Ecos y reseñasEntrevistasNúmero 1 - diciembre 2013

Entrevista a Rômulo Ferreira Da Silva

por Eduardo Suárez

(18º) Entrevistas- Ferreira Da Silva-ENAPOL3Durante el VI ENAPOL: “Hablar con el cuerpo- La crisis de las normas y la agitación de lo real”, en Buenos Aires, el 23 de noviembre de 2013 realizamos esta enriquecedora entrevista a Rômulo Ferreira Da Silva, AE y presidente de la EBP, y flamante presidente del próximoVII ENAPOL 2015 en Brasil.

 

Eduardo Suárez: Para comenzar, ¿qué has podido extraer de este ENAPOL, qué ecos tiene en vos este Encuentro ya cuando está llegando a su fin?

Rômulo Ferreira Da Silva: Parto del título, de mi primer contacto con el título “Hablar con el cuerpo”, que parecía que se podía pensar como las técnicas de terapias corporal, utilizar el cuerpo para hablar…

Eduardo Suárez: Claro, como el gesto…

Rômulo Ferreira Da Silva: Eso, y después me quedó más clara la intención: tomar el cuerpo como aquello que se tiene, uno se aparta para hablar con su propio cuerpo, para hablar con un cuerpo que se tiene, no un cuerpo que se es.

Entonces me pareció muy interesante el título y justamente por “La crisis de la normas y la agitación de lo real”. La agitación de lo real, como si lo real estuviese ahora agitado, pero no es eso. Cuando las normas funcionaban taponando la aparición de lo real, lo real parecía mas calmo, y ahora se presenta mas agitado. Por eso me pareció que el título podría, de cierta manera, confundir con esto, como si lo real estuviese agitado

Eduardo Suárez: Sí, de hecho se discutió en la mesa en la que estuvieron presidiendo y comentando, Gorostiza y Bassols, hubo una opción así: si lo real era el mismo y ahora había un desorden que lo descubría, o si lo real estaba agitado efectivamente.

Rômulo Ferreira Da Silva: Sí, desde este título, pensaba, para mí lo real es el mismo: como aquello que vuelve al mismo lugar, ese sí es con ley; y lo real sin ley es el mismo en el sentido que no hay previsibilidad para lo real, es siempre mutante. Es interesante decirlo así, es lo mismo porque es siempre mutante, o sea nunca es lo mismo, nunca se puede esperar como llegará lo real.

Eduardo Suárez: Me recuerda a un término que usó en esa mesa Juan Carlos Indart, acerca del “Uno de la repetición”, y el “Uno de la mismidad de la diferencia”, tratando de ubicar ésta cuestión de lo real como sin ley, pero lo nombraba así: “la mismidad de la diferencia”.

Rômulo Ferreira Da Silva: Exactamente, usted me lleva de este Encuentro, ENAPOL, para pensar el congreso de la AMP es exactamente una referencia que nosotros estudiamos, del Seminario XIX de Lacan. Y en el tiempo preparatorio para ENAPOL, tuvimos un seminario acá, el Haun, que fue muy interesante. Exactamente es un Uno que se presenta a partir de toda la matemática , que es muy difícil de acompañar, principalmente porque, al fin, Lacan va a poner la matemática de lado y entonces es muy difícil entusiasmarse, entrar, sabiendo que en una hora va a quedar la matemática de lado.

Entonces este Uno, del que Indart ha hablado, es interesante porque jamás ha tenido, de hecho, un Uno. Es un Uno que se presenta como en retroacción, alguna cosa que podría volverse Uno, es ese Uno el que Lacan trabaja al final. Como se ve en los relatos del pase, como un Uno, un sinthome con TH, que se presenta al final como aquello que nombra algo que nunca había sido nombrado, no porque  estaba perdido sino porque nunca ha existido, en ese sentido, como significante.

La manera como se armó el ENAPOL, también creo que es para destacar: pensar, en cada encuentro, como podemos renovar las cosas. Las conversaciones que tuvieron lugar hoy a la mañana, ¡muy buenas! porque abarcan una comunidad enorme de personas de las tres Escuelas, con la elaboración de tres textos y después una conversación. Pienso que tenemos que enfrentar esta modalidad de la conversación. Tenemos todo el tiempo, la voluntad de trabajar con presentación de textos, preguntas del público después de la mesa y seguir así. Es un ejercicio muy difícil de proponer y mantener esta dinámica de la conversación y he visto que se logró bien. Es un ejercicio de castración también, sentarse a la mesa presidiéndola y no caer en la tentación de tomar la palabra, los presidentes tienen que tener paciencia, hay que sostener el silencio, el tiempo, no pasar inmediatamente a la palabra para responder sino buscar otras personas del público que puedan responder una pregunta que viene del público, aceptar los comentarios sin retrucar inmediatamente…es todo un ejercicio.

Eduardo Suárez: Lo novedoso en el Encuentro es que si bien había sido un dispositivo para  las conversaciones clínicas, en las semi-plenarias es la primera vez que lo veo, así que es interesante esta dinámica que señalas.

Rômulo Ferreira Da Silva: Y que también son trabas menores, la gente se siente menos inhibida, y puede participar. Hay personas que nunca están inhibidas… (risas).

Eduardo Suárez: Pero hay sorpresas, estuve recién en una mesa sobre el eje “Cuerpo de mujer”, y ahí, por efecto de la conversación, justamente, me llamo la atención que lentamente se volvió a discutir algo que en principio a uno le parece que podría quedar olvidado, superado por el psicoanálisis, sin embargo eso se vuelve a discutir: el lugar de la anatomía, o sea la anatomía y el destino. En una época en la que tanto la anatomía puede ser completamente transformada por la ciencia, como también, podríamos decir, la noción de destino propia de un orden, del orden del Nombre del Padre, hoy día queda completamente cuestionada. Pero la sorpresa de la conversación fue que se desplazara el tema del cuerpo de mujer, de la última enseñanza de Lacan, a, nuevamente, la pregunta por el valor de la anatomía.

En esa línea, quiero preguntarte, has presidido una mesa sobre “El cuerpo cosmético”, es decir, los efectos, supongo, de la ciencia respecto de la conformación de los cuerpos hoy.

Rômulo Ferreira Da Silva: Es notable, porque los tres trabajos utilizaron prácticamente las mismas experiencias, es muy interesante, siempre ha habido intervenciones en el cuerpo como en el caso de las Mujeres jirafas, pero estaban en relación a la tradición; respetando la tradición: por ejemplo los rituales iniciáticos en los adolescentes, principalmente, al pasar de la edad de la infancia a la adultez, dentro de una tradición respetando, entonces, la norma.

Eduardo Suárez: Inscriptos en la norma paterna…

Rômulo Ferreira Da Silva: Y ahora con la caída de la importancia del padre, de la verticalidad, se ve por todos lados que cada uno toma, para sí, su propio cuerpo como un objeto, como una mercancía; hay experiencias, no solamente las cotidianas: los tatuajes, el piercing, etc. sino también como arte, tomar el propio cuerpo o el cuerpo del otro como objeto de arte para intervenirlo, como es evidente.

El hombre, por ejemplo, que se ha escrito el código de barra, el otro que se ha tatuado la marca Cartier, las escarificaciones, las experiencias de Orlan implantándose cuernos, las personas que cotidianamente se hacen tatuajes uno y otro y más, más y más… toman su propio cuerpo para exponer. Es muy notable esto del cuerpo cosmético: aquellos que quieren cosmetizar, maquillaje, piercing, coberturas, escarificaciones; es cosmetizar pero al mismo tiempo, el propio cuerpo es como un cosmético contra aquello que es lo real, es también una manera de tratar al cuerpo en relación a lo real.

Y una referencia tomada pero poco discutida, hoy en la mesa, que yo pienso que es importante ahí, es la referencia de Lacan en el Seminario VII cuando habla de las barreras para llegar al campo central del  deseo, la barrera del bien y la barrera de  lo bello. La barrera de lo bello que es un reparo para ir hasta el campo central donde no hay nada, el das Ding, decía Lacan, pero también para acoger de vuelta a aquellos que se fueron hasta el campo central del deseo, para que no queden desorientados, desolados, podríamos decir. Es la manera, pienso, que lo bello, en la cuestión estética que es, no tiene que ver con la belleza porque al mismo tiempo que es una construcción estética, tal vez también ahí podemos pensar el amarre, el anudamiento con la ética del psicoanálisis; porque la barrera de lo bello no es necesariamente bella, es como una mezcla con el horror que se ha podido experimentar.

Eduardo Suárez: En lo que decías antes, me hiciste recordar respecto de los cuerpos como objetos, lo que contaba aquí Eric Laurent el año pasado, que había estado en una playa muy familiar y veía a unos padres con sus hijos y toda la familia tradicional pero el padre con el cuerpo todo tatuado. Esto me hacía pensar en la convivencia, no que se acabó el reino del nombre del padre, sino que algo que puede coexistir en un mismo sujeto: ocupar el lugar simbólico del padre con sus vacaciones su regularidad y al mismo tiempo hacer con su cuerpo otra cosa. Me hizo pensar la cuestión de la mezcla, que vos tomabas ya desde la perspectiva de lo real.

Respecto del tema de lo bello, te pregunto algo respecto de tu pase, de tu testimonio. Si bien, presentarás en las Jornadas de la EOL, acá no está programado tu testimonio. ¿Se podía encontrar un eco del ENAPOL en tu pase? Te pregunto sobre tu pase porque tuvo muy buena recepción, tenía algo de belleza en su escritura, me lo han dicho otros, no solo lo digo yo. Lo pensé cuando lo escuche, algo del estilo,  por lo menos para los argentinos que nos hemos apasionado con Jorge Amado, algo de los colores de Brasil y de una subjetividad que no queda aplastada por el sufrimiento, en ningún momento. Hay sufrimiento, hay desborde de lo real, pero hay al mismo tiempo, todo el tiempo, una emergencia del sujeto y una respuesta que podemos leer en muchas de las escenas que constituyen tu testimonio. No se si será hablar con el cuerpo, pero sí hay un cierto decir en esas imágenes y en esas pinturas.

Rômulo Ferreira Da Silva: Es muy interesante porque Laurent ha hecho una referencia a Fellini, en Amarcord. He visto nuevamente el film y es como contar mi historia, con mis tías, el comienzo de la experiencia sexual, mi historia por Fellini.

Y al mismo tiempo tuve una experiencia muy significativa con mi cuerpo porque quería ser más grande todo el tiempo. Cuando tenia 9 años ya quería tener 15 porque quería ser grande, tener la vida de adulto, entonces quedaba muy molesto, aburrido con mi cuerpo pequeño, no había barba…Quería ser grande: andaba en el auto con mi padre, con mi familia y ponía almohadas para ser mas alto, pedía un cigarrillo de juguete y quedaba fuera del auto haciendo que fumaba, como si fuese grande.

De hecho eso ha sido un sufrimiento, un tanto divertido, como síntoma, a la distancia, porque se ve esto en los niños. La hija de mi sobrina, mi sobrina nieta, la he escuchado hace poco: ha dicho que no aguantaba más la vida porque ella comía, obedecía todo y no crecía, no crecía nunca… (risas). Y recuerdo de esto, el sufrimiento con mi cuerpo de niño, que yo no soportaba.

Eduardo Suárez: Ahí la vigencia del orden tradicional, hoy en día ya incluso ha pasado de moda el “síndrome el Peter Pan”, de gente que no quiere crecer traumatizada por el crecimiento mismo, estamos en otra época! (risas)

Bueno Rómulo, una consideración de la creación de nuestra Sección…

Rômulo Ferreira Da Silva: Primero, ¡felicitaciones! Cuando he recibido la noticia me ha gustado mucho, porque hace un año hablamos de esto, entonces es muy buena la noticia y ver que hay un trabajo, otra Sección en la Argentina que está muy próxima, y a pesar de estar muy cerca, a 60 Km. de la sede de la EOL, así mismo es interesante tener otra sección.

Me llamó la atención, por el problema que tenemos en Brasil que como en Argentina había unos adherentes y se ha cerrado la entrada de adherentes. Los adherentes eran miembros de Sección pero no eran miembros de Escuela. Ha sido cerrado esto en Argentina y se ha terminado con esa categoría; pero en Brasil no, no se ha hecho una entrada colectiva de adherentes, entonces hay aun algunos adherentes en Brasil. Pero no se entra más así, como por continuidad nosotros interrumpimos también las entradas correspondientes. Entonces hay consecuencias, tanto en las Secciones como también en las  Delegaciones, porque no hay muchos miembros. La gente que trabaja en torno del psicoanálisis de la orientación lacaniana, no se siente concernida. Mismo aquellos que no quieren ser miembros de la Escuela, porque piensan que no hay grandes recorridos aún y que hay que esperar un poco más; pero quieren trabajar localmente. Más hoy, no hay esa posibilidad de inscribirse en las Secciones y Delegaciones en Brasil.

Entonces he visto los “participantes” en la Sección La Plata, los asociados que no son miembros de Escuela, pero son asociados de la Sección y no tienen que ver con el estatuto de la EOL.

Entonces me pareció interesante pensar un estatuto, que contemple cuales son las implicancias de ser miembro asociado de una Sección y con la Escuela. Porque los problemas como con los adherentes pueden empezar así: comenzar a decir “queremos entrar, ya somos asociados hace años ahora queremos ser miembros”. Entonces ¿Cómo piensan manejar esas cosas, cómo la Escuela, cómo la AMP ha pensado eso?, porque ha sido un problema hace poco.

Eduardo Suárez: Sí, todavía no están terminados los reglamentos, los estatutos, pero se puede dar un debate al respecto acerca de lo que puede generar esa categoría. Porque también puede generar una buena inscripción, depende de las incumbencias que se le adjudiquen a esa categoría, de las posibilidades de trabajo que tengan los asociados a nivel, por ejemplo, de las jornadas de la EOL; es decir qué lugar le puede dar la Escuela a los asociados de esta sección. Tal vez se extienda esta figura, y eso lleve más tranquilidad a éste otro síntoma del crecimiento, el de ¿cómo crecer preservando un cierto orden posible?

Rômulo Ferreira Da Silva: Estoy de acuerdo, me ha gustado mucho ver una lista de varios asociados en La Plata, y por eso me interesé inmediatamente. Pienso que es posible hacer eso, en Brasil incluso, de una manera que no sea la repetición de los adherentes. Estar en la formación de cada uno que se acerca a la Sección, es decir, como la Escuela de una cierta  manera se responsabiliza de ese control, control de cualidad mismo, como función de Escuela por un control interno y externo.

Eduardo Suárez: En nuestro caso tiene algo de invento esa categoría, de parte del Consejo de la EOL, pero puede haber habido ciertas condiciones para que ese invento sea posible, porque los pedidos de entrada a la Escuela y a la AMP, desde La Plata, se intensificaron en los últimos años, y digamos que entramos unos pero podrían haber sido otros, había una cierta paridad en términos de formación. Entonces esta diferencia entre miembros y asociados en La Plata no es tan marcada y ya de entrada me parece que el tema es que hay que encontrar la forma de darles un lugar en el trabajo y responsabilidades a nivel de la Sección, y de esta manera hacer fecunda esta categoría.

Bueno, te agradecemos muchísimo, Rômulo.

 

Texto establecido por Cristina Coronel, revisado por Eduardo Suaréz y Rômulo Ferreira Da Silva.

3 comentarios en “Entrevista a Rômulo Ferreira Da Silva

  1. «La barrera de lo bello, no es necesariamente bella», referencia de «La ética» que invita a leerse con la teoría del escabel. Además de una invitación, puede leerse un ejercicio interesante en la dinámica de la entrevista: el entrevistado se atreve a entrevistar, y el entrevistador consiente la viceversa como si nada. Gracias!

  2. De esta amplia y rica conversación entre Eduardo y Rômulo, me interesa destacar un eco del ENAPOL que Rômulo señala para pensar el tema del próximo Congreso de la AMP, respecto de lo real sin ley y el Uno: “el Uno en retroacción”, el sinthome del final de análisis que “nombra lo que nunca había sido nombrado”. Y precisamente dicho por un AE, considero que es un detalle valioso. Porque hay lo imposible de nombrar, entiendo que el nombre- sinthome del final nombra un nuevo funcionamiento, singular, para arreglárselas con ese real sin ley “que es siempre mutante”, imprevisible, inarticulable y en ese sentido imposible (si tomamos la referencia de Lacan en su Seminario 23).
    Entonces, este “Uno en retroacción” que nombra lo que “nunca había sido nombrado” ¿implica nombrar lo imposible, articularlo al significante; o más bien nombra el cercamiento de lo real imposible que nunca podrá engancharse al significante?…Encuentro una posible respuesta a esta pregunta en la intervención testimonial de Rômulo, en las XXII Jornadas Anuales de la EOL, que María del Pedro reseña muy bien: “Lo real tocado por lo real, por fuera de las palabras mentirosas, es real sin ley…lo incomprensible, lo imposible, lo contingente. Así delimita ese agujero que la lengua hace en lo real del cuerpo…”

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