Jornadas y CongresosVIII Jornadas Anuales EL NO-TODO Y EL ANALISTA

Dupla: No-todo y política del psicoanálisis

No-todo y política del psicoanálisis

Dupla: No-todo y política del psicoanálisis

Responsables: Rosana Salvatori y Cecilia Valfiorani

Integrantes: María Paula Carasatorre, María Constanza Gascón, María Fabiana Municoy, Lorena Parra, Yasmina Romano, Marisa Saad, Paula Vallejo.

El título plantea una conjunción que abre una distancia entre ambos conceptos: el no-todo y  la política del psicoanálisis; evita así tomar en bloque  ideas que recaerían más bien en la disancia lacaniana.

En la “Nota italiana” Lacan diferencia dos campos: el de la humanidad, campo de lo social, y el del psicoanálisis, que es un modo de lazo social que “hace estallar el Uno de la sociedad…pluraliza el todo de la sociedad”. (1)

El giro gramatical de la “y” por la “coma”: “No-todo, es política” (2),  siendo la coma fundamental, afirma una orientación que nos puso al trabajo en torno a la pregunta  ¿Cómo pensar la incidencia del deseo del analista orientado por una política del no-todo tanto en su dirección al Otro social, como en la formación de los analistas?

Extensión

Entre extensión e intensión hay un anudamiento topológico, de extimidad, que Lacan formuló en la “Proposición…”. Allí los temas del Otro social que aparentemente tienen poco que ver con la práctica y con el pase, sin embargo, definen la política del psicoanálisis como política del síntoma. Si en la extimidad no hay un límite entre interior y exterior, la política que se orienta por el no-todo, es también “congruente con una topología en la que el límite es un borde…que no pertenece a la cosa y así define” (3).

El no-todo es un límite en sí mismo que incide definiendo una política de Escuela tal como Lacan la inventó, como un conjunto lógicamente inconsistente… sin universal.  «No–todo», en el sentido que se presenta bajo la forma de una serie a la cual le falta una ley de formación… regido por la función…de S de A barrada. De ello deriva que, paradójicamente, el único enunciado capaz de colectivizar la Escuela es el que la nombra no–toda. (4)

¿Cómo abordar entonces esta paradoja? ¿Qué consecuencias tiene la política del no-todo, la política del síntoma, en aquello que llamamos la acción lacaniana? ¿De qué manera el deseo del analista puede incidir en la práctica de cada uno en las instituciones? Por último ¿Cómo pensar la extensión de la Escuela misma en una época en que la admisión de nuevos miembros es restringida? ¿Zadig incide en nuestra formación? ¿De qué modo?

Incidir

Frente a la inexistencia de la proporción sexual entre seres hablantes, Lacan progresa en su enseñanza hasta pluralizar el Nombre del Padre, haciendo de él un síntoma entre otros, que intenta suturar el agujero. Pasamos de una sociedad represiva a una permisiva en cuanto al goce. Hay que poder leer las distintas respuestas al agujero en su pluralidad: en algunos casos responden las burocracias, en otros, el discurso universitario con sus protocolos, a veces, la exaltación de lo religioso y sus fanatismos, otras, el sujeto del individualismo democrático como efecto del capitalismo, el objeto a en el cenit social.

Se trata de leer el imposible en juego para pensar el modo de incidir desde una posición notodista.

¿A partir de qué incidimos? De los principios radicales del psicoanálisis frente a los que no cedemos. Sin estándares preestablecidos. Uno de ellos es la autoautorización sin Otro, aunque con “algunos otros”. “La autoridad auténtica es un acto en soledad pero no es un acto solitario” reconoce “la autoridad de cada uno que se autoriza en una serie sin ley previa”. (5) Esos principios deben tener en cuenta las realidades a las que se aplican para poder leer los envoltorios del “no hay” con el “hay”.

Si lo que se espera de un análisis es que le haya enseñado al analizante a leer de otra manera, saber leer más allá del falo, en una lógica abierta a la contingencia que haga lugar a lo que no estaba escrito, podemos proponer que saber leer de otra manera es un nombre del deseo del analista. Ejemplos de esta operación de lectura en la que insiste la acción lacaniana respecto del Otro social son: la puesta en valor de “algo nuevo en el amor” en su dimensión real como respuesta al cinismo presente en los lazos contemporáneos; “lo femenino fuera de género”, significante con el que la Escuela apunta a alcanzar una incidencia real en el debate con los feminismos; “ser dócil a lo trans y no a los trans”, en tanto el psicoanálisis, está comprometido ahí dentro frente al efecto de la reivindicación de la despatologización; “¿Pueden confinarse las diversas formas de gozar?”, título con el que Bassols articuló un significante amo de la pandemia, al goce, ese elemento que las “democracias participativas recubren…en un imaginario de cuerpos y de sentidos” (6);   “la batalla del autismo” que pone a los analistas en la trinchera política en el intento de hacerse escuchar, hablando la lengua del Otro, subrayando la singularidad y dignidad de las invenciones del sujeto autista.

Son numerosas las instituciones en  las que la acción lacaniana se despliega: hospitales, centros de salud, cárceles, escuelas, CPA, etc. Por otro sesgo, los analistas transmiten el psicoanálisis dentro de la Escuela, en los institutos del Campo Freudiano, en la Universidad y en todos aquellos lugares a los son llamados a dar conferencias y a participar en medios de comunicación.

El no-todo como límite en sí mismo se articula a la incidencia si suponemos que incidir es interpretar “lo que no anda” por fuera de cualquier política de asimilación, poniendo en acto cada vez, y bajo el signo de la prudencia, de la discreción, la inexistencia del Otro que el discurso del amo intenta velar. Incidir no siempre hará acontecimiento de cuerpo, pero supone la interpretación bajo ciertas condiciones de transferencia.

Si en El Seminario, Libro 19, Lacan afirma que “El no-todo no resulta de que nada lo limite, ya que el límite se sitúa allí de otro modo” (7),  concluimos con nuestra propuesta tomando las palabras de M.A. Vieira cuando afirma que, a partir del Seminario, Libro 20, podemos tomar el límite de una manera distinta en tanto “él no es un punto de llegada sino de salida…como aquel elemento de la serie que no se podrá incluir…el límite no es exterior y ausente, no está incluido en sí, pero coordina todas las inclusiones posibles”(8).  Bassols ubica este límite “de otro modo” al decir que no es un límite como barrera sino “un borde que tiende al infinito para dejar abierta la serie de sus elementos” (9).

Las inclusiones posibles de cada analista en la Escuela a la que Miller definió como ese ser ambiguo con “alas analíticas y patas sociales”, se darán por la vía de las transferencias de trabajo dentro y fuera de la Escuela, allí donde podamos sostener el deseo de conversar como herramienta diferente a la suma de monólogos y al derecho a la escucha sin interpretación. Conversar para que eso permita los recorridos de lo múltiple que hagan marca y alcanzar así un punto de real sin suturar las diferencias. Someternos al discurso del amo, advertidos de los semblantes para subvertir algo allí. Hacer existir la extensión de la Escuela por la vía del cartel, ese órgano de base privilegiado que al incluir miembros y no miembros, analistas y no analistas, a la vez que permite hacer la experiencia de despegoteo del grupo, supone al Uno de la infinitud latente. Cada uno “más Uno” de las comunidades de las que formamos parte, sin suficiencias. Ser mediadores con los discursos detractores del psicoanálisis haciendo un buen uso del síntoma si en el horizonte, en la perspectiva del sinthome, ubicamos el imposible de la ausencia de medida común. Para la formación y la enseñanza, la posición analizante teniendo en cuenta que el saber es siempre “en fracaso”.

A cada cual le toca inventar su propio saber hacer con el Otro, con los otros, como con su propio síntoma.

Notas

(1) Miller, J-A.: “La utilidad directa”, web de la Escuela de la Orientación Lacaniana, 2005, en http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=publicaciones&SubSec=on_line&File=on_line/psicoanalisis_sociedad/miller-ja_lautilidad.html.

(2) Argumento de las VIII Jornadas Anuales de la EOL Sección La Plata, “El no-todo y el analista”, 2021.

(3) Vicens, A.: No todo es política en la orientación lacaniana, Ed. Gredos, Barcelona, 2018, p. 135.

(4) Miller, J-A.: “Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela”, Intervención en el Congreso científico de la Scuola lacaniana di Psicoanalisi (en formación), 21 de mayo de 2000, web de la AMP, en https://wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=291&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10

(5) Bassols, M.: “Para una política de la autoridad”, Una política para erizos y otras  herejías psicoanalíticas, Grama, Buenos Aires, 2018, p. 67.

(6) Laurent, E.: El reverso de la biopolítica, Grama, Buenos Aires, 2016,  p.266.

(7) Lacan, J.: El Seminario, libro 19, …o peor, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 202.

(8) Vieira, M-A.: La escritura del silencio, Tres Haches, Buenos Aires, 2018, p. 69-70.

(9) Bassols, M.: Lo femenino, entre centro y ausencia, Grama, Buenos Aires, 2017, p. 20