CartelesJornadas y CongresosNúmero 14 - diciembre 2019

 ¿Cómo se arma un cuerpo?

XXVIII JORNADAS NACIONALES DE CARTELES DE LA EOL EOL Sección La Plata, 24 de agosto de 2019

 

Sosa Martín

 

Los intentos por responder a esta pregunta que devino rasgo, llevaron a situar en los encuentros con el más Uno al menos dos artículos en la primera enseñanza de Lacan que sirvieron como eje.

El primero de ellos “El estadio del espejo…” tiene como objetivo esclarecer la función de desconocimiento del yo en la experiencia del análisis. Se basa en la evidencia de que la cría humana a partir de los 6 meses reconoce su imagen en el espejo “como tal”. El acto de verse “rebota en el niño” dice Lacan, en una serie de gestos, en su propio cuerpo y con las personas y objetos de su alrededor. Dos afirmaciones del texto. La primera: el estadio del espejo es una identificación al asumirse una imago. El júbilo de la imagen especular es “la matriz simbólica en la que el yo se precipita en una forma primordial, antes de objetarse en la dialéctica de la identificación con el otro”. Una segunda afirmación: la forma total del cuerpola imagen- se anticipa antes de toda maduración posible. A esa imagen especular unificada, se le opone la imagen mutilada, proyectada, doblada, despedazada, que aparecen en las alucinaciones y en el sueño.

Para Lacan, la función del estadio del espejo es establecer una relación entre el organismo y su realidad. La define como un drama cuyo empuje interno se precipita de la insuficiencia a la anticipación: “una forma ortopédica de su totalidad” que marca todo su desarrollo mental.

Por otro lado, “Observación sobre el informe de Daniel Lagache…” está escrito 10 años después. A partir de la crítica que realiza a Lagache, vuelve sobre la función de desconocimiento del yo pero situando allí los efectos del inconsciente sobre él. La crítica recae sobre el “olvido” del sujeto en los agrupamientos del objeto. Afirma que los posfreudianos “quieren enderezar no se sabe qué curvatura del yo”. El modelo óptico, por otro lado, le sirve a Lacan para explicar las relaciones de las estructuras subjetivas, representando en ellas las relaciones con el otro. Remarca el poco acceso que tiene el sujeto a la realidad de ese cuerpo que pierde en su interior. Además, la ilusión de la propia imagen reflejada en el espacio real es un primer recubrimiento de la función de desconocimiento del yo.

Para Stiglitz , en“A 80 años del estadio del espejo…”el niño está más cerca de la imagen unificada del espejo con la que se identifica que de su cuerpo propio (esa unidad  se le adelanta). Es decir, que al principio está la identificación, luego el cuerpo.

Stiglitz invita a pensar la “Observación sobre el informe de Lagache…”como un segundo tiempo, producto de la promoción de lo simbólico sobre lo imaginario. El primero sería la identificación con la imagen que precipita la matriz simbólica. En ese segundo tiempo, el infans se vuelve hacia el adulto para verificar que esa imagen es él mismo, imagen que recubre la fragmentación del cuerpo. A partir de allí hay una inmixión (1) de la imagen del cuerpo – una precipitación de la imagen- en el caos del organismo.

Lo que se desprende de este recorrido es que al armado de un cuerpo le antecede un encuentro inaugural con el otro y una identificación con la imagen que da una forma anticipada, total e ilusoria.

 

Notas

1- Lacan, J.: “Juventud de Gide, o la letra y el deseo. Sobre un libro de Jean Delay y otro de Jean Schlumberger”, en Escritos 2. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2005.Pág 737

Bibliografía

Lacan, J.: “El estadio del espejo como formador de la función del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica”, enEscritos 1. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2005.

Lacan, J.: “Juventud de Gide, o la letra y el deseo. Sobre un libro de Jean Delay y otro de Jean Schlumberger”, en Escritos 2. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2005.

Miller, J-A.:“Embrollos del cuerpo”. Paidós, Buenos Aires, 2012.

Stiglitz, G.:“A 80 años del estadio del espejo, nuevos pliegues de la imagen”, en Revista Rayuela Nº 1, 2016.