BibliotecaNúmero 14 - diciembre 2019

El sabor de la pesadilla

SEGUNDA NOCHE DE BIBLIOTECA: ¿Y SI LAS PESADILLAS FUERAN GRIETAS DEL INFIERNO?EOL Sección La Plata,  14 de agosto de 2019

Silvina Molina

 

“Loada sea la pesadilla, que nos revela que podemos crear…”

Jorge Luis Borges

En primer lugar, quisiera contarles como fue la invitación de la Comisión de Biblioteca para participar de esta noche. Era temprano por la mañana y recibí un llamado, la comunicación fallaba, a lo lejos una voz, que iba y venía, solo alcanzaba a escuchar algunas palabras sueltas, Biblioteca, 100 años de Borges, pesadilla, poesía… pero no tenía la menor idea de con quien hablaba, por momentos me quedaba sola repitiendo hola, hola… y ya no había nadie del otro lado, pero rápidamente volvía a marcar ese número desconocido. Luego de más de 20 minutos en esta desesperante repetición, la realidad se restableció, era Sonia, la invitación era más que linda y acepté. Muchas Gracias.

Bueno, lo primero que decidí fue que no iba a abordar el tema de la pesadilla ni por el lado del despertar ni por el lado de la angustia, seguramente estén pensando que entonces no voy a abordar la pesadilla…pero mi experiencia analítica me mostró otro sesgo de la misma, le dio otro sabor, incluso hoy, hasta podría decir que le tengo una cierta simpatía. Pero ¿cómo iría a trasmitir esto? y además ¿articularlo con Lacan y con Borges?

Lo que me gustaría intentar es un breve elogio a la pesadilla, no solamente porque ésta nos acerca a lo real, a lo imposible, a lo impensable, a lo que está por fuera de la representación y a lo insoportable, sino porque ésta, quizás, nos permite imaginar un real posible y, tal como lo dice Leonardo Gorostiza, abrirnos así el camino “hacia la dignidad de la invención de cada uno” (1).

Decir Lacan y Borges solo me conduce a una persona, a una gran lectora, a una amiga de las letras, de las poéticas, de las lecturas lacanianas. Y esta invitación es para mí la oportunidad de continuar conversando con ella por los mismos medios en que lo hacíamos. Nuestro lazo era simple y reducido, nos limitábamos a intercambiar sobre el arte y el psicoanálisis, nada más. Compartíamos el gusto por descubrir una línea mínima de algún artista en la enseñanza de Lacan, conjeturar varias escenas alrededor de ellos, intercambiar referencias, jugar con las lenguas, inspirar nuevas lecturas y empujar a la escritura; no hablábamos por teléfono, preferíamos escribirnos varios y variados mails, algún encuentro cada tanto nos alcanzaba. Alejandra Eidelberg ya no está, pero yo voy continuar inventándola cada vez que la leo.

Por eso comencé leyendo su texto: “Lacan, lector, arma redes discursivas” (2) donde Eidelberg nos sugiere pensar al Lacan escritor comenzando la partida de sus escritos de la mano de Borges y casi al final de su partida, abriendo sus Otros Escritos, de la mano de Beckett.

Para aquellos que no leyeron este texto les cuento que la referencia que toma es una nota al pie, que se encuentra en la página 34 del texto de Lacan “La carta robada”, en la cual éste afirma que la obra del señor Jorge Luis Borges armoniza con “el phylum de nuestro discurso” (3), por lo tanto, la literatura borgeana queda entramada al discurso lacaniano. Para decirlo en palabras de J.-A. Miller: “hay algo de Lacan en Borges y algo de Borges en Lacan” (4).

Teniendo en cuenta esto, me puse a escuchar una conferencia dictada por Borges en el Teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires en 1977 titulada “La pesadilla”. Se trata del segundo encuentro de siete conferencias que realizó y que hoy las podemos escuchar en youtube o leerlas, ya que se encuentran publicadas en un libro titulado “Siete noches”.

Bastó con escuchar las primeras líneas de la misma para que el entramado se hiciera evidente, Borges comienza diciendo: “los sueños son el género, la pesadilla la especie” (5), define al género como una obra de ficción, como una “modesta eternidad” (6).

Esa biblioteca que es la memoria de Borges nos cuenta que, para los salvajes, los sueños son un episodio de la vigilia pero que para los poetas es posible que toda la vigilia sea un sueño tal como nos lo enseñaron Freud y Lacan, después podemos discutir si este último sostiene lo mismo al final de su enseñanza.

De la especie… lo que nos sugiere Borges es recordar los nombres de la pesadilla en otras lenguas, que por cierto fueron utilizados por Lacan en varios de sus Seminarios, al menos hasta el Seminario de La Angustia(1962-63). Veamos:

“En griego la palabra es efialtes: Efialtes es el demonio que inspira la pesadilla (…) En alemán tenemos una palabra muy curiosa: Alp, que vendría a significar el elfo y la opresión del elfo, la misma idea de un demonio que inspira la pesadilla (…)En latín tenemos el incubus. El íncubo es el demonio que oprime al durmiente y le inspira la pesadilla” (7).

Seguramente recordarán que esta misma idea se encuentra en Lacan en su Seminario 10, en la clase del 5 de diciembre de 1962 en donde dice: “la pesadilla es el íncubo o el súcubo, aquel ser que te oprime con todo su peso opaco de goce extranjero, que te aplasta bajo su goce” (8).

Vuelvo a Borges, según este autor la palabra más sabia y ambigua la encontramos en su nombre inglés, la pesadilla: thenightmare, que significa para nosotros “la yegua de la noche” (9).Hay otra interpretación que puede servirnos y que haría que esa palabra inglesa nightmare estuviese relacionada con Märchen, en alemán. Märchen quiere decir fábula, cuento de hadas, ficción; luego, nightmare sería la ficción de la noche.

Escuchar nigthmarenos conduce inmediatamente al Seminario 4 (1956-57),La relación de objeto, en la clase del 8 de mayo de 1957, en la que Lacan, al igual que Borges, basándose en el libro de Jones sobre la pesadilla, utiliza esta palabra para explicar lo que le sucede a Juanito, lo cito: “La pesadilla se llama nightmare, o sea caballo de noche” (10), lo más opaco de la temática onírica.

Si bien son varias las aristas para comentar al respecto, por ejemplo, podríamos tomar el sesgo del origen demoníaco que inspira la pesadilla, así como también la opresión que causa, su opacidad, o simplemente acentuar que se trataría de una ficción de la noche. Este es el camino que me gustaría tomar, porque tal como afirma Borges, de todas las operaciones del alma la más difícil es la invención y en “el sueño nosotros inventamos de un modo tan rápido que equivocamos nuestro pensamiento” (11). ¿Acaso esto no es lo que anhelamos en un análisis? ¡Que eso se equivoque, que surja algo nuevo!

Borges encuentra su camino en esta conferencia de la mano de los poetas, nos recuerda una frase de Petronio citada por Addison, que dice: “El alma, sin el peso del cuerpo, juega” (12). Cuando tenemos una pesadilla lo importante no son las imágenes. Lo importante es lo que éstas producen, es decir, sus efectos.

Sin el peso del cuerpo el alma juega a inventar:una modesta eternidad si todo es sueño o, en caso de la pesadilla, una modesta instantánea a la hora de la angustia, una imagen que tal vez sea, como dice Lacan en su Seminario 11 (1964),Los Cuatro Conceptos del Psicoanálisis, una tea que “-por sí sola prende a lo que toca, y no vemos lo que quema, porque la llama nos encandila ante el hecho de que el fuego alcanza lo Unterlegt, lo Untertragen, lo real” (13).

En esta frase Lacan nos propone pensar que la pesadilla alcanza un real, y esto es exactamente lo que él espera de una interpretación, de su interpretación renovada por su última enseñanza.

En este punto recuerdo una cita que está siendo muy trabajada en nuestra comunidad, en miras al próximo congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis: “El sueño: su interpretación y su uso en la cura lacaniana”. Esta cita se encuentra en «La ponencia del ventrílocuo», de J-A. Miller, en la cual éste nos propone inspirarnos en el modelo de la pesadilla,presentado por Lacan en el Seminario de “Los cuatro conceptos”, para pensar la interpretación analítica. Lo cito:

“Propongo, entonces, que la interpretación eficiente del analista es una pesadilla. Pero una pesadilla de la cual no se puede huir trasladándose al fantasma del mundo, al fantasmundo” (14).

Pareciera que Miller está pensando en un despertar posible cuando nos propone una interpretación que, lejos de relanzar nuevos sentidos que puedan llevarnos a continuar durmiendo, apunte un poco más allá de ese no querer saber nada del goce, o en términos freudianos ¿podría el analista “no ser ese vigilante nocturno encargado de proteger nuestro reposo contra posibles perturbaciones” (15)?

Me parece que, si nuestra experiencia analítica nos demuestra que no toda interpretación se eleva a la dignidad de la pesadilla, hay algunas que sí, las llamamos inolvidables y nos enseñan que no es tan fácil volver a dormirse después de ellas. Lo mismo sucede con las pesadillas si alcanzan un real, la angustia es inevitable allí donde nos topamos con lo que no hay, es decir, la relación sexual, pero tal vez en esa oscuridad seamos capaces de imaginar algo nuevo, algo que no pertenece, podríamos decir, al fantasmamundo, a este mundo, sino a lo real, al de cada uno. Quizás después del horroroso encuentro con lo real traumático ex -sista algo, algo que no sería ni sueño ni pesadilla, sino una nueva especie, una especie que no tenga el color de la angustia, ni el sabor del terror, y que tal vez solo nos de risa.

Me parece que tanto Borges, como Lacan, y Miller, hacen un elogio a la pesadilla, a esa pesadilla capaz de abrir una grieta en el pensamiento. Tanto el Lacan del Seminario 11 como el Miller de la ponencia antes mencionada, resaltan el hecho de que solo por la vía de la pesadilla conseguiríamos un poco de progreso. Si y solo si entendemos el progreso como efectos de creación y no de repetición, efectos que, como la interpretación y la poesía, despiertan, pero no para seguir soñando sino para abrirnos el camino, hacia la dignidad de la invención de cada uno.

Voy a concluir con un poema de Borges, titulado “Efialtes”:

En el fondo del sueño están los sueños. Cada
noche quiero perderme en las aguas obscuras
que me lavan del día, pero bajo esas puras
aguas que nos conceden la penúltima nada
late en la hora gris la obscena maravilla.
Puede ser un espejo con mi rostro distinto,
puede ser la creciente cárcel de un laberinto,
puede ser un jardín. Siempre es la pesadilla.
Su horror no es de este mundo. Algo que no se nombra
me alcanza desde ayeres de mito y de neblina;
la imagen detestada perdura en la retina
e infama la vigilia como infamó la sombra.
¿Por qué brota de mí cuando el cuerpo reposa
y el alma queda sola, esta insensata rosa?

Muchas gracias por esta invitación, ojalá tengan alguna pesadilla esta noche, espero que algo que no se nombre los alcance, que su imagen perdure en sus retinas y que, al fin, por fin brote esa insensata rosa, para que así puedan sentir el sabor de la pesadilla.

A Alejandra por su despalabra que habla aun… 

 

Notas: 

  1. Gorostiza, L.:“Carta de Leonardo Gorostiza a los colegas de la Euro Federación de Psicoanálisis”, PIPOL V Primer Congreso Europeo de Psicoanálisis. En: http://www.europsychoanalysis.eu/site/page/es/7/es/pipol_news_50_-_04072011#article-box-137
  2. Eidelberg, A.:“Lacan, lector, arma redes discursivas”, en letra. poéticas. lecturas lacanianas, Tres Haches editores, Buenos Aires, 2014.
  3. Ibíd: pág. 33.
  4. Miller, J.-A.: “Yo soy el periodista de Lacan”, entrevista realizada por María Esther Gilio, en Página 12. En: https://www.pagina12.com.ar/1999/suple/psico/99-11/99-11-11/psico01.htm
  5. Borges, J., “La pesadilla”, Segunda Conferencia de Sietes Noches. En: https://www.youtube.com/watch?v=Cg8vabaJEo8
  6. Ídem.
  7. Ídem.
  8. Lacan, J.: “Lo que engaña”, El Seminario, libro 10, La Angustia, Paidós, Buenos Aires, 2008, pág. 73.
  9. Borges, J.: “La pesadilla”, Segunda Conferencia de Sietes Noches. En: https://www.youtube.com/watch?v=Cg8vabaJEo8
  10. Lacan, J.: “Circuitos”, El Seminario, libro 4, La relación de objeto, Paidós, Buenos Aires, 2008, pág. 306.
  11. Borges, J.: “La pesadilla”, Segunda Conferencia de Sietes Noches. En: https://www.youtube.com/watch?v=Cg8vabaJEo8
  12. Ídem.
  13. Lacan, J., “Tychey Automatón”, El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 2001, pág. 67.
  14. Miller, J.-A., “La ponencia del ventrílocuo”, Introducción a la clínica lacaniana, Barcelona, RBA, 2006, pág. 443.
  15. Freud, S., “Realizaciones de deseo”, Lecciones introductorias al psicoanálisis, 1915-16. Parte II Los sueños. Lección XIV, Lopéz Ballesteros.Bibliografía:Borges, J.: “La pesadilla”, Segunda Conferencia de Sietes Noches. En: https://www.youtube.com/watch?v=Cg8vabaJEo8

    Eidelberg, A..:  “Lacan, lector, arma redes discursivas”, en letra. Poéticas. Lecturas lacanianas, Tres Haches editores, Buenos Aires, 2014.

    Freud, S.: “Realizaciones de deseo”, Lecciones introductorias al psicoanálisis, 1915-16. Parte II Los sueños. Lección XIV, Lopéz Ballesteros.

    Gorostiza, L.: “Carta de Leonardo Gorostiza a los colegas de la Euro Federación de Psicoanálisis”, PIPOL V Primer Congreso Europeo de Psicoanálisis. En: http://www.europsychoanalysis.eu/site/page/es/7/es/pipol_news_50_-_04072011#article-box-137

    Lacan, J.: “Circuitos”, El Seminario, libro 4, La relación de objeto, Paidós, Buenos Aires, 2008.

    Lacan, J., “Lo que engaña”, El Seminario, libro 10, La Angustia, Paidós, Buenos Aires, 2008.

    Lacan, J.: “Tychey Automatón”, El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos del psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, 2001.

    Miller, J.-A.: “Yo soy el periodista de Lacan”, entrevista realizada por María Esther Gilio, en Página 12. En: https://www.pagina12.com.ar/1999/suple/psico/99-11/99-11-11/psico01.htm

     

    Notas: