Noches de Directorio - La formación del analistaNúmero 11 - julio 2018

Diagnóstico y control “a medida”

PRIMERA NOCHE DE DIRECTORIO: EL PROBLEMA DEL DIAGNÓSTICO EN LA PERSPECTIVA DEL CONTROL –EOL Sección La Plata, 14 de marzo de 2018

 

 

 

María Adela Pérez Duhalde

 

¿Qué controla el control? ¿Cuál es su relación con el diagnóstico? ¿Por qué articular el diagnóstico como un problema desde la perspectiva del control? Estas han sido algunas de las tantas preguntas con las que inicié mi recorrido para esta Noche.

Prêt-à-porter es una expresión francesa que se ha extendido a nuestra lengua y significa “listo para llevar”. Se usa para hablar de moda, de la ropa producida en serie con moldes que se repiten para todos. Se diferencia de la ropa hecha a medida, que generalmente tiene un diseño exclusivo. No se inquieten que no voy a hablar de moda, pero entre sutileza y geometría, diagnóstico y control, hubo algo que me llevó hasta aquí.

El diagnóstico en psicoanálisis no funciona como molde prêt-à-porter a partir del cual sea posible dirimir la dirección de la cura. No hay diagnóstico ni dirección de la cura posibles si no es en transferencia. Y el “a medida” se extrae del síntoma de cada uno, de lo más singular, de aquello con cuya materialidad se puede pensar tanto el padecimiento como el arreglo.

Miller en el curso Sutilezas analíticas, se propone examinar el psicoanálisis “con la ayuda del agujero que hay entre estructura y contingencia” (1). Este curso es contemporáneo de su conferencia “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, ambos de 2008. Tanto en el curso como en la conferencia hace diversas referencias al control de la práctica y su relación con el diagnóstico. Si en Sutilezas por momentos parece abogar por una perspectiva “anti diagnóstica”, constantemente reinstala la tensión entre “espíritu de geometría y sutileza”, parafraseando a Pascal. Allí plantea que, por un lado el  analista “no es una memoria, no compara sino que recibe la emergencia de lo singular” pero que “en otra vertiente(…), el analista es una memoria: recuerda los significantes que aparecieron, establece correlaciones, los articula, localiza las repeticiones… trabajo de memorialista, de secretario del paciente, le permite identificar la zona adonde podrá llevar su interpretación(…) este trabajo de memoria(…) es un registro diferente del que designo como la orientación hacia lo singular” (2). Refiere que la práctica del control se desliza en este hiato.

El análisis y el control de la práctica son ejes fundamentales en la formación del analista. Formalizar la experiencia es preciso; la praxis no puede ser una experiencia inefable, plantea Lacan en el Acto de fundación de la Escuela.

Considero que la instancia del control tiene al menos dos momentos, el del encuentro con el obstáculo en la transferencia y la instancia de formalizarlo en el intento de hacer pasar al controlador lo que interroga. El control, de esa “geometría”, extrae la “sutileza” del caso, aquello que lo hace único. A la dimensión clínica del control se articula “una zona no regida por el saber, sino por la asociación libre a propósito de un otro que sí mismo (…) que propicia al hallazgo y la invención” (3). En el control se adquiere un saber de tipo pragmático, saber hacer para encarnar el deseo del analista que es el de dar lugar a lo singular. El control permite cernir el obstáculo que obstruye la posibilidad del acto. M.H. Brousse refiere que la experiencia del analista no invalida el lugar del control. El riesgo de apoyarse en la experiencia es dormir, sentirse cómodo en una rutina; es “meterse demasiado rápido en los hábitos” (4), como dice Lacan en 1964. El control va más allá del saber acumulado. Pienso que el problema del diagnóstico puede aparecer en este punto: si duerme y pretende hacer entrar en un molde estandarizado lo que emerge en la experiencia de un análisis… ¿Qué controla el control? Que no se pierda el desapego y el espíritu de sutileza, precisos para orientar el acto analítico.

Apoyándome en la clínica, pienso en un caso donde un atolladero transferencial me lleva a pedir un control. Más allá del diagnóstico, el control permite ubicar el arreglo singular con el que el sujeto cuenta para tratar lo real, permitiendo dirimir cuál es el lugar que conviene ocupar en la transferencia. Es así que una maniobra intuitiva se vuelve necesaria, leída a la luz de la lógica del caso. Para finalizar, volviendo al problema del inicio, sabemos que no es desde el diagnóstico que se dirige la cura, aunque en ocasiones pueda advertir respecto a un lugar que conviene ocupar al analista. Se trata de aprender del arreglo del que se sirve el sujeto para mantener juntos los registros y retornarle su lógica favoreciendo de esta manera que pueda “(…) sostenerse en el mundo con su invento, delirante, y volverlo lo más eficaz posible ante los embates de lo real”. (5)

 

 

 

Notas:

(1) Miller, J.-A.: Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2011, pág. 30.

(2) Ibíd, pág. 99.

(3) Brousse, M. H, Bosquin-Caroz, P., Solano Suárez, E.: “Le contrôle sur mesure, Soirée de la Commission de la garantie”, Noche de la Comisión de la garantía, ECF, 2014, en Revista Quarto, N° 110: La formation sur mesure du psychanalyste, École de la Cause Freudienne, Bélgica, 2015.

(4) Ibíd.

(5) Stigliz, G.: “Retorno a la juntura”, Dedalus 12 Boletín del XI Congreso de la AMP, https://congresoamp2018.com/textos-del-tema/retorno-la-juntura/, 2018.