Jornadas y CongresosNúmero 14 - diciembre 2019

Extrañamiento

VI JORNADAS ANUALES DE LA EOL SECCIÓN LA PLATA: INTERPRETAR LA VIOLENCIA, 2 de noviembre de 2019

 

Ariel Hernández

 

Ubico una versión de la interpretación lacaniana como una poética que se funda sobre el chiste, que ejerce un poder de violencia sobre los límites del lenguaje, provocando efectos en el cuerpo hablante. Lacan explora los medios de la interpretación que permitan hacer resonar otra cosa que el sentido. Me interesa captar qué dimensión del chiste está en juego y qué poética le conviene a la interpretación.
Hay al menos dos usos del chiste en la práctica de la interpretación, uno que se apoya en el Otro, en juegos significantes, equivocando el sentido a partir del sin-sentido, modalidad a-semántica de la interpretación que lleva a una infinitización del inconsciente intérprete, produce una amplificación de sentido y Lacan nos advirtió que el síntoma es un pececito voraz que no conviene alimentar con sentido. Otro uso es desde la perspectiva económica, a partir de la sutileza de un chiste que toque la satisfacción pulsional, y así salir del poder ensoñador del sentido. El witz pulsional (1) es un montaje significante que permite tener acceso a la satisfacción pulsional. La explosión de risa, ese acontecimiento de cuerpo es lo que orienta, ya no sólo lo familionario, sino cierta extrañeza que es producto de captar un S1 extraído de esa relación siempre fallida entre S1-S2 que causa sentidos.
Freud nos propuso el disparate de apariencia chistosa que “produce su efecto por suponer el oyente que se trata de un chiste y procura descubrir tras el disparate un sentido. Pero no es posible hallar ninguno: se trata de un disparate.” Es una confrontación con el S1, en su valor de goce, traumático, que el sentido recubre. El sentido de los síntomas es finalmente ante el disparate de la no relación sexual. Una defensa a lo que no es razón y que no se liga, dos definiciones del disparate.
Lacan abordó la poética desde distintas perspectivas: se sirvió de la poética Hindú, de Ponge, de Duchamp, de la poética china, de Dante, etc, me interesa la referencia al formalismo ruso pre-estructuralista. En sus orígenes empalma muy bien con las elaboraciones del últimisimo Lacan con respecto a la interpretación. Esa vanguardia devenida en escuela se asume como una ciencia formal de la poética, que valora las palabras según su valor acústico, puesto que la palabra se transmite a otros especialmente a partir de la acústica; proponen una poética por fuera de la hipnosis del sentido común, rutinario, comunicativo de las palabras. Nació en el contexto de la Primera Guerra Mundial, inicialmente en sus escritos se nota el radicalismo y la ruptura con lo establecido. Una de sus tesis afirma que la finalidad del arte no es la transmisión de un significado, sino crear una nueva experiencia de percepción de los objetos. Shklovski (2) plantea que el artificio, el procedimiento es la clave y que la obra no constituye una creación de la nada, un misterio inaprensible, sino que responde a una construcción, a partir de una serie de procedimientos, donde el proceso de percepción es automatizado y el sujeto tiende a percibir los objetos de la manera más sencilla posible y comprende las realidades a través del lenguaje sustituyendo la cosa por sus nombres, vía consensos; esto implica que en lo habitual, lo rutinario, no captamos los objetos, sino que los reconocemos y englobamos en lo ya sabido. La automatización del lenguaje cotidiano sólo conduce a la ilusión de lo familiar del sentido, por eso la apuesta es a la desautomatización o desfamiliarización del lenguaje poético, donde se fuerza una nueva percepción de los objetos y se rompe con los sentidos cristalizados, una ruptura inesperada con lo establecido que empuja al despertar del espectador. Pusieron en funcionamiento mecanismos desautomatizadores que causen en el receptor un efecto de extrañamiento (ostranenie) y singularización del objeto artístico. “Creemos que el extrañamiento tiene cierta relación con el despertar anhelado por el último Lacan: que el analizante pueda leer lalengua desautomatizando la elucubración de saber que es el lenguaje discursivo que la encubre (3)
A lo que- ahora- llamamos interpretación no recae en la resonancia del sentido, sino en lo que resuena en un cuerpo, una resonancia libidinal: “esta resonancia pone en función el cuerpo y el lenguaje” Provoca efectos de perplejidad, extrañeza, en tanto que evidencia el agujero en lo simbólico e introduce la modalidad de lo imposible como límite. Algunas descolocan y otras despabilan. Saber leer los signos del goce como enigma y agujero en el sentido. El bien decir no es sin el saber leer, interpretar es leer y es un decir del orden del acontecimiento.
“La interpretación es, propiamente, el forzamiento con el cual, desde un sentido común, puede resonar una significación que sólo es vacío (4)” Las interpretaciones deben tocar la fijeza del goce, más allá de la semántica del desciframiento y separar el síntoma del goce fálico; esto abre a una nueva economía y a la posibilidad de un nuevo uso del síntoma, ya no como un conflicto, sino como el modo singular de arreglárselas ahí con eso, para sentirse al menos un poco mejor.

Notas:

Miller J-A (1995-1996) La fuga de sentido, Buenos Aires, Paidós, 2012.1995-1996, pág. 362
Shklovski. (1917) “El arte como artificio”. En: Teoría de la literatura de los formalistas rusos (Antología preparada y presentada por Tzvetan Todorov) México, Siglo XXI, 1991, 55-70
Eidelberg, A.: (2010) Extrañamiento formalistas e interpretación. Congreso Internacional de investigación y práctica Profesional en Psicología VXII Jornadas de Investigación Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del
Miller J-A.: (2006-2007) El ultimísimo Lacan, Buenos Aires, Paidós, 2013. Pág. 17

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