BibliotecaNúmero 6 - diciembre 2015

Algunas puntuaciones en la presentación del libro: Estudios sobre el autismo II

PuntuacionesNoche de Biblioteca, Presentación del libro: Estudios sobre el autismo II – EOL Sección La Plata, 22 de Octubre de 2015

 

Gabriel Tanevitch

 

Agradezco al Directorio de la Sección, a la Instancia Diagonal, a Carlos Jurado, responsable de Biblioteca, a Rosana Salvatori por la posibilidad de realizar este evento y en particular a Silvia Tendlarz por su trabajo incesante en relación al autismo y su generosidad de estar hoy acá con nosotros.

Antes de la presentación del libro, quisiera realizar un breve recorrido histórico, necesario para pensar el contexto de lo que condensa este libro. Existe una consonancia y sintonía fina de trabajo, de quienes escriben en este texto, dentro de la comunidad analítica en relación al autismo.

Estudios sobre el autismo II no comienza en el libro anterior, Estudios sobre el autismo, sino mucho tiempo antes.

El autismo es un tema de suma actualidad en el psicoanálisis y en otros discursos: científico, jurídico y político. Eric Laurent nos habla en términos de batallas y desafíos en relación a lo epistémico, a lo clínico y a la política del psicoanálisis, donde no queda por fuera la política de la Escuela en relación al autismo, como tampoco la política en la ciudad.

Tenemos que pensar que todos los trabajos realizados en relación al tema son muy recientes, han pasado pocos años, pero de una labor muy intensa. Amplios debates dentro de la comunidad analítica lacaniana han existido y aún existen respecto al autismo. Temas como: si el autismo es una forma de psicosis o si debe ser diferenciado, si es un estado o pertenece a una estructura clínica o también si es una forma extrema de la esquizofrenia.

Silvia Tendlarz ha realizado un trabajo incesante en relación al autismo desde su lugar en el Departamento de autismo y psicosis en la infancia, en el ICBA, Jornadas del Departamento, Cátedra de autismo de la UBA, conformación de carteles, presentación de trabajos a nivel nacional e internacional, conferencias, etc.

En la apertura del Departamento de autismo y psicosis en la infancia en el año 2008, contamos con presencia de Jean-Claude Maleval, quien nos hizo partícipes, en una conferencia inédita, de algunos anticipos de su libro: El autista y su voz.

Maleval propone para el autismo dos características esenciales: el rechazo de la alienación significante y retorno del goce sobre un borde. Dice, en su conferencia: “Nada angustia más al autista que ceder su goce vocal alienándose al significante” (1). Se protege entonces de la presencia angustiante de la voz a través de lo verboso o del mutismo, y evita la interlocución del Otro. Aun cuando hablen con fluidez, como en el caso de los autistas de alto nivel, se protegen del goce vocal a través de la falta de enunciación. De allí deriva la soledad del autista en cuanto a tomar una posición de enunciación, como así también la fijeza en su esfuerzo de mantener un orden estático frente a lo caótico de su mundo. El rechazo a la alienación lo conduce a no embarcar su goce en la palabra, entonces, ¿dónde se localiza? Sobre un borde, y éste es el segundo punto.

Siguiendo con este recorrido histórico, Eric Laurent, en diciembre del 2010, dicta una conferencia en el ICBA, llamada: “Los espectros del autismo”. Recuerdo que se le preguntó si el autismo era un estado, a lo cual respondió que en ese tipo de debates el tema no era saber si el sujeto pasa de una categoría a otra, que eso era algo de la psiquiatría. Para nosotros, decía Eric Laurent, lo importante es precisar cómo se ordena ese nudo en ese caso particular, como se articulan los registros simbólico, imaginario y real en cada caso de un sujeto autista. Esa fue su respuesta en aquel momento.

Cuando se publica esa conferencia en el libro: El sentimiento delirante de la vida. El prólogo del libro es una entrevista que Silvia le realiza a Eric, en la cual una de las preguntas fue: “¿Cómo situar la expansión del autismo? ¿Qué relación establecer entre autismo y psicosis?” (2). Y ahí lo que responde es que el autismo como tal es una categoría completamente distinta de la psicosis. En el autismo ubicamos una lengua de cálculo, se podría decir que el sujeto autista tiene un sentimiento de la vida radicalmente distinto del sujeto psicótico en esta tentativa de obtener la cifra o de reducir la lengua a una cifra. Ahí mismo Silvia interviene planteando la idea de que el autismo no sería entonces considerado como una forma extrema de la esquizofrenia infantil sino que sería un diagnóstico en sí mismo por fuera de la psicosis. Eric responde: “Quisiera dejar los diagnósticos como tales a los que se interesan por los diagnósticos, es decir a los psiquiatras que se esfuerzan por crear categorías clínicas…creo que es más orientador distinguir autismo y psicosis como dos modos de relación al Otro del significante, como diferentes, como dos modos distintos de retorno de goce. En la esquizofrenia es retorno del goce dentro del cuerpo, los centros del lenguaje viajan en el cuerpo mismo, pero no tenemos la misma categoría de problemas con el autismo. Entonces me parece más fecundo separar y buscar fenómenos propios del autismo como tal” (3). En esta conferencia Eric Laurent retoma la idea que ya había planteado en el año ‘92 de considerar que para los niños autistas el retorno del goce no era, como en la paranoia, el goce en el Otro o como en la esquizofrenia, en el cuerpo, sino más bien sobre un borde. “Neo borde”, lo llamará. Plantea Eric Laurent, la idea de que el encapsulamiento funciona como una burbuja de protección cerrada en la cual vive el sujeto; no tiene cuerpo, tiene su capsula o burbuja muy sólida detrás de la cual está. A su vez, ese borde puede desplazarse, constituyendo un espacio que no es ni del sujeto, ni del otro, un espacio de juego, juego de a dos. El analista se presenta como un partenaire del sujeto autista para que ese borde se desplace, constituyendo intercambios con un otro menos amenazante.

Cuando Eric Laurent (1992) introduce la formulación del retorno del goce sobre un borde y da como ejemplo el caparazón de Tustin, Maleval extiende un poco el concepto del borde autístico introduciendo tres elementos: que son el doble, el objeto, y el islote de competencia.

Al poco tiempo de la conferencia que dio Laurent en el ICBA en diciembre del 2010, da otra conferencia en Río de Janeiro, llamada: “Lo que nos enseñan los autistas”, que luego fue publicada en la Lacaniana N° 13. Es ahí donde Eric presenta el concepto de forclusión del agujero. Tema bisagra en su enseñanza, donde desarrolla su tesis en su libro: La batalla del autismo. Dice en su libro: “Detengámoslos sobre la característica mayor del espacio autista, a saber el hecho de ser sin agujero. J.-A. Miller subraya que si aceptamos la idea de que los niños autistas están inmersos en lo real, ellos nos enseñan precisamente algo sobre qué es lo real que nosotros intentamos explorar. Ellos tienen en efecto acceso a esta dimensión terrible donde nada falta. No hay agujero, y nada puede entonces extraerse para ser puesto en ese agujero que no hay (…) esto es lo que Miller nos invita a considerar como una especie de falta de agujero”. Eric agrega: “Propondría hablar de forclusión del agujero, si se acepta extender la forclusión a ese punto. Esta forclusión vuelve el mundo invisible y empuja al sujeto a producir un agujero por forzamiento, vía una automutilación, para encontrar una salida de goce que invade su cuerpo” (4). Laurent se refiere, en esta cita, a una escena del tratamiento de Robert, el caso de los Lefort, cuando intenta cortarse el pene con unas tijeras de plástico.

La construcción del borde le permitirá al sujeto autista, suplir ese agujero que no se produce por efecto de la forclusión.

En el año 2013, Silvia publica su libro junto con Patricio Álvarez, ¿Qué es el autismo? Infancia y psicoanálisis, cuyo prólogo es nuevamente una entrevista a Eric Laurent. Ahí Silvia le pregunta: “¿Qué decir de la clínica del autismo?” Eric responde: “El esfuerzo que tenemos que hacer en la actualidad es tratar de ser más precisos y separar lo que es del registro de la psicosis, de lo del registro del autismo como tal” (5). El libro: ¿Qué es el autismo? es una respuesta clara a esta distinción que propone Eric.

La serie que se establece con los libros: Estudios sobre el autismo y Estudios sobre el autismo II, marcan un momento de mayor convergencia en relación a las discusiones en cuanto al tema del autismo.

En Estudios sobre el autismo, el primer libro de la serie tenemos un artículo de Jaques-Alain Miller: “La matriz del tratamiento del niño lobo”. Allí explica, siguiendo a Lacan, cómo el niño autista está inmerso en lo real (donde nada falta), e indica “falta la falta”. Luego sigue otro texto de Eric Laurent donde plantea la forclusión del agujero e introduce los lineamientos a explorar: los registros Imaginario, Simbólico y Real en el autismo. Así Laurent da un paso más allá de lo que él mismo había desarrollado en su libro: La batalla del Autismo. Sigue un tercer artículo de Jean-Claude Maleval, “Clínica del espectro autista”, donde plantea cómo los niños autistas parten de la auto-sensualidad, desde un borde apoyado en el cuerpo, luego se va constituyendo el borde autista a través de la apoyatura en un objeto pacificante, para volverse a continuación “dinámico”, es decir, que puede tener cierta movilidad. Y finalmente, cómo ese borde, sin desaparecer, tiende a atenuarse, tal como sucede en los autistas de alto nivel. Maleval pone el acento en que como el autista no puede ceder su objeto, le resulta insoportable la pérdida. La imposibilidad de la cesión del objeto pulsional es puesta en relieve y, de alguna manera apreciamos esta convergencia, cierta consonancia con lo planteado tanto por Miller como por Eric Laurent, con un desarrollo que le es propio. El cuarto artículo de Fabián Schejtman, “¿Qué es un agujero?”, da cuenta de una manera exhaustiva cómo poder entender la idea de un agujero y cuáles serían las consecuencias de que este agujero no se inscriba como tal, como la constitución de un borde autista que viene al lugar del agujero forcluido. Y por último, Silvia Tendlarz: “Relaciones y diferencias entre autismo y psicosis en la infancia”; allí ubica las distinciones pertinentes entre el autismo, considerado como un funcionamiento singular, y la psicosis, a partir de diversas características que conciernen al acontecimiento del cuerpo, el funcionamiento particular de lo simbólico, la relación con el objeto, la alucinación, el delirio, entre otras. Es decir que se examinan las características de ambos para evaluar su diferente funcionamiento y sobre la dirección de la cura.

En Estudios sobre el autismo I hay un hilo que recorre el libro, desde mi lectura. Hablaba de sintonía fina al comienzo de la presentación, en tanto que en este libro las investigaciones en relación al autismo tienen el eje en conocer más acerca del tratamiento del autista, con el objetivo de establecer mayor precisión desde el psicoanálisis como una orientación en el tratamiento del sujeto autista.

Los textos de Eric Laurent, de Maleval, Patricio Álvarez y Silvia convergen y establecen cierta consonancia en una consideración y detenimiento en relación al efecto del lenguaje sobre el cuerpo y cuál es la característica propia en el autismo, donde ese lenguaje no llega a fundarse como tal. Es lalengua que rige un funcionamiento iterativo y conlleva un acontecimiento del cuerpo particular: una iteración sin cuerpo, dirá Eric Laurent. Por otra parte es la iteración de los intereses específicos que constituye la base de la invención del sujeto autista. El acento está puesto en cómo obtener-puntuar en cada caso algo nuevo de la repetición partiendo de los intereses específicos del sujeto autista y de sus invenciones singulares. Así pensar desde esta perspectiva el tratamiento psicoanalítico que busca obtener un desplazamiento del encapsulamiento del sujeto autista de forma tal que pueda insertarse en el mundo, respetando su funcionamiento singular.

El libro Estudios sobre el autismo II comienza con una excepción, así lo señala Silvia en la presentación del libro, que es el texto de J.-A. Miller: “La invención psicótica”, texto con el agregado de una nota preliminar acerca de las razones de la inclusión en este libro, ya que fue publicado en otro momento. Este texto es una excepción, no solo porque no habla del autismo, sino porque explica de un modo ejemplar los alcances de la fragmentación corporal y del enigma que producen los órganos en la esquizofrenia por quedar por fuera del discurso y del retorno del goce sobre el cuerpo, diferenciado así del retorno del goce sobre el borde que caracteriza al autismo y que produce su encapsulamiento. La serie del libro continúa con un texto de Eric Laurent: “Variedades del baño del lenguaje en el autismo”, donde plantea cómo el autismo se ha convertido en un problema de salud, puesto que en los últimos 20 años ha estallado, literalmente, el número de sujetos diagnosticados como autistas.

Un gran debate de política de salud se ha abierto para saber de dónde proviene este aumento. Estamos en el marco de batallas de expertos. Expertos en otras disciplinas. Alrededor del autismo tenemos una movilización como en ningún otro sitio en el campo de la clínica o de la psicopatología. “Batallas de expertos, batallas de razón, e incluso y primero de todo, batalla de padres, a quienes se les anuncia, en mayor número y más precozmente, que su hijo presenta una forma de autismo, y que ese es un campo en el que ningún tratamiento es verdaderamente eficaz. Hay diferentes enfoques, lo que hace que la vida de los padres sea una batalla constante, primero para hacer reconocer la existencia de trastornos en la infancia, a continuación para obtener derechos, y en definitiva, para poder orientarse. No es fácil encontrar un terapeuta o la institución que pueda responder a la particularidad del niño. Estas búsquedas representan un esfuerzo enorme”. (6)

Hay  un apartado del texto de Eric, donde trabaja en relación a un libro publicado por Ron Suskind (Periodista norteamericano) que relata la experiencia de la batalla de toda una familia para inventar una lengua y un método a partir de un interés específico del niño. Retoma el tema en el Coloquio: “Affinitty Therapy” desarrollado en Rennes, Francia, el 5 y 6 de marzo de este año. Trata de Owen, un niño autista que no hablaba, su única palabra era “jus” y un día mirando La Sirenita Owen dijo su primera palabra luego de mucho tiempo: “juicervose”, su madre Cornelia comprendió que estaba diciendo “justyourvoice” (justo tu voz) palabra que provenía de una canción de la Sirenita. La familia lo interpretó como un signo con el que Owen buscaba encontrar su voz. A partir de allí los diálogos de Disney se convirtieron en la lengua que la familia Suskind ha utilizado para comunicarse con Owen, no solo siguiendo las palabras, sino hablando los unos con los otros imitando las voces de los personajes. La familia comienza a trabajar con un terapeuta para ayudar a Owen a utilizar diálogos de manera más creativa.

En ese momento Eric Laurent se interroga lo siguiente: “¿Cómo se articula la repetición y lo nuevo?, ¿se puede estar seguro de no quedar encerrado en la repetición? ¿Hace falta o no fomentar los focos de interés para niños autistas?”. (7)

Ron Suskind ha subrayado la importancia del video para el desarrollo de los nuevos usos de los diálogos Disney. Solo esta invención permite hacer uso de la repetición para apropiarse del diálogo. Las máquinas más variadas pueden ser utilizadas en esta nueva perspectiva. Valoran, especialmente, la multiplicidad de registros de lo que llamamos “la letra”, otro nombre de lo que funciona como “uno”, a través de lo que llamamos escribir, hablar, contar, dibujar, escuchar música o representarse una imagen.

Luego, el libro continúa con un artículo de J. C. Maleval: “¿Por qué la hipótesis de una estructura autística?”. Señala que tanto en Bleuler como en Kanner se acentúa el encierro como una característica del autismo, sujetos encerrados en su crisálida, compartiendo así una voluntad de permanecer solitarios. Pero Kanner añade algo más: la inmutabilidad, sameness, que no existía en Bleuler, que expresa la necesidad de mantener un orden rígido, sin que nada cambie, un mundo estático en el cual no tolera cambios, como una modalidad de defensa contra la angustia. De esta manera, por ejemplo, el mundo de seguridad evocado por Donna Williams mantiene un orden frente al mundo amenazante experimentado como caótico e intrusivo, como así también Temple Grandin testimonia sobre la necesidad de un orden fijo en el autismo.

Ahora bien, Maleval plantea que la inmutabilidad no aparece en los manuales del DSM. Entiende que es uno de los aportes más significativos de Kanner y que resulta fundamental para establecer un diagnóstico diferencial con la psicosis. La soledad, no es lo más substancial como se lo suponía. Puesto que el 30 por ciento de los niños están consagrados a comportamientos de aproximación al otro, dice Maleval. La inmutabilidad aparece como un elemento mayor del diagnóstico diferencial. La inmutabilidad es trabajada por Eric Laurent a partir de la iteración del Uno de la letra, como menciona en su texto Variedades en el baño del lenguaje.

Por estas razones plantea Maleval: “Voluntad de inmutabilidad, ausencia de delirio y de alucinaciones, especificidad de escritos autísticos, ausencia de desencadenamiento y sobre todo evolución del autismo hacia el autismo, resulta posible la hipótesis de que el autismo sea otra cosa que una psicosis, a saber, una autentica estructura subjetiva” (8). No siguiendo el orden de los textos, pero sí con esta temática, en cuanto el impacto del lenguaje en relación al cuerpo.

Patricio Álvarez escribe un artículo, titulado: “Temple Grandin y el pensamiento en imágenes”, donde resulta interesante cómo aborda esta cuestión del lenguaje, en este caso particular.  A partir de la autobiografía de Temple, en su libro Atravesando las puertas del autismo, aborda sus centros de interés, su relación con el cuerpo y el lenguaje. Comienza tomando como punto de partida, las consecuencias de la forclusión del agujero. En la medida que no se establece el agujero que lo simbólico produce en lo real, no es posible para el autista producirse un cuerpo y un yo. En el plano del cuerpo se destaca la sensibilidad especial que tenía Temple en relación a los ruidos y a las texturas, que la hacían evitar todo contacto corporal con las personas. Tenía crisis de excitación. No podía detener su necesidad de algo que la calmara. A sus 7 años comienza a soñar con la idea de un aparato mágico que le proporcionara estimulación a su cuerpo ejerciendo sobre él una presión placentera (lo que luego será su objeto por excelencia: el cattel trap). El pensamiento de Temple, como de muchos otros autistas, es en imágenes. Otra de las consecuencias de la forclusión del agujero es el no pasaje de lalengua al lenguaje en el sujeto autista. En su última enseñanza, Lacan postuló que lo simbólico, el sistema de significantes en el cual se define el inconsciente estructurado como un lenguaje, está precedido por un tiempo anterior, que es el de lalengua. Lalengua definida por Lacan como  integral de equívocos, compuesta por palabras sin sentido: los S1 solos, enjambre de S1, que marcan el cuerpo, S1 sin relación con el S2. Es por eso que decimos está inmerso en lo real de lalengua. Eric Laurent dice que el autista permanece en el murmullo de lalengua, porque la forclusión del agujero no le permite encadenar los S1 de lalengua al sistema del lenguaje. Ahora bien, que es lo sorprendente de este pensar en imágenes de Temple Grandin. Ella parte de la imagen de una palabra, fija un pensamiento visual y sólo desde ahí accede al significante. Esta operación le permite el pasaje de lalengua al lenguaje y con ello construirse un mundo que puede habitar. Mediante eso logró anudar algo de lo real, construyendo una suplencia del cuerpo.

Después tenemos un artículo de Philippe Lasagna, psicoanalista francés de Bordeaux, sobre la relación entre el autismo y las neurociencia a partir de una mirada actual. Plantea que no hay ni test biológico, ni genético, ni alteraciones anatomopatológicas determinantes en el autismo. Habla de la explosión estadística en el autismo, de la epidemiología y medioambiente. Nos habla de la actualidad de las investigaciones sobre el factor genético que hacen hincapié en la epigénesis (las modificaciones en el desarrollo). No existe una explicación única para el autismo.

Sergio Laia, psicoanalista de Bello Horizonte, examina en los Manuales Diagnósticos el derrotero del diagnóstico de autismo y sus transformaciones. De cómo el proyecto DSM no llegan a captar los elementos dimensionales que puedan atravesar, en grados diferentes, los cuerpos vivientes y sus síntomas. También, Laia retoma el caso de Owen de la Affinity Therapy.

Por último tenemos un texto de Silvia Tendlarz: “El tratamiento psicoanalítico con niños autistas” (recomiendo leerlo detenidamente). Recorre temas como: La relación con el número, la letra y las secuencias en Daniel Tamet, un sujeto autista de alto rendimiento; la sutileza del lazo y la construcción de las series. Nos presenta la historia de Donna William. Las pasiones y los intereses del niño y la importancia de respetar la invención en cada sujeto autista. Para concluir tomo las palabras de Silvia donde nos plantea que no se trata solo de ordenar y describir comportamientos, sino de aprehender en cada caso cómo se logra obtener algo nuevo de la repetición a partir de los intereses específicos del sujeto autista y de sus invenciones singulares. De esta manera, cada publicación, cada presentación en el seno de nuestro ámbito de trabajo, se orienta en la captación del funcionamiento del sujeto autista y del tratamiento que puede volverse una propuesta legítima para obtener un desplazamiento de su encapsulamiento de modo tal de insertarse en el mundo a su manera.

 

Notas:

(1) Maleval, J.-C.: “La estructura autista”, Conferencia dictada en el Departamento de Autismo y Psicosis en la infancia, Buenos Aires, 2008, inédito.

(2)Laurent, E.: “Prólogo” en El sentimiento delirante de la vida, Colección Diva, Buenos Aires, 2011, pág. 7.

(3)Ibíd., pág. 11.

(4) Laurent, E.: La batalla del autismo, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2013, pág. 82.

(5)Tendlarz, S. y Álvarez Bayón, P.: ¿Qué es el autismo? Infancia y psicoanálisis, Colección Diva, Buenos Aires, 2013, pág.17.

(6)Laurent, E.: “Variedades del baño del lenguaje en el autismo”, Estudios sobre el autismo II, Colección Diva, Buenos aires, 2015, pág. 33.

(7) Ibíd., pág. 40.

(8) Maleval, J.: “¿Por qué la hipótesis de una estructura autística?”, Estudios sobre el autismo II, Colección Diva, Buenos aires, 2015, pág. 68.

 

 

 

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