Colofón en clave – A los 25 años de su primera edición

OLYMPUS DIGITAL CAMERANOCHE DE BIBLIOTECA: PRESENTACIÓN DE LA REVISTA COLOFÓN N° 35 ,“ACTO POLÍTICO”–EOL Sección La Plata, 11 de Mayo de 2016

 

 

Adriana Testa

 

Debo empezar por decir que a la hora de preparar mi participación en esta mesa-aniversario de Colofón, a 25 años de la aparición del primer Boletín, se precipitaron en mí muchas ideas y también algunas inquietudes. Hoy, tenemos sobre esta mesa, el n° 35, de una serie que se inició en mayo de 1991, dedicado al “Acto político”, tema que Judith Miller propuso a partir de la intervención de Bernard-Henri Lévy, en el noveno Congreso de la AMP en París, 2014. Es decir, a partir de la intervención de un “no-analista”, tal como nombra, en el editorial del Boletín N°1, a los que no siendo analistas o miembros de una Escuela, participan de su espíritu.

A modo de exergo en la tapa del nº 35, el aserto de Jacques Lacan del año 1967: “El inconsciente, eso es la política”, abre, conjuntamente con la Conferencia de Bernard-Henri Lévy, una secuencia de textos que tratan desde ángulos diversos el acto analítico como acto político. Los efectos que ese acto transfiere a la sociedad a través de una acción es lo que Jacques-Alain Miller nombró como “acción lacaniana”. Tendríamos que decirlo así: por sus efectos la reconoceréis.(1)

Del lado de esos efectos, las bibliotecas están especialmente concernidas: hacia ese núcleo apuntó Judith Miller, en su primer editorial, al postular una política para las bibliotecas que sostuviera la extensión del psicoanálisis en permanente tensión con la formación de los analistas, saliendo al encuentro de lo que acontece por fuera de los muros de nuestro propio discurso y de nuestras Escuelas.

Ustedes saben que ‘colofón’ es la nota colocada generalmente en la última página de un texto, donde se detallan los datos de la publicación: nombre de la imprenta, nombre y domicilio del impresor, lugar, fecha, tiraje (actualmente se usan las primeras páginas). También es lo que sirve para terminar una acción, especialmente para dar una sensación de haberla dejado en su punto más alto. Por esa razón se lo define como cumbre, cima, coronamiento, término, fin.

A modo de digresión, apunto un dato que encontré en Google y me pareció elocuente para los alcances de esta publicación:

‹‹Suele decirse cuando se pone el punto final a alguna cosa o cuando acaece aquello sin lo cual no puede realizarse una empresa. El origen del adagio lo indica Estrabón en el libro XIV de su Geografía, escribiendo que antaño la ciudad de Colofón abundaba tanto en fuerza naval como en caballería, hasta el punto de que allí donde había una guerra que no se podía terminar, la ayuda de la caballería de Colofón le ponía el punto final. Y así nació el proverbio “le añadió el colofón”››. (2)

Tal vez, en estos tiempos de altas velocidades en las rutas informáticas, no venga nada mal, haciendo base en las Bibliotecas, recurrir a la fuerza de la caballería de Colofón.

Posiblemente, hoy más que en el momento de inicio de esta serie, estemos bajo la exigencia de alcanzar con cada número un colofón, es decir un punto conclusivo que eleve un estado de cosas, no como término superador, sino como un paso más alto en el movimiento de apertura y cierre tal como lo es el trabajo incesante del inconsciente cuando está causado, es decir, cuando alguien logra activar ese llamado que topológicamente se produce desde adentro.

Les diré que esta idea me recordó otro párrafo del editorial del primer Boletín: una cita de Pascal Quignard quien en uno de los elegantes –dice Judith Miller– “pequeños tratados” consagrado a la biblioteca, en forma de entrevista, se refiere a la construcción de una especie de “sorites recíproco”.

“… se trata menos de desarrollar una paradoja, sin duda insostenible, que de encarnizarse en la construcción de una especie de sorites recíproco en el que la biblioteca incendiada en sueños se cobra desmedidamente con los miembros ardientes y en desorden de los cuerpos de sus lectores. Pero, a cada extremo de la cadena, la lengua, que precede a cada uno de los extremos; la lengua, que precede a los dos extremos y que se burla de nosotros… a pura pérdida. Y añado: por suerte. Puesto que el ‘todo’ es ilusión. El ‘sentido’ es el sueño de los insensatos. Siempre está todo perdido de antemano. Tenemos todo que perder”. (3)

Sorites es una construcción que consta de una serie de proposiciones ligadas gradualmente de modo que el predicado de cada una de ellas pasa a ser sujeto de la siguiente, hasta que en la conclusión se une el sujeto de la primera con el predicado de la última. Pascal Quignard construye esa serie al referirse a la cadena de la lengua, “que se burla de nosotros… a pura pérdida” (4). De este modo tan peculiar y tan próximo a nuestro tratamiento de la lengua, nos presenta el reverso de una biblioteca (“miembros ardientes y en desorden de los cuerpos de lectores”) comúnmente concebida sólo bajo la insignia de un templo de saber, o meramente como “caja” de libros, siguiendo a la letra la etimología de la palabra biblio-théke, en cuyos anaqueles se ordenan los libros, que se leen bajo la orden de silencio.

Vayamos a Colofón 35. En la nota editorial del N° 35, hago especial hincapié en la diferencia entre ‘acción’ y ‘acto’. Precisamente porque la relación entre la acción “lacaniana”, tal como la define Jacques-Alain Miller, y las bibliotecas del Campo freudiano, que son también de la Orientación lacaniana, es muy estrecha. Decir que el acto no lo causa un sujeto cualquiera es un modo poco claro de decir que no hay sujeto agente del acto. El sujeto lo padece, es un efecto a posteriori de su realización. Precisamente porque está del lado de la poiesis, es producto, un producto de goce que causa el deseo de uno y algunos más, abriendo el espacio de la acción con otros.

En el texto de Luis Varela (pedido también por Judith Miller y escrito también en este caso por un no analista) podrán leer la diferencia que Aristóteles plantea entre acto y acción. Semejanzas y diferencias. Lacan leyó en Aristóteles la diferencia que él introduce entre el acto y la acción. El movimiento es el elemento que traza una distinción que a través de otros elementos no se hace tan nítida. Hay actos sin movimiento alguno. Y hay un tipo de acto, sostiene Varela, que escapa a la deliberación, es decir al elemento sustancial que lo define. En línea con la tradición de la metis griega (de una inteligencia práctica, de la astucia), Aristóteles considera que “un golpe de ojo puede indicar, sin previo cálculo, qué hacer en determinada situación. En este caso, se habla de un acto no deliberado que sería excepcional” (5)

A medida que leí la revista de punta a punta, cosa que no hago con cada número una vez editado, anoté en los márgenes y espacios en blanco palabras que me parecieron relevantes por poner de manifiesto, a mi entender, un modo posible de leer la acción de los psicoanalistas o la función de enclave del psicoanálisis, en un mundo, actual, muy adverso a nuestras intervenciones.

Podemos calificarlas como palabras clave que señalan posibles efectos de un acto analítico que se transfieren al ámbito social:

Tokonoma. Un vacío que tiene una función eminente en la arquitectura japonesa. Es un lugar vacío imprescindible para que una casa sea habitable, incluso para poder recibir a los invitados según una disposición particular. El tokonoma es un lugar que puede tomar formas y magnitudes distintas, desde una estancia hasta un espacio ahuecado en la pared para situar objetos florales.

Siguiendo una cita de Miquel Bassols, en su discurso entrante a la presidencia de la AMP (2014), el término es usado como metáfora del resto que deja la premisa: “el analista como universal no existe” (6); comparable al vacío del das Ding en el que Lacan refundó la ética del psicoanálisis, dejando en suspenso la identidad del analista como universal.

Glitch. El Glitch art. Estética del error o del fracaso. La obra como resultado inesperado de un mal funcionamiento, como camino de mutaciones con resultados inesperados, que ubica al creador en el lugar de partícipe y espectador. En música es un estilo creado desde los años ‘90. Nombra una estética que postula la creación a partir de una falla.

[Encontrarán estas palabras en “La Escuela: un refugio para el malestar en la cultura” – NEL-Miami. (7)

Luciérnagas en la ciudad. Es el título del texto escrito por Ana Lúcia Lutterbach Holck entre signos de interrogación. ¿Los psicoanalistas luciérnagas? ¿Es nuestra función hacer brillar esas lucecitas intermitentes como las de las luciérnagas en la noche? (8)

Hay una notable referencia de esta metáfora en la carta escrita por Pier Paolo Pasolini, poco antes de su muerte, donde menciona la “desaparición de las luciérnagas”, frente a la primacía del espectáculo del consumo y el imperio de las imágenes que lo sostienen, en una clara alusión al vacío del poder. La desaparición de esas lucecitas que ya no se ven en los campos y los ríos contaminados.

Equilibristas. Así metaforiza Marcus André Vieira la posición de los analistas para “vivir en los días de Otro del equilibrio” que implosionó. “… la sublime subversión de vivir la vibración de un goce sin receta y sin remedio para lo cual, como dice el poeta [José Miguel Wisnik]: no hay equilibrio, hay equilibristas”.(9)

Lenguaje in-corporado: “Verdadero apoyo para que el cuerpo se mantenga en pie […] Para devenir humanos necesitamos este baño de lenguaje, el agua del lenguaje”. Cito a Laure Naveau (10), quien a su vez toma una referencia de Jacques-Alain Miller sobre Freud y la asociación libre: “enseña a la humanidad a hablar, a jugar con la lengua de una forma nueva, sin ocuparse del buen sentido, lo que produce… un efecto de inmenso apaciguamiento. Aligera, dejando la iniciativa a las palabras, afloja los lazos del sonido y del sentido en una relación aleatoria como hace el poeta: ‘las campanas suenan sin razón’, escribió Francis Ponge. Y el analista está para eso. Está ahí para que los lazos se aflojen y surja lo nuevo en la vida de un sujeto”.

Una sección de Colofón lleva por título: “El psicoanálisis en la ciudad”. En los últimos números, se ha invitado a cada biblioteca a escribir algo con relación al tema central del número. Pues esta vez, estábamos totalmente concernidos por el tema.

Haciendo un recorrido por las reseñas publicadas, vamos desde el ciclo Joyce en el teatro, entre músicos y conferencias, en Zaragoza, a Hamlet en cine, proyectado en la presentación del Libro 6 del Seminario de Jacques Lacan: El deseo y su interpretación [EOL-Buenos Aires / EOL-La Plata]. Las tertulias, “lugar de la letra” en la Biblioteca de la ECF-París. La creación del agalma de una Biblioteca: “Desde la puerta de Elvira”, una cita del libro de Louis Aragón: Le fou d’Elsa, que Lacan cita en El Seminario, Libro 11. Lacan y Andalucía, Lacan y Granada: la invención de una genealogía. Un ciclo sobre la actualidad de los pecados capitales en la Biblioteca de Madrid y un puente con la universidad, un ámbito madrileño especialmente reacio al psicoanálisis. Un foro sobre el autismo en México, a cargo de su biblioteca; así como el peculiar encuentro con la Compañía de Danza Combinatoria, dirigida por Rosario Cárdenas, en la sede de la NEL-La Habana para compartir la presentación privada de “Punto ciego”, una obra aún en proceso y sin estrenar en enero de 2015. Cine y libros en la Biblioteca de Rosario. La Biblioteca de EOL-Córdoba  en la Feria del libro de la ciudad y el encuentro con la escritora L. Escudero sobre la intersección del psicoanálisis con la poesía. La creación de un Boletín virtual en la Biblioteca de Castilla y Aragón que difunde y promueve una escritura de formación.

Hay que decir que esta simple lectura al vuelo de las acciones de las bibliotecas pone en evidencia los distintos modos por los que buscan sostener la arquitectura del tokonoma y la constante creación de un borde que permita la apertura y recepción de lo que acontece por fuera del propio discurso y de los propios muros.

En el traspaso hacia el siglo XXI, podemos decir que hoy una biblioteca así como un museo han dejado de ser lugares donde sólo se alojan libros y se muestra arte. Más bien son lugares de anclajes desde donde se promueven encuentros entre discursos que hablan distintas lenguas, entre producciones diversas y divergentes, entre culturas extrañas entre sí… Con elementos que ya no son sólo papel, tela, pintura, piedra, metal… sino también elementos virtuales, que circulan por las vías informáticas abriendo nuevos espacios de producción que se interconectan con los espacios de las bibliotecas y los museos.

La producción de Colofón está expuesta a estas nuevas coordenadas, y abierta al tiempo por venir.

 

Notas bibliográficas:

(1)Testa, A.: “Editorial”, Revista Colofón N° 35, Acto Político, Grama, Buenos Aires, 2015, pág. 5.

(2) “Colofón”, Wikcionaro:el diccionario en castellano de contenido libre, https://es.wiktionary.org/wiki/colof%C3%B3n

(3) Quinard, P: citado por Judith Miller, en Colofón nº 1, Boletín de la Federación Internacional de Bibliotecas del Campo Freudiano (FIBCF). Barcelona, mayo 1991.

(4)Ibíd.

(5) Varela, L.: “Digresiones sobre acción, acto y deliberación”, Revista Colofón N° 35, Acto Político, Grama, Buenos Aires, 2015, pág. 50.

(6) Bassols, M.: “Discurso del presidente entrante”, XIV Asamblea General de la AMP, 2014, http://wapol.org/es/articulos/Template.asp?intTipoPagina=4&intPublicacion=13&intEdicion=9&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=2732&intIdiomaArticulo=1

(7) NEL-Miami: “La Escuela: un refugio para el malestar en la cultura”, Revista Colofón N° 35, Acto Político, Grama, Buenos Aires, 2015, págs. 27-29.

(8) Lutterbach Holck, A. L.: “Psicoanálisis: ¿luciérnagas en la ciudad?”, Revista Colofón N° 35, Acto Político, Grama, Buenos Aires, 2015, págs. 22-23.

(9) Vieira, M. A.: “Equilibristas”, Revista Colofón N° 35, Acto Político, Grama, Buenos Aires, 2015, págs. 44-45.

(10)  Naveau; L.: “La lengua como síntoma”, Revista Colofón N° 35, Acto Político, Grama, Buenos Aires, 2015, págs. 36-38.

 

 

 

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