación. Lo cual se cristaliza en un enunciado, en nuestro último encuentro, que leído en términos de un Amo del que parecía no haberme desembarazado, ordena seguir leyendo, con su consiguiente efecto de seguir “durmiendo” en ese saber teórico, en el sentido de los conceptos, evitándose allí lo real de la cosa que impide los nuevos descubrimientos.

Sin embargo, si vamos a la escritura del discurso del Amo, el producto allí no es un sujeto dividido, es el objeto, lo cual reabre mi pregunta acerca de ¿qué modalidad discursiva es la que se ha jugado en estas experiencias respecto a la función del Más uno? ¿Se puede pensar en una especie de combinatoria entre el discurso del Amo y el Universitario? Incluso, ¿es solamente el modo de funcionamiento del discurso histérico el que conviene al funcionamiento de un cartel? Teniendo en cuenta los tiempos lógicos en un cartel, ¿se puede pensar en una variación de las modalidades discursivas en su duración?.

Llegado a este punto, aprovecho a agradecer la invitación a esta actividad, en donde convocada a producir un escrito sobre un tema del que poco había leído, me he visto confrontada con ese agujero que, al darle su rodeo con el saber producido por otros, me ha arrojado como saldo una lectura posible de mi propia experiencia y que toca algo de ese real que se resiste al saber.

 

 

Bibliografía

 

Miller J-A.: “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada”, en el cartel en el Campo Freudiano, Colección Fascículos de Psicoanalisis, Ed. Eolia, Bs. As 1991

Tarrab M.: “En el cartel se puede obtener un camello”. Masuno, N° 3, Octubre 1998.

Lacan J.:“Jornadas de estudio de los carteles en la Escuela Freudiana”. 1975, inédito

Entrevista a Miquel Bassols realizada por Marisa Morao. “El cartel en las escuelas de la AMP”. 20 de Agosto de 2014 http://www.radiolacan.com/es/topic/216/3