BibliotecaNúmero 12 - diciembre 2018

El otro Lacan: de la dialéctica del deseo a la fijeza del fantasma

SEGUNDA NOCHE DE BIBLIOTECA. PRESENTACIÓN DE: EL SÍNTOMA AL FANTASMA. Y RETORNO—EOL Sección La Plata, 19 de septiembre de 2018

 

 

 

Alberto Justo

 

Agradezco a la Secretaría de Biblioteca por la invitación a esta noche para la presentación del curso de J.-A. Miller –publicado en el mes de junio de este año–: Del síntoma al fantasma. Y retorno, texto establecido por Silvia Tendlarz y traducido por Silvia Baudini.

En su aspecto formal este curso fue dictado desde noviembre de 1982 a mayo 1983 desplegado a lo largo de 25 capítulos y una contratapa a cargo de Osvaldo Delgado.

A los fines de comentar y alentar la lectura de este curso quisiera poder transmitirles algunos de los puntos que fui encontrando a lo largo del texto que fueron despertando mi interés y que quisiera compartir con ustedes.

En primer lugar, quisiera destacar los antecedentes y la coyuntura en la que fue dictado este curso, que podrán leer ya en las primeras páginas: la interrupción del curso que venía dando como profesor en la Universidad de Vincennes, la disolución de la Escuela Freudiana de París, su entrada como practicante del Psicoanálisis y, sobre todo, la muerte de Jacques Lacan.

Planteado así, se podría caer en la tentación de inscribir este texto en un documento histórico, que por el tiempo transcurrido y estos hechos bien podría serlo. Pero Miller mismo se encarga de sacarlo de allí rápidamente al establecer un punto de partida: “promover otro Lacan” diferente del que había sido interpretado durante casi 30 años. Este antecedente fue destacado también por Osvaldo Delgado, donde señala que Miller realiza su propuesta delante de Lacan mismo en el congreso de Caracas, realizado dos años antes, y que consistió en oponer a la dialéctica del deseo la fijeza del fantasma.

El segundo punto que quisiera subrayar es el título del curso, allí podemos decir que encontramos tres palabras plenas para el psicoanálisis: síntoma, fantasma y retorno y tres vacías: del, al, y. La combinación de estos significantes en el título ya nos anticipa la dinámica y el ritmo que se mantiene a lo largo de todo el curso. Si bien la necesidad de la exposición e investigación imponía que en las primeras clases comenzará por acentuar la disyunción del síntoma y del fantasma como dos dimensiones clínicas y pusiera de relieve lo que los diferencia en su funcionamiento y el valor de índice en el desarrollo de la cura;  esta modalidad de ninguna manera descuida la conexión estrecha del síntoma y del fantasma –ya que ambos son dos modos de gozar del sujeto–, ni la implicación del fantasma en el síntoma, como tampoco el lugar privilegiado del síntoma y el fantasma en el comienzo y en el final de la cura.

El curso explora de manera rigurosa las distintas maneras en que la clínica psicoanalítica interroga, por ejemplo, la entrada en análisis, la urgencia subjetiva, el cuerpo sufriente, los tipos clínicos, el fin del análisis y el dispositivo del pase entre otros. Estos son algunos de los temas que el lector podrá encontrar desarrollados en este curso.

Un tercer punto es lo que llamaría “perlitas” que podrán encontrar a lo largo del curso donde combina la investigación propiamente dicha con ciertos acontecimientos que son volcados en las clases y que interpreto como una transmisión viva del psicoanálisis de la orientación lacaniana, dándonos una perspectiva de las consecuencias que tuvieron años después.

Mencionaré al menos dos: la elección del nombre del seminario de Lacan próximo a publicar y la creación del grupo de investigación sobre el psicoanálisis con niños CEREDA.

En el primer caso la elección recayó en la publicación de El Seminario 7, La ética del psicoanálisis, esto lo podrán encontrar en la clase del 8 de enero de 1983, el capítulo VIII donde destaca el valor decisivo que le otorga al “establecimiento” (1)  ( lo llama así por primera vez) de esta publicación, en tanto que toma la iniciativa, “va a la ofensiva” en un momento crucial para el psicoanálisis de la orientación lacaniana (ya no está Lacan para consultarle). Cito dos párrafos de este capítulo: “El Seminario 7 ocupa para Lacan un lugar aparte. Es una de las primeras razones para elegir publicarlo. Pero también porque para nosotros constituye hoy una advertencia que me parece de lo más oportuna (…) Un retorno a la clínica, a condición de que ese retorno se acompañe por la dimensión ética de la experiencia analítica (…)  Porque este seminario considera que la finalidad del psicoanálisis no solo es una cuestión técnica sino ante todo una cuestión ética”. (2)

La otra razón que destaca Miller anida desde el comienzo mismo de este curso, donde el Otro barrado se presenta como lo que soporta al fantasma, y bien en el Seminario 7 Lacan realiza también una sustracción que consiste en barrar la letra prínceps de las morales, es decir, la B mayúscula del Bien. En el lugar de esa B barrada Lacan promueve otra cosa que sorprendió a los alumnos de su época, la C mayúscula de la Cosa, das Ding inaugurando así un recorrido que extenderá en sus próximos tres seminarios (la transferencia, la identificación y la angustia) donde podemos trazar un eje que va del das Ding, el agalma, el vacío, concluyendo en el único afecto que no engaña: la angustia, donde ya se plantea efectivamente el objeto a como maniobrable y avanza a la definición de este objeto como real. Concluyendo que “a partir de la ética del psicoanálisis Lacan emprende la tarea de hacer entrar la consideración y el manejo de lo real en la práctica del psicoanálisis”. (3)

El segundo apartado, o “perlita, que quería compartir con ustedes lo podrán encontrar en el capítulo XV. Partiendo de la pregunta acerca de la causación del sujeto y de que en la práctica hay algo más que el significante –lo cual este curso insiste una y otra vez–, destaca que Lacan trató de situar allí operaciones lógicas, incluso para el elemento que no es significante en la estructura subjetiva, y de operar con eso en la estructura. Y esto se reparte también en las dos vertientes. En la práctica, coloca síntoma y fantasma y a nivel de las operaciones, alienación y separación. A la luz de estas coordenadas podemos encontrar, en el apartado “Eso habla de él”, la referencia a unas jornadas de estudio sobre psicoanálisis con niños, donde los desarrollos de este curso permiten abrir una puerta inédita en esta clínica del Campo Freudiano. Cito un párrafo que resume –a mi entender– la acción de estas dos operaciones: “En efecto, la inscripción del sujeto en el significante no basta para terminar la causación de los sujetos. También hace falta otra operación que no concierne al significante sino por el hecho de que el sujeto se excluye de él. Hace falta las dos operaciones, la segunda cierra a la primera”. (4)

Para concluir este pequeño trabajo me gustaría destacar cómo las últimas clases retoman el problema de la psicosis, claramente no en una perspectiva diferencial, pero sí con resonancias en la clínica actual, que más allá de que pasaron 35 años desde que fue dictado, nos actualiza en una clínica que no se reduce a lo estructural.

 

   

 

Notas: 

(1) Miller, J.-A.: Los Cursos psicoanalíticos. Del Síntoma al fantasma. Y retorno, Paidós, Buenos Aires, 2018, pág. 143.

(2) Ibíd, pág. 144.

(3) Óp. Cit. n°1, pág. 157.

(4) Óp. Cit. n°1, pág. 261.