CartelesNúmero 9 - julio 2017

Cortes (de a)

 

PRIMERA NOCHE DE CARTELES: LA PRÁCTICA ANALÍTICA –EOL Sección La Plata, 17 de mayo de 2017

 

noche carteles (2)

 

Yasmina Romano

 

“Hay una correspondencia entre la topología y la práctica. Esa correspondencia consiste en los tiempos. La topología resiste, es en eso que la correspondencia existe”. (1)

El presente escrito es un compacto del recorrido realizado en el cartel en el cual participo bajo el rasgo “El corte como operación analítica”.

Este tema me interesa desde que, en el inicio de mi práctica, leyera en Introducción al método psicoanalítico de J.-A. Miller, una conferencia dictada en 1987 al final de la cual enuncia: “Puedo decir que, realmente, por experimentarlo, me pareció progresivamente imposible no cortar las sesiones. Puntuar implica cortar las sesiones, de lo contrario, la puntuación queda completamente en el aire; una puntuación anula a la otra. Para que la puntuación se inscriba, para que se permita al sujeto localizarse frente a la fijación, es necesario cortar la sesión” (2). Lo señalo pues entonces allí Miller alude a la puntuación significante pero también al tiempo y por lo tanto al espacio.

Desde otra perspectiva en su curso dictado en el año 2007- 2008, Todo el mundo es loco, plantea: “Podría ser que el acontecimiento de goce no tenga que ver con el desciframiento, sino que se sitúa a nivel del corte, en cuyo caso, lo que hemos llamado la sesión corta, que Lacan ya había evocado en el primer comienzo de su enseñanza en otro contexto, podría ser la sesión de la era del psicoanálisis líquido, aquel que no está orientado por las formaciones del inconsciente sino por los acontecimientos de goce”. (3)

La pregunta que me orienta es: ¿se refiere al mismo corte? Esta pregunta me condujo a la lectura del “Seminario: La topología y el tiempo” y, como resulta obvio, primero a formar un cartel y luego a encontrar un Más Uno que nos ayudara a echar luz sobre estos cortes, los de la ultimísima enseñanza de Lacan, para intentar desembrollarme.

“No cuenten conmigo para eso” fue la primera respuesta recibida del Más Uno, produciendo un agujero en el saber al que aspiraba. Digo que no fue un obstáculo, por el contrario, fue la condición necesaria para realizar un recorrido propio. Fue un corte.

 

Agujeros

En la clase “El sistema tórico y el contra-psicoanálisis” (4), Lacan se plantea la pregunta ¿qué es un agujero? Cito: “Por intuición, el agujero es un agujero en la superficie. Pero una superficie tiene un derecho y un revés, lo que significa que un agujero, es el agujero del derecho más el agujero del revés. Ahora bien, existe la banda de Moebius, que tiene por propiedad unir el derecho con el revés. ¿Esto es decir que una banda de Moebius es un agujero?” mostrando luego la compatibilidad de la banda de Moebius con el toro. Afirma que: “Lo consciente y lo inconsciente están soportados y comunicados por un mundo tórico” (5) lo cual opone a la idea de la “esfera”.

Lo ultimísimo me recondujo al principio, puesto que es en el “Seminario 9” donde Lacan toma la superficie del toro para diferenciar los dos tipos de vueltas que es posible efectuar: tanto alrededor del agujero central o de la cámara de aire. “Alrededor” o “a través” podríamos decir. Alrededor, circula el deseo, y es a través donde se determinan los círculos, las vueltas dichas de la demanda. Un toro, muestra la posibilidad de dos tipos de círculos irreductibles entre sí que no pueden topológicamente transformarse en un punto porque encierran un vacío.

En la clase del 16 de mayo de 1962 se pregunta cómo es posible que se inscriba algo distinto si la demanda es siempre la misma. Responde que la interpolación de una diferencia reside solamente en el corte, aclarando que “es aquí que la introducción de la dimensión topológica más allá de la escansión temporal nos interesa” porque “el deseo del sujeto no es ninguna otra cosa sino el corte de este objeto”, el del fantasma. Donde “es sujeto mismo en tanto corte de a” (6) donde los términos $ y a se presentan idénticos, a la manera del derecho y el revés gracias al falo, objeto de la castración.

Más adelante refiere que “lo que repetimos no es diferente sino por ser inscrito. No queda menos que la función del corte, nos importa en primer lugar en lo que puede ser escrito. Y es aquí que la noción de superficie topológica debe ser introducida en nuestro funcionamiento mental porque es sólo ahí que toma su interés la función del corte”.

Se inscribe un significante que, digámoslo, a esta altura y después también, es lo que representa a un sujeto para otro. Es decir que este corte, esta inscripción, se puede pensar como la inscripción de un rasgo unario al que el sujeto se identifica a falta de identidad del significante. El sujeto, en tanto marcado por el significante en el fantasma, es corte de a.

Retomando ahora las dos citas de Jacques Alain Miller puedo concluir, por ahora, que en la primera el corte parece apuntar a recortar el sentido (S2) para aislar un S1. En tanto que, en la segunda, el corte parece más bien apuntar a inscribir un S1 para que sea posible un análisis.

 

 

Notas:

(1) Lacan J.: “Seminario 26: La topología y el tiempo”, clase 21/11/78, inédito.

(2) Miller J.-A.: Introducción al método psicoanalítico, Paidós, 2001, pág. 90.

(3)  Miller J.-A.: Todo el mundo es loco, Paidós, Buenos Aires, 2015, pág. 216.

(4) Lacan J.: “L´insu que sait de l´une-bevue s´aile ´a mourre”, clase del 14/12/76.

(5) Lacan J.: “Seminario 9: La identificación”, clase del 20/6/62, inédito.